miércoles 31 de octubre de 2007

Cuba debate

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José R. Vidal

"En la imagen construida desde los discursos internos y externos a la isla, en ocasiones aparece una Cuba monolítica, uniforme, despojada de toda confrontación de ideas". ...



En la imagen construida desde los discursos internos y externos a la isla, en ocasiones aparece una Cuba monolítica, uniforme, despojada de toda confrontación de ideas. Unos porque presentan la unidad en el proyecto revolucionario como unanimidad, y la justeza del ideario revolucionario como una realidad ya lograda, acabada, perfecta, libre de otras contradicciones que no sean las antagónicas que nos enfrentan al imperialismo. Los otros porque, en su afán de denigrar al socialismo, dan como una verdad incuestionable la falta de espacios y posibilidades para un pensamiento crítico, cuestionador de la realidad, so pena de ser reprimidos. Sin embargo, quienes vivimos aquí, sabemos que el debate nunca ha cesado, que entre nosotros tiene lugar un continuo intercambio de críticas e ideas sobre posibles soluciones a nuestros problemas. Ello es un rasgo del cubano y la cubana, muy enriquecido por el alto nivel de instrucción alcanzado desde el triunfo revolucionario en 1959. Como toda forma de organización humana, más allá de sus intenciones, la sociedad socialista es portadora de contradicciones internas e imperfecciones que motivan una opinión pública activa e integrada al sistema social, aunque muchas veces, en nombre de la defensa de la Revolución, los espacios de debate hayan quedado aprisionados a la esfera de lo privado y de lo informal, o a momentos muy puntuales.

En los últimos meses, sobre todo a raíz del discurso de Raúl el pasado 26 de julio, se han creado y estimulado los espacios para el intercambio de ideas y el pensamiento crítico en la sociedad cubana. Ha sido un proceso rico no sólo en críticas y propuestas sino también generador de esperanzas y confianza en la dirección histórica de la Revolución, en esta ocasión muy concentrada en la figura de Raúl Castro. Estos espacios de intercambio debieron existir siempre y es importante que se mantengan como parte del funcionamiento de las instituciones porque la participación real de las personas en los asuntos públicos es una condición de existencia del socialismo, un derecho ciudadano que el capitalismo escamotea con subterfugios y parodias de participación, pero que el socialismo tiene que garantizar para no desnaturalizarse.

Pero, ¿qué es lo que se discute hoy en Cuba? ¿Acaso la pertinencia de regresar al capitalismo o de aceptar el plan Bush o por el contrario las maneras de hacer funcionar y avanzar mejor la sociedad que tenemos, las formas de superar las contradicciones que atraviesan al entramado social cubano, las vías, estructuras y métodos que permitan aprovechar mejor el potencial humano creado en la propia revolución?

Por supuesto que en un intercambio de ideas a escala social hay diversas manifestaciones, pero creo apreciar que la tendencia fundamental es a apostar por el perfeccionamiento de la sociedad que hemos erigido, con el esfuerzo, sacrificio, renuncias y estoicismo de varias generaciones de cubanos y cubanas. No olvidemos que en enero próximo comenzaremos a vivir el año 50 de la Revolución. Esta sociedad, aún con muchas imperfecciones y errores, se identifica por la mayoría como la “nuestra”, como el espacio en el que se puede aspirar a un mundo mejor, en el que se pueden solucionar muchas de las necesidades sentidas por la población. Justamente por ello hay posibilidades y necesidad de renovar, en el ejercicio democrático del intercambio de ideas, el consenso y el compromiso alrededor de las metas, las políticas concretas, las instituciones, y sus modos y estilos de funcionamiento.

Por supuesto que ningún análisis sobre la realidad cubana puede soslayar el impacto de las políticas del gobierno de los Estados Unidos y las difíciles condiciones del entorno mundial, sin embargo ello no debe impedir que se construya una visión crítica y realista de la sociedad cubana actual, ni debe lastrar la capacidad para imaginar, ensayar y aplicar otras formas de organización y de funcionamiento que ayuden a enfrentar mejor esas realidades. Es necesario y posible encontrar las vías para desplegar en toda su potencialidad las capacidades y valores de nuestras mujeres y hombres, y hacer un uso más eficiente y eficaz de los recursos materiales y financieros con que se cuenta. Hoy día el país no aprovecha en toda su plenitud el aporte de ideas, de esfuerzos y de realizaciones que pueden emerger de nuestro pueblo, ni se hace un uso que pudiera catalogarse de eficiente de los demás recursos.

El camino para lograr ese mejoramiento, según mi manera de apreciar la situación, es el de desplegar en toda la magnitud posible, la formas y vías que existen en nuestra sociedad para la participación de las personas en la determinación de los asuntos que atañen a sus vidas. Me refiero a una participación conciente, organizada y crítica, como sujetos y no como objetos de la “movilización social”.

Esto significa, en primer término, fortalecer el funcionamiento de los órganos del Poder Popular, acercar la práctica del ejercicio del gobierno a lo que está declarado en la Constitución y las leyes. Hoy día la diferencia entre la normatividad jurídica y la práctica es enorme. Se debe dotar a los delegados, los Consejos Populares y las Asambleas Municipales de la autoridad y de los recursos posibles para hacer real esa participación en los asuntos comunitarios y locales, y renovar al papel de los delegados a las Asambleas Provinciales y de los Diputados a la Asamblea Nacional en su vinculación frecuente con sus electores y en correspondencia con ello, en su función de representante de sus intereses específicos tanto en la labor legislativa como en el control parlamentario sobre la acción gubernamental y administrativa. Actualmente el funcionamiento de los órganos del Poder Popular se ve lastrado por un excesivo centralismo, que deviene burocrático, y que vacía de contenido real a procesos tan importantes como las rendiciones de cuenta de los delegados ante sus electores o limita en extremo la realización de proyectos comunitarios que ayuden a contrarrestar la nociva tendencia a esperar todo del Estado, lo que provoca una especie de distanciamiento y pasividad en muchas personas. El actual proceso eleccionario que conduce a la renovación de las asambleas del Poder Popular a todos los niveles es una oportunidad que no puede desperdiciarse, porque ha llegado justo en el momento en que el debate ha abierto esperanzas y expectativas que de frustrarse dañarán la credibilidad en el sistema político y en su capacidad para renovar y mejorarse.

El Partido no puede quedar fuera de este perfeccionamiento de la participación real, despojándolo de mecanismos excesivamente centralistas y formales, y fomentando la capacidad de los núcleos de actuar, siguiendo la línea política general, en correspondencia con su realidad inmediata y específica. Es decir, deben ser “órganos vivos” y no meros cumplidores de normativas superiores, y los cuadros del Partido deben tener como una de sus funciones principales, contribuir a crear esa capacidad en los núcleos. De igual forma los órganos de dirección del Partido están llamados a organizar un diálogo con toda la sociedad y en especial con los núcleos como vía para estar en permanente contacto con el pensar y sentir del pueblo, y para la creación de una visión compartida del presente y del futuro del país. En ello pudiera servir como punto de giro la realización de un congreso del Partido que presente un proyecto renovado, actual, realista, a la vez que apegado a los principios y sueños más sentidos por muchas generaciones que acogieron a la Revolución y al socialismo como parte esencial de sus proyectos de vida personales. La presentación de esa propuesta debe incluir un debate abierto y democrático, en el que puedan participar todos los cubanos y cubanas que lo deseen. Con ello se estaría no sólo aprovechando la riqueza de ideas de cientos de miles de personas instruidas y con experiencia acumulada, sino además construyendo una visión de sociedad a partir de un consenso real, con sólidas raíces en el pueblo.

El camino de la participación debe incluir la ampliación de la autonomía de las organizaciones sindicales, campesinas, comunales, profesionales, estudiantiles y otras expresiones de la sociedad civil organizada para que logren funcionar en una lógica menos centralista, en la que las bases tengan un papel mucho más protagónico en la determinación de sus políticas y acciones, representando los intereses sectoriales y regionales que deben ser tenidos en cuenta y conciliados con los intereses más generales de la sociedad. Muy a menudo se subordinan los intereses concretos de sectores y regiones en aras de unos supuestos objetivos generales, que tampoco han sido debidamente consensuados, o mejor aún, construidos participativamente.

Otra de las contradicciones principales que afronta la sociedad cubana actual, y sobre la que se versan los debates dentro y fuera de las asambleas, es el rompimiento de la relación entre el trabajo y el bienestar personal y familiar. Esto es sumamente grave en cualquier sociedad, pero particularmente peligroso en una sociedad de trabajadores.

La vinculación entre trabajo y bienestar debe ser pensado no sólo en términos de salarios, sino que hay que explorar otras formas eficaces que fortalezcan el sentido de propietarios colectivos de los medios de producción y distribución entre los trabajadores y trabajadoras, que es uno de los problemas nunca resueltos satisfactoriamente en las experiencias socialistas. Este rompimiento entre trabajo y bienestar, producido fundamentalmente por la disminución dramática del salario real en la primera mitad de los años noventa, y no totalmente remontada en el periodo posterior, es una de las causas básicas del robo y la corrupción muy generalizadas que sufrimos.

Texto completo en: http://alainet.org/active/20405&lang=es

- José R. Vidal es Psicólogo y Doctor en Ciencias de la Información. Profesor Titular adjunto de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. Actualmente coordina el Programa de Comunicación Popular del Centro Memorial Dr. Martin Luther King Jr.

Tomado de América Latina en moviemiento

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A modo de prólogo

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Por Miguel Sancho

«Quizá somáticamente cada generación rompe con la anterior, pero desde el punto de vista del germa, del protoplasma histórico, cada generación son todas las generaciones, las dadas, las que se disfrutan, y las que se desconocen y nos interrogan despiadadamente».

Lezama Lima




«lo que en una generación interesa no es su perfil consumado o su escándalo momentáneo, sino en que forma potenció su protoplasma o acreció su levadura»

Lezama Lima

Este trabajo “La rebeldía es la adultez de la cultura” de Antonio Gutiérrez Laborit no es un artículo complaciente, que busca la aceptación pasiva y unánime, sus argumentos se sitúa en temas polémicos sobre los que trata a la vez de provocar y proponer. Su mayor deseo es hacer pensar.

Nos habla de inventariar la herencia, tomar lo perdurable y desechar lo caduco o lo que respondió a falsos conceptos. Enfatiza la necesidad de actualizarnos, de interiorizar nuestro estatus como Nuevo. Insiste en varios momentos en la función de la práctica y la crítica como pareja inseparable y entre otros temas termina intentando matizar- aunque reconoce como un imposible- al nuevo revolucionario.

Es una mirada desde nuestra generación, realzando la herencia, desde la aspiración a pertenecer -como sentenciará Lezama- a una única generación: la de Martí, la de la creación histórica, la de constructores de revoluciones. Precisamente por eso intenta significar las tareas propias y retos que nos tocan en el camino de continuar radicalizando nuestra apuesta al socialismo, lo que debemos percibir como un proceso inacabable, de asenso continuo. «debemos poner lo sucesivo generacional, sin que pierda su específico sabor imprevisible, su irradiación de iniciativas propias, al servicio de los histórico fundacional»[1]

Somos una generación de jóvenes nacidos en los 80´, que hemos crecido bajo el asedio de una guerra disfrazada en las más diversas formas, económica, psicológica, política y cultural, con elevadísimos costos incluso en vidas. Nuestro enemigo nos sitúa como su principal objetivo y deposita en nosotros las esperanzas de destruir la revolución. Sus formas se muestran indirectas y sutiles, como el encantador de serpientes fabrican e inoculan sistemáticamente la apatía, el desinterés, el desencanto, mientras ofrecen la manzana del way of live americano, llegando incluso a arrastrar tras de sí en su juego político a no pocos a la [des]ventura de las salidas ilegales.

Como generación joven andamos en algunos temas con tal desfasaje ideológico que ronda el siglo, se levantan entre nosotros [y por otros] posiciones que no nos diferencian de socialistas utópicos, liberales, conservadores, reformistas en otrora tan criticados por el marxismo, los aplausos se escuchan por doquier ante cualquier iniciativa sin distinción de signo, es suficiente que está se exprese como un aliciente a los problemas materiales acumulado en estos años de periodo especial y que han calado tan hondo en el imaginario colectivo, o peor aun, basta que sea un discurso en contra del status quo, en un rechazo a lo oficial y como desconexión de lo político.
La ideología se crea en un mar de corrientes que van en todas direcciones, ese mar se empieza a mover arremolinado, la diversidad le da vida, los revolucionarios debemos hilvanar los hilos de las corrientes más favorables y radicalizarlas e ir tejiendo con ella una gran trenza que auné todas las fuerzas. Las revoluciones no son más que la violencia de las posibilidades de la realidad, y ello solo es posible si se unimos en torno a las ideas, a un fin justo. «Creemos en otra historia» -nos dice Vitier-«la protoplasmática, la inspiradora, la creadora, la de “la infinita posibilidad” que surgió precisamente de nuestro sucesivo “imposible” histórico, y que viene saltando como Euforión, joven eterno, de roca en roca hasta nosotros»[2]

Toda nueva época tiene la posibilidad del aprendizaje que podamos hacer como resultado de la acumulación de pasadas experiencias, somos resultados y síntesis de todas las luchas por la liberación del hombre y de la mujer. «El gran desafío –Nos dice tony en su ensayo - es ser conscientes de esa acumulación y utilizarla».

Estamos evocados en este tiempo ante la actualización del concepto de revolucionario, superar la caricatura del «activismo militante », que define tony como la reducción de nuestro actuar a la aceptación y cumplimiento acrítico de las tareas orientadas desde arriba, sin que aparezcan otras iniciativas.

Debemos créenos como cierto la batalla de ideas: ante todo como lucha de ideas entre nosotros mismo. Construir modos de hacer, dotarnos de herramientas, metodologías, referentes que nos permitan asimilar críticamente la realidad que nos ha tocado vivir, esos son carbones ardientes.
Construir el socialismo no solo abarca las obras civilizatorias, de mejoras de las condiciones materiales de vida, encontrar formas más efectivas de distribución de las riquezas, sobre todo la realización de una obra libertaria, emancipadora, de superación del modo explotación y dominación capitalista, de desarrollo de nuevas relaciones en el todo social, que abarca relaciones de propiedad, producción y se extiende al resto de las relaciones humanas, alterando las relaciones de fuerza y poder, radicalizando la democracia socialista, incrementando la participación en la sociedad, la superación del modo de pensar preexistente, la formación de una nueva persona y de una nueva cultura.

El artículo tiene un último detalle que agradecemos y por lo que hemos tenido la libertad de hacer este intento de prólogo, es el hecho de que fue escrito para el blog «Oda al Pensamiento» http://odapensamiento.blogspot.com/

[1] Cintio Vitier: Discurso del método.
[2] Idem.


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La rebeldía es la adultez de la cultura

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"Así somos nosotros, revolucionarios de una época nueva, que intentamos continuar construyendo la herejía que es el socialismo en Cuba, construyendo nuestra propia herejía social"



Por: Antonio Gutiérrez Laborit

“La arcilla fundamental de nuestra obra es la juventud, en ella depositamos nuestra esperanza y la preparamos para tomar de nuestras manos la bandera”

Che Guevara

“Guillermo Tell, tu hijo creció quiere tirar la flecha, le toca a él probar su valor usando tu ballesta”

Carlos Varela

Las circunstancias hacen a los hombres. La Revolución Cubana, el hecho cultural más importante del siglo XX en el referente político, social y cultural latinoamericano transformó y marcó por siempre no solo las circunstancias de una época sino también a sus hombres, a los hijos y nietos de esos hombres.

La épica construcción del socialismo de los años 60 y 70, marcada por procesos sumamente complejos que implicaban acciones concretas, donde a diario se exponía la vida, y que estuvo matizada en la última década por una dogmatización desde lo ideológico por la copia del modelo eurosoviético, hizo que la generación de nuestros padres asumieran una forma de entender la revolución y de ser revolucionarios.

Nuestros padres entre otros temas poseen un fuerte componente Fidelista que se sustenta, no solo, en el ejemplo, su capacidad de unión, la ética y el antimperialismo del líder revolucionario, lo que los aferra fundamentalmente a los principios y conquistas básicas de la revolución para su defensa a ultranza.

En 49 años de construcción del socialismo muchos fueron los esquemas ideológicos que nuestra generación ha heredado sobre el accionar, las formas de pensar y comportarse de un “revolucionario verdadero” los cuales en muchos casos estaban asociados a falsos conceptos de lo que se dio en llamar “moralidad revolucionaria” o “moralidad socialista”.

Los conflictos generacionales que dentro del proceso revolucionario hoy se suceden no pueden verse como antagónicos. Muchos son los elementos que nos unen a la generación que nos precedió. En primera instancia la cultura. Las figuras de Fidel y el Che cuyos paradigmas están a mitad de camino entre el mito y la realización cotidiana. La idea de la posibilidad de un mundo mejor. La Nueva Trova, que ha ayudado a crecer a padres y a hijos bajo los mismos designios culturales. El respeto a los que lucharon en África, o a los que entregaron sus vidas en aquella solidaria gesta. La muerte de seres queridos, el hijo sin padre, la mujer con el cariño ausente segado por la bala enemiga. E incuestionablemente la tozudez del gobierno yanqui en sus ansias de destruir nuestra identidad nacional.

La generación que nos precede rompió tempranamente con el esquema tradicionalmente impuesto, fueron a alfabetizar, a recoger café, a cortar caña, a misiones internacionalistas, e incluso en el plano amoroso se casaron y divorciaron muchas veces. Nuestra generación tiene como acto sublime de su independencia o de sus luchas por ella, una escuela al campo mucho más cómoda, la beca, la primera novia o los estudios universitarios lejos del hogar. La heroicidad cotidiana, no ha calado ni se entiende por nuestros jóvenes como tal heroicidad.

Muchos son los elementos estructurales que nos unen a la generación fundacional, pero el tiempo pasa, y otra deben ser las motivaciones, porque otras son las circunstancias, otros deben ser los patrones a seguir, el ideal a desarrollar. Ser revolucionario de estos tiempos implica también cambios en los conceptos que cada uno de nosotros se ha formado sobre la Revolución, el Socialismo y de ser revolucionario, que no implica desechar los ya existentes, sino llegar a los nuevos tras un proceso de acumulación y síntesis.

Que nuestra generación encuentre por si sola los argumentos y las motivaciones que los mantienen al lado del proceso revolucionario cubano será un factor clave para lograr la irreversibilidad de la Revolución Cubana como proceso social transformador.

Intentare no hacer un retrato del nuevo revolucionario que debe protagonizar nuestro proceso porque ese retrato, como el mismo proceso de construcción del socialismo no estará acabado, y en su mismo empeño por consolidarse se limarán asperezas y en muchos casos se regresara a puntos anteriores para poder avanzar luego, hacia un producto social más terminado.

Podemos empezar por el aspecto más simple, que puede ser su aspecto físico y su porte al vestir, aunque este, aparentemente no importe, en sociedades como la nuestra muchos son los patrones y estereotipos que a partir de estos elementos se forman sobre las personas, y en especial sobre sus formas de pensar.

La persona nueva, por necesidad no puede estar asociado a cánones antiguos ni de pensamiento y ni de vestir o actuar, las modas que van y vienen se apoderaran de él e intentaran dominarlo cual mortal de estos tiempos, la sabiduría estará en poder discernir y apropiarse de manera des enajenada de la realidad que las circunstancias nos imponen. El arete, el pelo largo, el tatuaje, el jeans a la cadera o raído, las sandalias, la gorra verde olivo, ahora con elementos postmodernos, pero siempre con un componente sumamente rebelde de los que sin dudas nos unen, el bolso tejido o de cuero al lado son atributos del revolucionario de hoy, elementos que les son vitales, que los convierten en jóvenes de esta época y no de otra. Así somos nosotros, revolucionarios de una época nueva, que intentamos continuar construyendo la herejía que es el socialismo en Cuba, construyendo nuestra propia herejía social.

Los nuevos revolucionarios tenemos el deber de potenciar la crítica y la transformación que son a nuestro entender los elementos que sustancialmente convierten a cada uno de nosotros en revolucionarios. Ninguna persona o revolución puede auto titularse revolucionaria si estos dos adjetivos no están en su propia génesis. La crítica, palabra usada por Marx en casi la totalidad de los títulos de sus obras, les permitirá distanciarse de toda forma de dominación, entender la realidad de manera más clara y separarse a pasos agigantados del sentido común, lo que les permitirá convertirse en seres humanos más libres. La transformación es la esencia práctica de todo revolucionario, lo que lo hace ascender a un escalón más alto, lo único que le permite dar un vuelco a su realidad tras haberse apropiado de ella, es la participación consciente en la construcción de un nuevo modelo social. Lamentablemente hoy, el término [Participación conciente] ha perdido sustancia, y es entendido como la aceptación y cumplimiento acrítico de las tareas orientadas por la dirección.

Las nuevas generaciones de cubanos tenemos que continuar en nuestra eterna búsqueda de nuevas formas de identificarnos con la revolución. No nos ajustamos definitivamente a la fórmula antigua, que tanto daño nos ha hecho, a los que en discursos fríos nos dicen “La REVOLUCION necesita que ustedes…”, “La REVOLUCION los convoca…” del cual se apropian dirigentes políticos y administrativos, y la revolución no es el espíritu absoluto hegeliano, no es Dios, que esta por encima de nosotros, que decide por nosotros, que piensa por nosotros. La única forma factible de identificarnos con la revolución es en el proceso antes mencionado y dialéctico de transformación y participación consciente, la transformación sobre la realidad y sobre nosotros mismos, solo así sentimos que la revolución es nuestra compañera, que en ella se sintetizan nuestras esperanzas de realización individual y colectiva, solo así podremos decir con orgullo “Yo soy la Revolución”.

Somos partidarios de un socialismo más participativo, democrático, autogestionario, inclusivo e integracionista, donde las instituciones recobren su valor, no solo el de tramitar inquietudes y soluciones sino su verdadero papel, donde las personas tracen políticas reales que incluyan su participación, donde el debate sea auto generado, donde se discutan todos los temas, por peliagudos que sean, donde se destierre la censura y la auto censura sobre temas cruciales para el país, o para el desarrollo de una provincia, municipio, o institución, donde se aprehenda aprendiendo, haciendo, construyendo, transformando.

Nuestras generaciones no pueden perder la esencia de los que los hace revolucionarios. Desde nuestros mambises hasta nuestros días muchos nos han calificado con términos de los cuales nos sentimos orgullosos y de los que no podemos permitir se les cambie el sentido hacia lo negativo. Ser mambí, insurgente, revoltosos y rebeldes tiene para nosotros un sentido en nuestras vidas, un sentido que nos une a una tradición de lucha y pensamiento al lado del proceso social que construimos.

La persona nueva, el revolucionario de la nueva época debe ser consiente de que su estatus como Nuevo existe, entre otras cosas por la acumulación cultural que las revoluciones y los revolucionarios de todas las épocas históricas han realizado a favor del desarrollo de personas nuevas, lograda con las vidas, heroísmos y sacrificios de cientos de millones de personas durante el siglo pasado y lo que va de este.

El gran desafío, es ser conscientes de esa acumulación y utilizarla, sin amedrentarnos por la fuerza y la fascinación que ejerce la cultura del capitalismo; es asumir que la rebeldía es la adultez de la cultura; es pelear contra todas las formas de dominación; es no tener miedo a examinarnos a fondo y criticar nuestros errores y debilidades; es partir de lo que existe, pero no para someternos a lo que existe; es trabajar y crear, con método y entusiasmo, consolidar y arriesgarse a la vez, atreverse a vencer. Es como lo cubano, que no es estático, de contornos precisos, sino proteico y móvil, siempre mutante, aunque con un núcleo resistente.

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martes 30 de octubre de 2007

¿Por qué, cubanos?

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Por Juan Carlos Redoba

Política cultural y "MALA LECHE": guión y puesta en escena: ¿Adónde vamos?



2007 pasará a la historia cultural y social cubana como el año en que la gente decidió dejar de callar. No bien terminada “la guerra de los correos”, transcurrieron apenas unas semanas para que se encendiera otro debate abierto que tiene como soporte la vía electrónica. Dejar de callar no ha sido sinónimo de una postura anárquica, del mero aleteo propio del náufrago desesperado, o de la catarsis adolescente que al confesar, duerme. No. En estos meses se han discutido cuestiones determinantes para la agenda que informará el futuro de este país.
Como parte del debate actual, o tal vez de forma tangencial a él, escuchamos las palabras de Eliades Acosta, encaminadas a conseguir una sociedad más participativa, más descentralizada, más “vocal”, en el sentido de que la gente se pronuncie y se escuche, sin represión y sin reservas.
Vemos que el diseño de la política cultural de la Revolución sigue siendo coherente, bastante irrefutable. El problema está en que una cosa es la chiva y otra, los veinte pesos. O, como gustaba recordar Gutiérrez Alea: El guión del socialismo es perfecto, suena precioso; el problema está en la puesta en escena.
No son pocos los ejemplos que demuestran cómo, en el diario bregar de la cultura, las instituciones niegan la lucidez y la apertura con que se sigue expresando esa política. Y ello es triste, porque varios creadores llegan a pensar entonces que política cultural es intercambiable con parole, parole, parole, y no con la resolución concreta de los problemas concretos.
Un ejemplo: la Televisión Cubana acaba de vetar la transmisión del video Mala leche, que para el tema musical homónimo realizara el compositor y cantante Nassiry Lugo. La razón fundamental parece ser que la Televisión no quiere contravenir la decisión que tomó alguien, evidentemente de forma presurosa e irracional, en la dirección de la Radio. Entonces, el ICRT no quiere devenir una suma de contradicciones: si “alguien” de la radio (una instancia o entidad imprecisa y vaga como el vapor) dio como no transmisible el tema de Nassiry, ¿cómo la Televisión va a pasar el video? Esto, en el escenario de un programa tan prestigioso como Lucas, que acaba de cumplir toda una década de valorización del género, y que ha supuesto una atendible alternativa lingüística incluso para la propia Televisión. Se han escuchado los criterios del director y el crítico del programa, ambos intelectuales con la Distinción por la Cultura Nacional, gracias a muchos años de tenacidad en la defensa y el beneficio de nuestra cultura, pero al final de poco han importado. La consternación del artista tampoco ha servido de mucho.
Quizás no sea yo, realizador con escasas horas de vuelo, apenas tres videos realizados, el más indicado para compartir con ustedes estas ideas. Pero lo cierto es que pasan semanas y semanas, y por mi proximidad al espacio, he sabido que se aplaza hasta el infinito una respuesta razonable al problema. Sé que la gente del programa ha preferido discutir el asunto al interior de la institución, pero, como desde afuera me percato de que al interior de la institución significa callen para siempre, quisiera compartir con ustedes estas reflexiones.
Mala leche se inserta en el CD Alma sin bolsillo, el que, por consenso de la crítica, viene a ser el disco de madurez de la agrupación Moneda dura. Este disco incluye temas tan excepcionales como Y no hago nada, donde el personaje vocal de la canción, el propio Nassiry, yo mismo, o posiblemente quien en este minuto lee, se confiesa impotente frente al mercadeo de la carne. Y no hago nada resulta el testimonio hermoso, vibrante (“mi amor es ciego, pero tu estómago no”), de la impotencia que sentimos de pronto todos aquellos cubanos que crecimos con atención a un grupo de valores, también para nosotros sagrados, y hoy comprobamos que el amor puede valer cinco dólares, o quince, o treinta, o cincuenta. Ella al final se va a marchar, y “mi amor no puede pagarte un avión; mis manos no pueden alcanzar tu ilusión…Y no hago nada”.
El video Mala leche, por su parte, ha sido estimado, con prontitud, por los especialistas más cercanos al programa, como el video más importante y rotundo del también realizador Nassiry Lugo. En un momento en que la radio transmite los surcos más “problemáticos” del disco, algunos de los cuales integran ya los hits parades, en una política inteligente que naturaliza la crítica como ese proceder que contribuye y mejora las cosas, llama la atención el ensañamiento con un tema como Mala leche, que, al lado de los perfectamente radiables, resulta incluso medio ingenuo. Evitando las contradicciones, el ICRT incurre en las mayores paradojas de su historia.
¿De qué va Mala leche? Por encima o por debajo de todas las descripciones puntuales, el tema tiene dos ideas básicas: a las cosas que no funcionan socialmente no les adicionemos, por favor, el mal trato y el atropello. Y dos: coño, si somos cubanos, si alimentamos un proyecto que se quiere superior, en bien del hombre, ¿por qué no nos tratamos como hermanos, y hacemos aflorar lo mejor de nosotros, de nuestra tradición de solidaridad, de fraternidad? El cantante llega a confesar que le late el corazón, de modo muy especial, y emotivo, cuando le dicen cubano. El tema lo que suda es nobleza, todo el tiempo.
¿Quién puede negar que la mala leche efectivamente nos hace mucho daño, social y éticamente? Sólo aquellos enternecidos con el modelo feliz y falaz del realismo socialista, para el cual el mundo se podía estar cayendo pero igual, no pasa nada, este es el mejor de los mundos posibles. Sólo los asalariados dóciles que repiten la felicidad rosa, hoy incierta entre nosotros y en todas partes del mundo. ¿Alguien puede explicarme por qué la nobleza y el afán de contribución de Mala leche son “contrarios a la política cultural de la Radio y la Televisión”?
No sé si me estaré volviendo un necio, no sé si a fuerza de pensar con cabeza propia me he convertido en un “traidor”, pero no creo que sea esa política de exclusión la que ayude ahora mismo. ¿Vamos a convertir a Mala leche en el próximo PM, aquel documental ingenuote estigmatizado en los años sesenta, y que hoy, al volver a verlo, lo que nos da es gracia? ¿Estamos ante el nuevo PM? Ya la gente busca denodadamente Mala leche; trata de grabarlo por su cuenta y riesgo. Claro, porque el que prohíbe, sobre todo el que prohíbe con argumentos primarios y falibles como la espuma, lo que consigue es desatar una verdadera avidez por el motivo de la sustracción. Estamos convirtiendo a Mala leche en un héroe contrario, secreto, extraño, prohibido, cuando pudo ventilarse entre nosotros, con el debate nuestro, a ver si extirpamos toda esa mala leche que nos lacera e inhibe lo mejor de nosotros. Nassiry Lugo ha visto transitar a Mala leche del afán de aportación crítica al estigma y el demonio.
Por cierto, a lo largo de estos diez años, no es el primer video satanizado a la primera en la escena de Lucas. Trabajos muy interesantes como La pelota de la suerte, Levántate y anda, o Problema, fueron prohibidos en su día. La pelota… fue censurado porque, aguanten la carcajada, aparecía una pelota azul con estrellas amarillas, y entonces se estimó que el clip era una loa a la Comunidad Europea, en un momento en que las relaciones con Europa se hallaban enrarecidas. ¡Qué terrible para los realizadores el hecho de que el día en que el productor fue a la tienda, sencillamente a comprar una pelota, cualquier pelota, nuestras shoppings vendían una loa a la Comunidad Europea, todo un objeto semióticamente subversivo! ¡Qué desdicha! En el caso del segundo, la no-razón fue la siguiente: en él pelean un perro negro y un perro blanco. Sí, por eso. Parece una sinrazón kafkiana. Pero en el tercero, sobre todo porque el rapero, René, decía en algún momento: “Cabrón, cabrón”. Sin embargo, pasaron los meses y al menos uno de esos tres videos pudo ser rescatado, se estrenó y criticó debidamente en el espacio, y al término del año fue premiado entre los más significativos. Los otros dos permanecen en el silencio sospechoso, y lechoso, donde ahora clasifica, extrañamente, Mala leche.
Y conste que los realizadores nos hemos enterado de estos “argumentos” a nivel de pasillo, pues, que yo sepa, el programa nunca ha recibido razonamientos atendibles al respecto. Y nos preguntamos: ¿Cómo un acto de censura, absolutamente desconsiderado con los realizadores, con las disqueras, con los espectadores, absolutamente irrespetuoso; cómo un acto de violencia tal frente a la expresión natural y la circulación de las ideas puede no explicarse siquiera, en otro acto de despotismo y desconocimiento de la gente que trabaja con entereza en este país hace tantos años?
¿Por qué, cubanos? ¿Por qué torcemos lo que es diáfano y bueno? ¿Por qué les volvemos los días más difíciles a quienes hace mucho tiempo que fundieron su suerte con la suerte mayor de nuestro país y nuestra cultura? ¿Por qué esta mala leche contra la creación genuina que sencillamente da la espalda al triunfalismo y la paleta rosa, para abrirse a una visión del mundo sustentada en el beneficio de la polémica, la discusión, y la verdad entrevista por todos? Alguien puede explicarme, cubanos, ¿por qué?
Ojalá estas reflexiones lleguen al buzón de Eliades Acosta, o al del Ministro, a ver si nos tiran un cabo.
Habría que preguntarles:
Así, con la censura doblemente irracional, ante la que no pasa nada, ¿así es como vamos a levantar una sociedad más participativa? Nadie responde al realizador: ¿Qué puede estar pensando Nassiry Lugo en este mismo momento? ¿No lo estaremos invitando, con la necedad y la obcecación, a que se pague un avión?

Tomado de la Ventana

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lunes 29 de octubre de 2007

Cambios sí, y para bien

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Por Rufo Caballero


Caso Mala lache • Hay dos actitudes posibles: ocultar, sumergir los problemas; o discutirlos con transparencia y con firmeza

...el foro digital que suscitó Mala leche en la Intranet se caracterizó, desde el inicio, por la franqueza, la limpieza, la honestidad intelectual.




No niego que antes, en varios trabajos discográficos y en temas sueltos, se sabía del talento de Nassiry Lugo y su alineación Moneda dura. Los fans coleccionan canciones y discos en donde la urgencia de compartir ideas interesantes sobre el mundo contemporáneo, la inteligencia de las composiciones, y por qué no, la jovialidad y el altísimo grado de comunicación de Moneda dura, le fueron granjeando un sitio privilegiado en el gusto de la juventud cubana.

Pero es consenso en la crítica que Alma sin bolsillos (producción 2007, de Alejo Stivel y EGREM) constituye la marca de madurez en el trabajo de la agrupación. También por lo estrictamente musical (mayor sutileza en las armonías, al contravenir y matizar la linealidad de las melodías; mejor empleo del efecto loop, etc.), pero sobre todo por la contundencia, la actualidad y la hondura de la mayor parte de las letras que incluye el volumen.

Alma sin bolsillos inserta hermosos temas, como Los ojos de Aitana, una tierna canción que dedica Nassiry a su hija; Yo soy el rey, donde una historia de desamor sirve de pretexto para profundizar en las relaciones sociales; Háblame de amor, tema que aboga, desde la belleza de su idea y la dureza de su rap, por el diálogo de los cubanos; incluso una balada convencional, bien compuesta, como Al sudeste, que lleva meses pegada en la radio. Ahora, del disco, dos surcos me parecen particularmente relevantes: Y no hago nada y Mala leche.

Y no hago nada es una balada intensa, mucho más peculiar que Al sudeste. En ella, Nassiry aborda la impotencia de algunos jóvenes —y no tan jóvenes— que crecieron un día con atención a un grupo de valores, y seguirán creciendo en virtud de esos valores, pero se encuentran en la calle, de pronto, que el amor puede costar cinco, diez y quince dólares, por lo bajito.

La letra es sencillamente espectacular. El sujeto de la balada no puede sino compartir su desazón y su impotencia. Él la adora, pero ella se marchará. Se marchará tras mensajes de amor de curso legal, como hubiera dicho Serrat. Escuchamos en Y no hago nada:


Pero mi amor no puede pagarte un avión
Mis manos no alcanzan tu ilusión
Tan solo te miro y te dejo seguir, y no hago nada
Y es que mi amor es ciego y tu estómago no
Mi amor en el tiempo se perdió
Tan solo te tengo y te dejo vivir
Y no hago nada...
Mi reino por esa balada. Cuánto expresa el desconcierto que muchas veces experimentamos todos aquellos que priorizamos los valores espirituales de la gente, y la realidad, en no pocas oportunidades, no nos acompaña. Y no hago nada es un bellísimo testimonio de la época.

Como lo es, a su modo, Mala leche. En Mala leche, habría que distinguir entre los accidentes de la letra, y el espíritu y la filosofía profunda que anima el tema. La letra comenta, desde la gracia del humorismo y el poder desalienante de la parodia, decenas de contrariedades en la vida del cubano de ahora mismo: la guagua que no llega, los apagones (ya menos, a Dios gracias), la cuenta de la electricidad que se dispara, etc., etc. Todo eso, además de puntualmente cierto, resulta secundario, al lado de la idea primordial: a los problemas sociales, a los huecos negros de todos los días, no les añadamos el mal trato, el atropello, la mala leche.

Se invoca la mejor tradición del cubano, en lo tocante a la solidaridad, la fraternidad, el desprendimiento: Venimos de una estirpe única en el mundo/ Si somos el calor que quema desde lo profundo/ Dime, por qué no nos tratamos como hermanos... Para finalizar con un verso emotivo, que alcanza a explicarlo todo: Me late el corazón cuando me dicen cubano.

También este verso resulta un testimonio del sentir de miles de cubanos en este minuto: conscientes de que solo la crítica honesta y profunda puede mejorar la sociedad, sin complacencia, sin triunfalismo, fajados y parados de punta para que nadie nos pisotee la cabeza; pero aquí, con los nuestros, compartiendo la suerte y el destino de Cuba, que es nuestra enfermedad y nuestra ilusión, un amor que lo trasciende todo.

El videoclip para Mala leche no hace más que visualizar ese espíritu. Nassiry aparece como un showman, en el lugar de esos conocidos cantautores que se transforman una y otra vez en sus videos. Auxiliado por no pocos efectos visuales, en un esmerado trabajo de posproducción, el clip comenta, con enorme simpatía y un copioso juego de referencias culturales, las muchas situaciones alucinantes que describe el tema. Y termina enfatizando lo que era preciso enfatizar: ¡No a la mala leche! Este video llega a ser, por la inventiva de su imaginería y la seriedad de fondo que supone su planteo, el mejor trabajo audiovisual de Nassiry Lugo.

Sería pueril ocultar la candente discusión suscitada por Mala leche. Varios compañeros consideraron que se trataba de un video impropio, excesivo, incluso por estimaciones como esta: «Desde el propio título de Mala leche, hay vulgaridad». Por mi parte, no me explico hasta dónde va a llegar el fantasma de la vulgaridad; hasta cuándo vamos a seguir negando la legítima fuente que representa el habla popular, las expresiones del cubano de a pie en el día a día (por cierto, en el caso de esta, bastante extendida en todo el mundo hispano). Aunque, desde luego, no fue ese el criterio que llegó a desautorizar el video, sino la incomprensión alrededor de la voluntad de profilaxis y de crítica social que obviamente asiste al tema. Pareciera haber dos actitudes posibles: ocultar, sumergir los problemas; o discutirlos con transparencia y con firmeza.

No voy a abundar en las razones que descalificaron, en su día, a Mala leche. No las comparto ni por asomo, pero las respeto. No se trata de invertir las exclusiones, ni mucho menos del menor revanchismo. Los compañeros que no gustan de Mala leche, tienen todo el derecho del mundo a esgrimir y defender también sus criterios. En lo que sí deseo detenerme es en la legitimidad del procedimiento que consiguió, en este caso, que el video se pasara, se analizara y se debatiera con total naturalidad.

A diferencia del antro de libelos y de baraturas en que se ha convertido Internet a propósito de otras discusiones, que terminan con alusiones personales, revanchas políticas, y desmesuras de todo tipo, el foro digital que suscitó Mala leche en la Intranet se caracterizó, desde el inicio, por la franqueza, la limpieza, la honestidad intelectual. Desde el primer comentario, firmado por un joven realizador (titulado, con emoción, «¿Por qué cubanos?»), hasta las declaraciones de otros prestigiosos directores, como Lester Hamlet, Ian Padrón, Pavel Giroud, Orlando Cruzata, et. al., más decenas de mensajes de solidaridad expresados por altas personalidades de la cultura cubana, este debate se distinguió por su clase, su contenido genuinamente cultural, su altura ética. Siempre hay algún desmesurado que forma lo suyo, pero no fue la norma.

Resultado: la efectividad de la reflexión, la continuidad de la discusión abierta y sincera en importantes instituciones de la cultura cubana y, finalmente, la transmisión de Mala leche, en el lugar de cualquier otro video interesado en pensar nuestra realidad. El caso Mala leche significa un punto indicativo de varias cosas: una, no hay que callarse y bajar la cabeza ante todo; dos, hay que saber discutir, con responsabilidad y con cultura, con actitud de contribución, con ética. Y tres: hay cosas que definitivamente están cambiando en este país, y debemos estar atentos a esos cambios.

Atrás quedaron los tiempos en que la defensa del proyecto de soberanía se convertía en coartada para impedir los cambios necesarios. Lo que pone a riesgo el proyecto de la soberanía es la mentira, la irracionalidad, el engaño del sinflictivismo. Creo que hoy somos muchos más los que defendemos la soberanía desde la necesidad y la pertinencia del cambio: No el cambio que destruye logros y hace retroceder en el camino, de forma festinada y carnavalesca, sino el cambio que abre puertas, que dinamiza la mentalidad del cubano, que aspira a una sociedad más participativa, donde todo el mundo se escuche con respeto.

El cambio que lucha contra la mala leche que nos impide adelantar los trechos.

Cambios, sí; cambios para bien.


Tomado de la Ventana

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Entrevista a Ricardo Alarcon

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Entrevista a RICARDO ALARCON DE QUESADA, miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Montreal, Canadá, Septiembre de 2007, en el marco de la XXVII Convención de la Asociación de Estudios Latinoamericanos, LASA.
Programa Radial "La Noche se Mueve", con Edmundo García.

(fragmento)



- Edmundo Garcia. Y la siguiente pregunta, rapidito, para que su staff no se lo lleve de aquí… Por primera vez hay personas que no son de la dirección cubana opinando públicamente, desde la salud de Fidel hasta los procesos que pueden suceder en Cuba en un futuro. Hablo de Mariela Castro, ¿este es un cambio, es algo diferente, ella no es un alto funcionario?

- Ricardo Alarcón. No Mariela es una joven, crecida con la Revolución, una gente con mucha autoridad profesional y moral, además me parece muy coherente.

- EG. ¿Este es el cambio de generación del que usted me habló hace dos años en Nueva York?

- RA. Ese es uno de los cambios, esos son los reflejos, lo que uno ve.
Imagínate tú, el tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos… como dice la canción.

- EG. ¿Temen los cubanos que se señale como algo negativo que algunos hijos de dirigentes como es el caso de Lage Codorniú y Mariela Castro participen en este proceso?

- RA. Lage Codorniú es el hijo de Carlos Lage, pero él es lo que es por sí mismo y Mariela es un ejemplo clarísimo de eso. Mariela es hija de Raúl y de Vilma, formada en un hogar muy especial, muy sólido y a la vez está muy bien formada intelectualmente. Ella dice cosas y da opiniones que un político tradicional se las guardaría.

- EG. ¿Sería esa una estrategia política, que ciertas personas digan públicamente sus opiniones, personas que no tienen el mismo peso que digamos si las dijera Usted?

- RA. No, no, porque yo las he dicho también.

- EG. ¿Y con los hijos de Fidel, tiene contacto?

- RA. Bueno, con el mayor sí, quizás por un problema generacional, él y yo hemos trabajado bastante en eventos como este, con los demás no he tenido mucho trato, ni tampoco con los de Raúl. Con Mariela sí, porque Mariela es una luchadora en todo este asunto de los derechos de la comunidad gay, ha sido necesario.

- EG. Alarcón, ¿Usted está a favor de los matrimonios de homosexuales? Y le pregunto como Presidente del Parlamento, no desde el punto de vista personal.

- RA. Yo estoy en favor completamente de todas las cosas que Mariela ha estado proponiendo, de modificar nuestro Código y eso lo haremos algún día, hay que trabajar y hacerlo democráticamente, hay que ir persuadiendo, convenciendo y explicando a la gente. La cuestión del matrimonio es otra cosa, es más polémica.

- EG. ¿Va a estar Usted de acuerdo con la posición de la Iglesia Católica?

- RA. No es porque la Iglesia Católica lo diga, pero yo sí creo que nosotros debemos considerar con el debido respeto, no solo a los católicos, sino a todas las religiones cristianas que consideran el matrimonio como un sacramento, entonces meternos en ese lío de redefinir el matrimonio, me parece que sería irrespetuoso, innecesariamente creador de un conflicto adicional. Bastante hay con los prejuicios y la discriminación que sufren los homosexuales y las lesbianas como para agregarles encima a la Iglesia y todo ese rollo. Separemos las cosas, el matrimonio, como lo define la Ley o como lo define la Iglesia, el tradicional, yo no me metería a modificarlo, no es una enmienda a la Ley de Dios, sino una enmienda al Código lo que hace falta. Ahora, las parejas del mismo sexo sí deben tener los mismos derechos y las mismas responsabilidades que las de distintos sexos.



__________ Información de NOD32, revisión 2621 (20071028) __________

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miércoles 24 de octubre de 2007

La Revolución

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Por José Martí

(Publicado en el periódico Patria, New York 16 de Marzo de 1994)

El oficio de los libertadores no es devorarse entre sí, y codearse unos a otros ante la muchedumbre, y mirar hosco al que les cierra el paso, y derretirlo con el fuego de los ojos, y echarlo atrás a uñadas y mordeduras, y ponerse delante, a donde todo el mundo lo vea


(Publicado en el periódico Patria, New York 16 de Marzo de 1994)

Ni con la lisonja, ni con la mentira, ni con el alboroto se ayuda verdaderamente a una obra justa. La virtud es callada, en los pueblos como en los hombres. Partido cacareador, partido flojo. Hasta de ser justo con quienes lo merecen debe tener miedo un partido político, no sea que la justicia parezca adulación; la verdad no anda buscando saludos, ni saludando: sólo los picaros necesitan tinieblas y cómplices: los partidos políticos suelen halagar, melosos, a la muchedumbre de que se sustentan, a reserva de abandonarla, cobardes, cuando con su ayuda hayan subido a donde puedan emanciparse de ella. Tantos logreros le salen a la libertad, tanta alma mercenaria medra con su defensa, tanto aristo astuto enmascara con la arenga piadosa el orgullo de su corazón, que da miedo -por no parecérseles- hablar de libertad. Lo bueno es fundarla calladamente. Lo bueno es servirla, sin pensar en la propia persona. De los hombres y de sus pasiones, de los hombres y de sus virtudes, de los hombres y de sus intereses se hacen los pueblos. Los enemigos de la libertad de un pueblo, no son tanto los forasteros que lo oprimen, como la timidez y la vanidad de sus propios hijos. El oficio de los libertadores no es devorarse entre sí, y codearse unos a otros ante la muchedumbre, y mirar hosco al que les cierra el paso, y derretirlo con el fuego de los ojos, y echarlo atrás a uñadas y mordeduras, y ponerse delante, a donde todo el mundo lo vea, como la odalisca que llegó por fin a atraer las miradas del sultán: el oficio de los libertadores no es alquilar elocuencias, pagar plumas, adular a satélites, acaudillar bandos, asalariar hipócritas, encubrir espías, costear vicios, pensionar desvergüenzas: ni ir de oído en oído cosquilleando el patriotismo, mendigando el cumplimiento del deber, ofendiendo a los hombres con la suposición de que es preciso hurgarles o mentirles para que tengan fe en sí propios o en la patria, denunciando puerilmente la labor revolucionaria, que en la idea ha de ser pública y en la acción toda secreta, -es oficio de los libertadores. Los que trabajan para sí o para su popularidad o para mantenerse siempre donde se aplauda o se vea, sin ver el daño que a su patria causen, publicarán su actividad, por no parecer inactivos; hablarán hinchadamente, porque no se les tache de moderados; vocearán a todos los vientos lo que hacen, para que se les premie y se les vitoree, aunque cada palmada que salude su imprudencia sea la señal para la prisión de un hombre bueno o la muerte de un héroe futuro en el patíbulo. Los que no trabajan para sí, sino para la patria; los que no aman la popularidad, sino. al pueblo; los que no aman la misma vida, sino por el bien que pueden hacer en ella, ésos, mano a mano con todos ¡oís hombres honrados, con los que no necesitan lisonja ni carteo, con los que no sacan de la vanidad su patriotismo sino de la virtud, llevan adelante, aunque de las gotas de su corazón vayan regando el amargo camino, la obra de ligar los elementos dispersos y hostiles que son indispensables a la explosión de la libertad y a su triunfo,-de exaltar las virtudes de manera que puedan más que las tentaciones y máculas de los virtuosos,-de pasar por entre las vanidades erguidas de modo que la hermandad y mansedumbre, y voluntaria humillación, triunfen sobre el susto de los ambiciosos o el rencor de los altivos,-de atraer los factores todos de la patria a la campaña de su redención final, a fin de entrar en ésta con todos, y no con unos contra otros, de juntar en invencible cohorte a los que defienden sin miedo la justicia entera y a los que padecen de una u otra forma de la tiranía:-lo cual requiere más silencio que lengua; lo cual se hace mejor mientras más se lo calla; lo cual es más útil que una política personal y aparatosa, aunque adule menos y corrompa, aunque brille menos.
Mientras se está elaborando una revolución, mientras se le apartan los obstáculos que el enemigo pone en su camino y se acomodan y funden los factores varios y resbaladizos con que se le ha de acometer, mientras cunde por un país minado de espionaje sutil el conocimiento de la fuerza y desinterés de la obra redentora, mientras se aprieta y remata la obra interrumpida a cada paso por las astucias del enemigo y nuestros miedos y vanidades que lo iluminan y asesoran, la tarea de la revolución adelanta en forzoso silencio. Sólo al gobierno de España interesa quebrantar este gobierno: al gobierno, y a aquellas almas pálidas y venenosas a quienes paga para excitar a la revolución, a la denuncia y la imprudencia. Pero si la firmeza de la labor revolucionaria obliga a esta continua discreción,-si el aseo moral impide descender por callejas y corrillos a la triste faena de clavar contra la pared a los policías de ojo maligno y verdoso que fungen, de buenas a primeras, de patriotas íntimos o exaltados; -si la certidumbre de tener mañana por fin de compañeros a los cubanos lentos, tímidos o arrogantes de hoy, impone el deber de callar sus faltas, o censurarlas impersonalmente, por ser el rencor y la acritud dotes pueriles de los caracteres secundarios y triste cemento para la fundación de un país,--si pierde el escritor o el orador las oportunidades lucientes de hoy, para no perturbar con la amargura y cólera de ellas la plenitud y concordia de mañana,-si manda el verdadero honor servir a nuestro pueblo con el oscurecimiento y silencio voluntarios, en vez de sacar provecho y pompa de -los errores de sus hijos; la guerra cercana, la revolución cercana, no pierde por eso claridad ni energía. Cuanto sucede la confirma. Los sucesos son suficiente comentario. Proclama más elocuente es una ojeada por la situación de Cuba. Proclama viva y profecía de fe son las noticias que en este instante se aglomeran sobre la mesa de redacción de Patria. De un ministro de España, y de un plan de reformas encaminado en la realidad a descuajar la unidad cubana en la Isla, dependía la esperanza fútil dé los cubanos ciegos, y en verdad muy escasos, que prestaban la mano con lamentable complacencia, o a sabiendas tal vez, al proyecto de deshacer, so capa de reformas, la individualidad criolla que la guerra amasó, que existió siempre antes de la guerra, y que nunca-y éste es baldón grande--se ha visto tan amenazada como después de la guerra por los criollos, por cierta especie dañina de criollos arrogantes: de un ministro transitorio y de su plan insuficiente y fraudulento se levantaban razones para estorbar la ordenación final del país y sujetar nuestra Cuba sazonada y delantera al pueblo europeo más teocrático .y perezoso: y de un cambio de asientos queda el sillón vacío, y Becerra está hoy donde estaba ayer Maura. No es de nuestra piedad natural el. saciarnos en la flaqueza congénita de los que, con cara para todos los bofetones, encontrarán acaso en esta mudanza de sillón causa para nuevos deliquios y resplandecientes promesas. Cuba no puede satisfacerse ni vivir en paz hasta que su gobierno sea en realidad de los cubanos: que es lo que con su población sobrancera, su política advenediza y su natural despótico.-no podrá jamás España permitir. Puede un ministro algo, cuando está con el espíritu de su nación y el pensamiento y costumbres políticas de su ¿poca: y nada, cuando está contra ellos. Más. que Becerra fue siempre Martos; y de él, el español de fibra gubernamental que ha estado más cerca de la justicia en las colonias, es la frase decisiva y terrible, la frase que dijo, acostado a las once del día, al que esto escribe en Patria: “0 ustedes, o nosotros". Becerra y Ballesteros, todo es lo mismo. Era; una vez un Ballesteros, ministro de Ultramar. Como le hablase un magistrado distinguido, que contó el cuento a Patria, de algo que tenía que hacer con Manzanillo, se inclinó el señor ministro sobre el mapa de Cuba, extendido sobre la mesa del despacho, y comenzó a tantear por la posta Norte. -"Me parece recordar que está en la costa Sur", decía el magistrado: "creo seguro que está en la costa Sur". Y vagaba por el mapa el dedo ministerial, siempre por la costa Norte.- Como limosna nos daría tal vez, y a cuartos, como sus limosnas, la libertad el gobierno español, aunque nunca tanta que desalojase del territorio de España a los españoles, por beneficiar a los que la quieren echar, con su,, último harapo histórico, del continente: pero no es ésa la libertad que urgentemente necesita un pueblo cuyas ciudades se caen de polvo y vicio, cuyos campos sacrificados se ciegan o emigran, sin confianza sin sustento, sin puertos, sin caminos, sin seguridad, sin honra.
¿Qué mucho que otro periódico que está sobre nuestra mesa, un periódico francés, advierta en la Isla toda, por los ojos de un corresponsal que no sabe de nuestra historia, ni de las heces que deja hirviendo una colonia de esclavitud, el deseo total y vehemente de la independencia de España? Jules Clave, el escritor de Le Monde Illustré, sólo nota en Cuba un obstáculo a la satisfacción del unánime deseo, y en lo que dice se conoce que, más que con los cubanos generosos, habló con españoles de codicia y de remordimiento. El obstáculo le parece ser el miedo de los españoles a ser maltratados por los cubanos después de la revolución. De ende los españoles mismos habrá visto a los que por su abuso y nulidad temen perder la indebida prominencia que les permite hoy la tiranía Política, no a los que han echado en la tierra la raíz del trabajo y de los hijos. ¿Haremos los cubanos una revolución por el derecho, por la persona del hombre y su derecho total, que es lo único que justifica el sacrificio a que se convida a todo un pueblo, y negaremos, al día siguiente del triunfo, los derechos por que hemos batallado? Los goces ilegítimos sí se irán: el juez venal, el empleado ladrón, el periodista de alquiler, el que a favor del soborno priva de pan y sosiego al criollo, el que fomenta el vicio por la cuota que percibe de él, el español de Lavapiés y cafetín, que nos tiene hecha una náusea la ciudad. Ese, tema. Ni tiene que tema: se le acabará el oficio, y se irá solo. Se irá el arriero, y detrás el arria.-Pero nuestros padres, los que han sudado y sangrado con la tierra, los que no le ven a su hijo cubano más vía de fortuna que la herencia corruptora o la sumisión al deshonor, los que aman en sus hijos, con esa cabezada romántica del español castizo, la potencia de rebelión que desde su aldea infeliz y la quinta despótica y el arranque sangriento a las Américas ardió en su propia alma, los españoles llanos, los españoles. buenos, los españoles trabajadores, los españoles rebeldes, ésos no tendrán nada que temer de sus hijos, no tendrán nada que temer de un pueblo que no se lanza a la guerra para la satisfacción de un odio que no siente, sino para el desestanco de su persona y para la conquista de la justicia. -Mucho menos tendrán los españoles que temer de los cubanos piadosos que de los norteamericanos arrolladores y rapaces, de los norteamericanos a quienes echan sobre la presa fácil de los pueblos débiles, la codicia y mala distribución de la riqueza, que vienen de su reparto desigual en la tierra propia. Lo que del Norte tienen los españoles que esperar, y los cubanos unidos; lo que deben fiar, para resolver los problemas de la libertad ajena, en quien no sabe resolver los propios; lo que deben, cubanos y españoles temer-con sus elementos de libertad impaciente-de un pueblo que con las mejores semillas de la libertad, tras cuatro siglos de república práctica en un continente virgen, ha caído en los problemas todos de las sociedades feudales y en los vicios todos de la monarquía-, no lo digamos cubanos, porque se tendría a pasión: dígalo Stead, liberal humanitario y fundador, inglés abierto, crítico agudo, cruzado moderno, hombre de hombres: "Más fácil es -acaba de decir Stead- convertirse al republicanismo en Rusia que en los Estados Unidos. Nada en América sorprende tanto a un inglés como la desconfianza radical en la capacidad del pueblo. Se echa uno atrás, simplemente, al llegar de Inglaterra a los Estados Unidos. No he visto tierra de menos democracia desde que salí de Rusia". No: con todo el hervor posible y natural de la república en Cuba, el español bueno y útil tendrá ráenos que temer de la pasión de sus hijos que de la codicia y desdén de los norteamericanos.
Del bandidaje que sube, y es en Cuba, más que el robo y la muerte, expresión de la penuria y desafío del país; de la miseria en que perecen los soldados mismos que mantiene el gobierno para defenderse; del aislamiento y censura que castigan a los cubanos que mudan su fama fácil de rebeldes por el servicio directo o indirecto del gobierno corruptor; de la alarma creciente en los cobardes, que es síntoma seguro de los aprestos del gobierno y del empuje revolucionario,-hablan, por mil hechos menores, los diarios de Cuba. Ni para la guardia civil hay paga ya. Los cubanos, que pudieran negarse a cargar el arma por la libertad, tienen que cargarla, al fin y al cabo, para defender su hacienda. El gobierno, al ver que ya no hay en el autonomismo poder para congregar a los cubanos, y tenerlos vendados y entretenidos, ve como salvadora la idea, por criollos serviles aconsejada, de fomentar el noble anhelo público de los cubanos de la Isla por la emancipación, de excitar-como red a la vez que moratoria-a la creación del partido independiente en la-Isla, a fin de ver si con la independencia pacífica de adentro se quita médula a la independencia armada de la emigración, y si azuza celos miserables, que no tendrán .jamás cabida, ni adentro ni afuera, en el corazón cubano. Los cegará la grandeza criolla. Viles tenemos, pero más grandes que viles. Habrá un humilde para cada soberbio: seremos -ala de aquella otra ala. Y con dos alas, volaremos mejor. No somos hombres aquí: somos amigos del hombre. No somos pasiones aquí: somos pabilo que se consume para que nuestro pueblo luzca: alfombra somos, para que pise nuestro pueblo. Crece nuestra vigilancia. Crece la revolución.




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Forma y pensamiento en la obra martiana

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Por Roberto Fernández Retamar

Muchos de quienes, deslumbrados una y otra vez y entrañablemente agradecidos siempre, hemos venido frecuentando desde hace décadas la obra inagotable de José Martí, somos de cierta manera sus evangelistas o sus secretarios, en el sentido etimológico de estas palabras. Como podemos, transmitimos la buena nueva de su paso por la vida; hurgamos en sus secretos, pero no para ocultarlos, sino para propagar alborozados los logros de la caza de amor. Naturalmente, el anuncio queda siempre por debajo de lo anunciado, la búsqueda no logra desentrañar del todo el enigma. Cosa esperable, pues por mucho que nos esforcemos, nuestra tarea será siempre “grado inferior de la virtud que la promueve”, como él dijo de la de “los poetas de la guerra” independentista cubana. Mientras tanto, nuestras palabras acaban con frecuencia pareciéndose o hasta fundiéndose cuando valen algo, que es cuando hemos logrado acercarnos a la criatura excepcional. Por eso no pretendo en lo que sigue ser original. Simplemente, decir lo que creo verdadero. Cito algunas fuentes, pero muchísimas más podría citar. Quienes se sientan, pues, aludidos (después de todo, la luz y el aire se comparten), sepan que tendrán razón para ese sentimiento, que tantos experimentamos.


Entre los incontables asuntos relativos a Martí que me han atraído durante largo tiempo está el que proclama, de manera aproximada, el título de lo que ahora escuchan. Aprovecharé esta ocasión para, en cierta forma, ofrecer un resumen de lo que he pensado sobre la cuestión, y complementar el resumen a la altura de la fecha.

José Martí
Gloria González

La primera vez que aspiré a considerar a fondo el asunto fue en un ensayo que escribí entre 1963 y 1964 y se publicó a principios del año siguiente bajo el título “Martí en su (tercer) mundo”. Con las sumas y restas propias de casi cuatro décadas, de él derivan en lo fundamental mis otros estudios sobre Martí. Entre las pocas restas (alguna de las cuales me parece hoy incomprensible: prefiero pensar que cayó al ser recopiadas las páginas) se encuentra, en primer lugar, la del título mismo, a lo que me sentí obligado, ya que, no obstante las reservas que expresé en el trabajo hacia la denominación, entonces tan en boga, “tercer mundo”, las reservas no impidieron que el título pareciera tragarse al texto. (No olvidar que los lectores lo son más de títulos que de textos.) Y aunque aquella expresión había sido forjada once o doce años antes de mi ensayo, por Alfred Sauvy, no me hace demasiado feliz haber contribuido a difundirla, como también le ocurrió, en mayor medida, a Sauvy, según me confesó en 1971. Sin embargo, a partir de 2001 regresé al título inicial. Después de todo, términos acuñados como Occidente, Norte o Sur son tan vulnerables (o defendibles) como “tercer mundo”. Sigo considerando válido en el ensayo el centro de su esfuerzo: haber subrayado en Martí la toma de conciencia de los pobres del Planeta en conjunto; que su perspectiva llegó a ser ecuménica a partir de su identificación con los humillados y ofendidos, los oprimidos por excelencia, los colonizados que luchaban (y luchan y lucharán “hasta la victoria siempre”) por dejar de serlo. Esta idea, básica, la recibí, en lo general, del aliento mejor de la Revolución Cubana (el Che incluso me honró comentándome el texto); y en lo particular, de mi centelleante maestro Ezequiel Martínez Estrada, que por esta razón es una de las dos personas a quienes el ensayo estuvo dedicado. La otra fue Manuel Pedro González, cuyo contagioso entusiasmo por Martí, especialmente al estudiar su faena literaria y el papel que desempeñó en el surgimiento de la nueva literatura hispanoamericana, me resultó muy estimulante. La conjunción y el choque de aquellos dos grandes ancianos e ilustres cascarrabias alumbraron la vida intelectual de Cuba en los inolvidables y fértiles años de principios de la década del 60 del siglo pasado. Volviendo al título de esta conferencia, y simplificando en extremo, podría decir que Manuel Pedro me ayudó a entender mejor la “forma” de la obra martiana; y don Ezequiel, su “pensamiento”. Pero, como dije y reiteraré, ello no es sino una simplificación.
Aunque voy a volver sobre aquel ensayo (en ocasiones, tácitamente), daré ahora un salto en el tiempo, y aportaré estas palabras de la “Introducción a La Edad de Oro” que escribí para una edición de dicha obra publicada por el Fondo de Cultura Económica, de México, en 1992: “en casos como el suyo, la separación entre las dos líneas [...] (forma/pensamiento) [...] es producto de una abstracción hecha a menudo con fines didácticos, ya que sobre Martí es necesario decir lo que en 1875, a sus veintidós años, él dijera de Hugo: ‘Su forma es una parte de su obra, y un verdadero pensamiento’.»
Ya 20 años antes, en acápite llamado “Esencia y forma”, del prólogo a una selección que hice de ensayos martianos sobre arte y literatura, yo había planteado:
“Otro aspecto entre los muchos que pueden destacarse en la crítica martiana, es la relación que [él] vio, en la obra de arte, entre los elementos formales y los que algunos llaman de fondo o de contenido, y Martí, con más acierto, prefirió llamar ‘de esencia’. De acuerdo con su concepción de la realidad, él no consideró ambos elementos separados, sino estrechamente fundidos: “Toda rebelión de forma, dijo en 1886 al hablar de los pintores impresionistas franceses, arrastra una rebelión de esencia’.” [En este y en los demás casos, si no se indica otra cosa, el énfasis es de R.F.R.]
Y si estos conceptos apuntan a la forma para señalar su vínculo con el pensamiento (que aquí y en otras ocasiones Martí prefirió llamar esencia, aunque es posible que para él ambos términos no se identificaran), otros parten del pensamiento y desembocan en la forma: y no solo en ella. En famoso apunte caraqueño de 1881 Martí escribió: “No hay letras, que son expresión, hasta que no hay esencia que expresar en ellas. Ni habrá literatura hispanoamericana hasta que no haya Hispanoamérica”. La primera idea reaparece en lo fundamental cuando en 1890, al escribir sobre el poeta Sellén, habla de
“lo de los franceses, que no tienen en esta época de tránsito mucho que decir, por lo que mientras se condensa el pensamiento nuevo, pulen y rematan la forma, y tallan en piedra preciosa a veces, cazos de finas y menudas facetas, donde vacían cuanto hallan en lo antiguo de gracia y color, o riman, por gala y entretenimiento, el pesimismo de puño de encaje que anda en moda, y es propio de los literatos sin empleo en la ciudad sobrada de literatura”.
Por un momento me alejaré de Martí para regresar con más fuerza a él. “En Salamanca, año de gracia de 1912”, al ir a terminar su estremecedor libro Del sentimiento trágico de la vida, Unamuno estampó las conocidas palabras según las cuales ‘nuestra filosofía, la filosofía española, está líquida y difusa en nuestra literatura, en nuestra vida, en nuestra acción, en nuestra mística, sobre todo, y no en sistemas filosóficos. Es concreta’. En México, treinta y tres años más tarde, esas palabras resonarían en la introducción con que José Gaos presentara su Antología del pensamiento de lengua española en la Edad Contemporánea (1945). Pero en esa memorable antología, Gaos, quien se ciñe a la Edad Contemporánea, engloba a España y a la América española, y habla de cierta ‘literatura especial [...] de pensamiento, o pensamiento [...] a secas’, una de cuyas especializaciones es la filosofía. Más adelante plantea que los pensadores considerados por él, al enfrentar los españoles la decadencia de su patria, y al querer los hispanoamericanos lograr o cimentar la independencia de las suyas, realizan operaciones
“de política en la amplia acepción etimológica del término [...] y no solo en la acepción más estricta [...]. Y casi podría agregarse que en la medida en que [ese] pensamiento se aleja [...] de la política en la acepción amplia hacia la filosofía pura, desciende [...] en originalidad y valía. En cuanto a la forma, la del tratado o curso sistemático y metódico es la de la parte también menos original y valiosa [...] [siéndolo la más] la del ensayo y el artículo y la del discurso, de estilo de valor estético en muchos casos, sumo en algunos [...] Los más grandes pensadores de lengua española desde el Siglo de Oro de las letras españolas son [...] [sus] grandes prosistas [...]”.
Me he demorado en esas citas porque a la luz de criterios como los allí expuestos es dable calibrar la relación entre forma y pensamiento en Martí. Ya en mi ponencia de 1968 “Modernismo, 98, subdesarrollo” señalé las evidentes similitudes (acompañadas de diferencias también evidentes) entre Martí y Unamuno como escritores/pensadores de la periferia de Occidente. Bien lo comprendió el arduo vasco, quien escribió que había sido “de los primeros en hablar de él en España”. Y lo que habló fue con frecuencia agudísimo. Por ejemplo, de su estilo epistolar dijo que a veces recuerda al de Santa Teresa, observación que ya había hecho el joven Pedro Henríquez Ureña; y añadió: “Ni está siempre escrito en prosa, sino en esa expresión informe, protoplasmática, que precedió a la prosa y al verso. Sus palabras parecen creaciones, actos”. Unamuno y Gaos, en líneas que acabo de citar y que voy a conjugar y abreviar, entienden que el pensamiento de lengua española está inmerso en buena parte de nuestras letras antes que en textos de explícita voluntad filosófica. Unamuno va más lejos, y llega a afirmar que está en nuestra vida, en nuestra acción. Todo esto es aplicable, paradigmáticamente, a Martí. ¿No acabamos de oír que para el rector salmantino las palabras martianas parecen creaciones, actos? Hombre de actos (sobre todo de actos de amor) fue Martí. Y en frase repetida, aunque insuficientemente asumida, Guillermo Díaz-Plaja lo llamó “desde luego, el primer ‘creador’ de prosa que ha tenido el mundo hispánico.” Lo que no puede menos que vincularse con la observación de Gaos según la cual nuestros mayores pensadores desde el Siglo de Oro son nuestros mayores prosistas (yo no olvidaría a nuestros poetas mayores, como no los olvidó Unamuno). Es pues necesario al hablar de Martí como pensador hablar de él como escritor. Y viceversa. Sobre esto se han dicho muchas cosas atinadas. Me gustaría que al citarlas, ellas incluyeran estas palabras de David Lagmanovich: “la expresión metafórica es el pensamiento martiano, constituye la sustancia misma de su pensar”. (Énfasis de D.L.)
Lo anterior no implica desconocer la especificidad tanto de una obra de pensamiento como de una obra literaria. Pero Martí ofrece dificultades muy grandes para ser visto solo en una u otra faceta, ya que su unidad se resiste a cualquier partición. Si el incisivo comentario unamuniano tocante al estilo epistolar de aquél es válido de alguna forma para casi toda su producción verbal, el fondo de tal comentario también ilumina la figura completa del caribeño, quien da la impresión de estar situado en un momento anterior a aquel en que el ser humano se desgaja en funciones. Ya sabemos que en él el pensador no se separa del escritor. Tampoco el revolucionario político (y en este orden está igualmente entre los mayores que ha habido en la historia) se separa del espiritualista vocado hacia la trascendencia; el sediento de justicia, de la criatura erótica; el atento a las menudas atenciones familiares y amistosas, del artista exquisito; el sabio insondable, del hombre natural; el fiero demócrata, del aristócrata de espíritu; el anunciador del porvenir, del arcaico profundo. En el poema inicial de sus complejos Versos sencillos explicó: “Yo vengo de todas partes, / Y hacia todas partes voy; / Arte soy entre las artes, / En los montes, monte soy”. Max Scheler propuso en “El porvenir del hombre” que el ser humano aspirara no al superhombre, sino al “todo-hombre”. Martí se cuenta entre los escasos seres en quienes se adelanta esa meta. Con el sintagma “hombre nuevo”, de San Pablo al Che Guevara también pidieron algo similar, que fue reclamado antes del primero y lo será después del último, pues el sobrepasamiento de lo que somos es una permanente exigencia. Esa exigencia fue capital en Martí, quien vio al mundo todo “[d]e minotauro yendo a mariposa”, según su prodigioso verso libre.

La izada
Ernesto Rancaño

La confianza martiana en la perfectibilidad de lo existente, en su armonía última (“[t]odo es música y razón”, escribió), en el amor que anima al Universo, y en la necesidad que tenemos de aceptar nuestra cuota de deber para la realización de aquella perfectibilidad y, como dijo a semejanza de tantos místicos, para gozar con fruición del beneficio de la muerte, lo acompañó siempre. Es verdad que en su pensamiento, según es habitual, hay etapas. Pero también es verdad que el núcleo de tal pensamiento, si se enriquece, no conoce alteraciones fundamentales desde que se manifiesta en su dolorosa adolescencia. Desterrado, publica en Madrid su primer opúsculo, El presidio político en Cuba (1871), donde aparece ya la nuez de sus creencias políticas, éticas, religiosas, en un testimonio de pasmosa originalidad expresiva. Allí está Martí de cuerpo entero. Acaba de cumplir dieciocho años, y esa es su temporada en el infierno (Rimbaud, un año menor que él, escribió también en 1871 su “carta del Vidente”, y en 1873 redactará su propia temporada). De ninguna de las palabras de aquel texto habrá de desdecirse Martí, como ocurrirá con toda su obra, más que escrita o dicha, inscrita. Lo que ha contemplado este veedor, y de lo que habla, es una realidad espantosa, propia del colonialismo. Pero ella le revela no solo la maldad de la opresión, sino también la nobleza de los humildes, el valor del sacrificio, la compasión (el unamuniano padecer con), lo inmarcesible del amor; le revela cuál será su combate, y su fuerza para acometerlo; le revela que “lo sobrenatural es en verdad carnal”, según escribiría luego Péguy. En esa carnalidad sobrenatural, que lo emparienta con Santa Teresa y de ahí la cercanía de sus estilos, vivirá el resto de su breve vida fulgurante.
Martí asume desde los primeros momentos que tiene el deber de contribuir a la liberación de su país natal, y se entrega al cumplimiento de ese deber hasta su último aliento. La suya es pues, en lo más perceptible, una faena política, de inequívoco signo revolucionario. Esa faena se enriquecerá con metas sociales, a medida que Martí vaya comprendiendo cada vez más el papel que desempeña “el pueblo, la masa adolorida [que] es el verdadero jefe de las revoluciones”, aunque lo “ignoran los déspotas”, como escribió en 1880; y que, consecuente con esa comprensión, decida “echar” su “suerte” “con los pobres de la tierra”, hacer “causa común” “con los oprimidos”, según añadió diez años después. Pues no fue Martí de esos “revolucionarios suaves” a quienes zahirió en 1888, y que, siguió diciendo, “son siempre bienquistos entre las clases privilegiadas, que se entretienen con ellos, como los niños con los globos de papel”. Por el contrario, fue un radical extremo, y por ello mismo nada extremista ni demagógico. “Hombre”, postuló en 1893, “es quien estudia las raíces de las cosas. Lo otro [añadió] es rebaño”. Y también sostuvo: “Radical no es más que eso: el que va a las raíces. No se llame radical quien no ayude a la seguridad y la dicha de los demás hombres”.
La brega que se le amplió en lo social, también lo hizo en lo político. Martí comenzó impugnando la opresión de la vieja metrópoli de América, a la cual sólo le quedaban allí a finales del siglo XIX dos colonias, Cuba y Puerto Rico, que él se propuso libertar. Aludiendo a la zona donde en 1868 se diera el primer combate por la independencia de Cuba, exclamó cuando iba a cumplir diecisiete años: “O Yara o Madrid”. Pero luego añadió dos áreas mayores a sus preocupaciones en este orden: el conjunto de los pueblos de lo que pronto llamó “nuestra América”, conjunto al que se sintió pertenecer de modo entrañable y del que hizo la mejor defensa; y lo que consideró “la América europea”, los EE.UU., país donde vivió desterrado casi tres lustros, llegando a apreciar como ningún otro pensador de su ámbito las virtudes y los riesgos de la que sería conocida como la modernidad capitalista en aquella nación. Ello lo llevó a proyectar otra modernidad, alternativa, cuya primera elaboración apareció en su trabajo de 1882 “El Poema del Niágara”. Lo llevó también a ofrecer una inigualada radiografía de aquel país, en crónicas de intensa belleza y buido análisis leídas durante su vida con fervor en toda Hispanoamérica. Y por último lo llevó a dar pasos concretos para oponerse a los proyectos del naciente imperialismo de los EE.UU. contra nosotros: censurando con energía las primeras conferencias panamericanas, realizadas entre 1889 y 1891 en Wáshington; y preparando una guerra en Cuba que sería tanto contra el arcaico Imperio español como contra el flamante Imperio estadunidense. Es más: puso el énfasis en este último, como lo prueba su difundida carta póstuma a Mercado, escrita en el campo de batalla la víspera de morir en combate, en que confiesa estar cumpliendo su «deber [...] de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los EE.UU. y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso”. Glosando la fórmula de su adolescencia, hubiera podido escribir entonces: “O La Habana o Washington”. Pero en realidad su propósito era ya mucho más dilatado. No solo pensaba en todas nuestras tierras de América, como expresó en la carta citada, sino que un año antes había escrito: “Es un mundo lo que estamos equilibrando: no son solo dos islas las que vamos a libertar”. Y después de mencionar al “conflicto innecesario entre un pueblo tiranizador de América y el mundo coaligado contra su ambición”, añadió: “Un error en Cuba, es un error en América, es un error en la humanidad moderna. Quien se levanta hoy con Cuba se levanta para todos los tiempos”.
Si el enorme horizonte de este diseño, que muestra a Martí en la otra raíz del mundo actual, no lo colocara entre los pensadores políticos de mayor envergadura, bastaría la naturaleza de su política para darle ese lugar, y otros. Pues en él la política se hallaba unimismada con la ética y guiada por el amor, en un proceso de ascenso y purificación espiritual. Lo que bien poco tiene que ver con lo que está vigente hoy. Por eso Martínez Estrada pudo decir que “su figura se nos aparece como la de un héroe anacrónico”, y se volvió a los mitos para tratar de entenderla en plenitud. También es posible pensar, como ya he sugerido, que es un anuncio del porvenir que necesitamos. Lo que tampoco tiene mucho que ver con la deplorable presentolatría a que tantos están entregados.
A sabiendas, he estado refiriéndome indistintamente a materiales martianos en prosa y en verso, y exponentes de diversos géneros: carta, poema, testimonio, discurso, artículo, ensayo, crónica, análisis político. El pensamiento martiano se valió de esos y otros géneros. Y es que Martí ni se propuso, académicamente, atenerse a los géneros, ni, neoacadémicamente, se propuso desbordarlos. Más que géneros, vio ante sí funciones, tareas, deberes, y se dio a cumplirlos. De muchas maneras dijo que no quería que se le tomara por poeta en verso antes que por poeta en actos. Y también, que la expresión es la hembra del acto, en alusión evidente a la cópula amorosa que garantiza la pervivencia de la vida. Le habrá satisfecho el verso del Cid “¡Lengua sin manos, —quomo osas fablar!”; y le hubieran satisfecho las palabras de Bergson ¡conciencia significa acción posible! Pero nada más lejos de este hombre que el culto al acto puro de cuyas lamentables consecuencias tanto sabemos. El suyo fue acto impuro, genésico. Debido a ello, por mucho que le interesaran la forma y el pensamiento, sobre todo le interesó la función. Feliz paradoja que su entrega a la función diera en él un valor impar a las otras dos realidades. Por eso escribí hace tiempo que de no haber sido tan grave, se le hubiera podido llamar lo que Cocteau dijo de sí: el Paganini del violín de Ingres. Entre las numerosas enunciaciones del hecho, me parece particularmente justa esta que data de 1931 y es de Pedro Henríquez Ureña:
“[Martí] pudo, como Rubén Darío, sacrificarlo todo al solo ideal de ser poeta; pero antes quiso acatar normas de honrado; y el deber y el amor se le agrandaron: se completaron en la devoción de su tierra. [...] Pero el escritor, que se encogía para ceder el paso al hombre de amor y deber, reaparecía aumentado, transfigurado por el amor y por el deber: la vibración amorosa hace temblar cada línea suya, el calor del deber le da transparencia. Y cuando está entregado, devorado, en su devoción suprema —Cuba—, escribe ya como si se trasfundiese en la pura energía: su carta desde Montecristi, dos meses antes de caer en Dos Ríos, es como arquitectura de luz”.
Quizá no sea ocioso recordar que la carta a la que se refiere aquí Henríquez Ureña es la que Martí escribió el 25 de marzo de 1895 al tío de aquél, Federico Henríquez y Carvajal. Lo mismo puede y debe decirse de la carta que en esa fecha Martí escribió a su madre. Y quizá aún más de un texto que el dominicano no conocía cuando hizo aquella valoración, pues se publicó por vez primera en 1941: el último Diario del Mártir de Dos Ríos.
Porque es ejemplo soberano de cómo Martí enlazó forma y pensamiento apuntando a una función (“acción posible”), me detendré un momento en su texto esencial “Nuestra América”. Antes de entrar en él, llamo la atención sobre su locus dicendi: La Revista Ilustrada de Nueva York, donde apareció el primero de enero de 1891; y el periódico mexicano El Partido Liberal, donde lo hizo el 30 de aquel mes. A ambas publicaciones Martí envió crónicas y comentarios sobre hechos puntuales. Tal no es el caso de “Nuestra América”. ¿Cuál es entonces el género de este texto, cuya extrañeza no escapa a ningún lector mínimamente atento? Difícil resulta no ver en él, por una parte, un balance analítico de cuanto Martí llegó a saber sobre nuestra patria grande, su historia, sus componentes, sus riesgos; por otra, un proyecto que mira al amenazado porvenir. Pero resulta igualmente difícil no sentirse sobrecogido ante la imponente hermosura de aquellas palabras. Pensador y poeta están allí identificados en grado sumo. Por eso afirmé hace cerca de 40 años que en “Nuestra América” “se junta [...] el análisis penetrante del científico al vuelo poético del creador de mitos”. Y el texto, que no es una crónica, sí es, a la vez, un ensayo y un poema. O, si se quiere, un ensayo poemático, cuya densidad conceptual e imaginística es tanta que fue considerada “verdaderamente espeluznante” por uno de sus mejores comentaristas. Ya dije que solo mediante una abstracción, hecha a menudo con fines didácticos, es dable separar en Martí forma y pensamiento. Voy ahora a atender, con las cautelas del caso, a esos fines.
En lo que toca al pensamiento, Cintio Vitier (quien después, con su acierto habitual, escribiría sobre las imágenes en el texto y prepararía una edición crítica suya) publicó en 1982 un “Esquema de ‘Nuestra América’” (c. 1973) del que me valdré libremente. Las amenazas que enfrenta nuestra América son internas: el aldeanismo y el desarraigo, y externas: el imperialismo (término que Martí no emplea en el ensayo). El primer peligro interno, el espíritu aldeano, es ciego e inane frente a los países poderosos, ciegos a su vez para los pequeños y débiles. La superación de aquel espíritu supone la autoconciencia y la vinculación con los que están en situaciones similares, para formar una cohorte unida. El segundo peligro interno conduce al extranjerismo y la traición. Su causa está en la vergüenza de nuestra pobreza y en el complejo de pertenecer a “razas” no “blancas”. El desarraigado es atraído por Europa y los EE.UU., cuya riqueza se alimenta de la explotación de nuestros países, de la cual se vuelven cómplices quienes, al abandonar nuestras tierras, hacen suyos los valores de las metrópolis. A la vergüenza se une la soberbia individualista, que lleva al desarraigado a acusar a sus pueblos de inferiores. Este punto le provoca a Martí algunas de las líneas más indignadas del ensayo.
La supuesta inferioridad de nuestros pueblos nació del desajuste entre su originalidad y la aplicación artificial a ellos de formas nacidas en (y para) pueblos distintos. Las soluciones deben surgir de la comprensión de los problemas propios. El gobierno debe ser autóctono. La autoctonía es el antídoto del desarraigo. Por eso el hombre natural, el mestizo autóctono ha vencido al libro importado, a los letrados artificiales, al criollo exótico. Y de inmediato, la abierta impugnación de la famosa tesis sarmientina: “No hay batalla entre la civilización y la barbarie, sino entre la falsa erudición y la naturaleza”.
Siete años atrás, en 1884 (cuando Sarmiento, pues, vivía aún), Martí había impugnado “el pretexto de que la civilización, que es el nombre vulgar con que corre el estado actual del hombre europeo, tiene derecho natural de apoderarse de la tierra ajena perteneciente a la barbarie, que es el nombre que los que desean la tierra ajena dan al estado actual de todo hombre que no es de Europa o de la América europea”.
Ahora, en “Nuestra América”, dirá que el hombre natural, bueno y sagaz, defraudado en América por el desajuste entre país original y gobierno falso, puede ser manipulado por tiranos que parecen atender a los elementos naturales, pero en cuanto tales tiranos los traicionan, caen. Nuestros gobiernos han sido de “incultos” anárquicos y despóticos, o de “cultos” salidos de universidades con perspectivas ajenas a los factores reales de nuestros pueblos y al arte de gobernarlos. Por eso nuestra educación ha de basarse, en primer lugar, en el conocimiento de nuestra historia, aunque enriqueciéndose con aportes del resto del mundo: “Injértese en nuestras repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas”, escribió. Tras las guerras independentistas, se entró en el período de desajuste entre nuestros elementos peculiares, híbridos, y las formas de gobierno importadas, mecánicamente aplicadas. Y luego, una opinión que revela la radicalización del pensamiento social martiano: “Con los oprimidos había que hacer causa común, para afianzar el sistema opuesto a los intereses y hábitos de mando de los opresores”. Al no haberse procedido así, la colonia continuó viviendo en la república. Pero morirá en nuestra América, donde está naciendo, en estos tiempos reales, el hombre real. Éramos una caricatura de las metrópolis, en medio de la originalidad variopinta de nuestra América, y frente a la oligarquía y sus amanuenses. Fracasaron las falsas soluciones propuestas: el libro (europeo, yanqui), el odio (tiranías, guerras civiles), y se reveló la única solución real: el amor creador. La salvación está en crear.

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Lesbia Vent Doumois

Sobrepasando los indudables peligros internos hay otro externo: el naciente imperialismo estadounidense, impulsado por la pujanza expansionista y el desdén. Al tema se alude a lo largo del ensayo: en el segundo párrafo: “¡los árboles se han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas!”; en el octavo, con la imagen del tigre (sobre la cual volveré), que “espera, detrás de cada árbol, acurrucado en cada esquina”; y en el decimoprimero, después de un acercamiento previo (“Pero otro peligro corre, acaso, nuestra América...”) se plantea inequívocamente: “El desdén del vecino formidable que no la conoce es el peligro mayor de nuestra América”. Ha podido decirse que “la noción semántica de peligro determina la estructura externa del ensayo”, y que tal peligro es “el de la absorción por los EE.UU.”. Aún más: tal noción de “peligro” provoca la existencia misma de este ensayo bien complejo, pero en absoluto ambiguo, y está en la raíz de lo que según Martí debe oponerse a aquella noción, es decir, las soluciones propuestas para los peligros internos: autoconciencia, unión, valor, dignidad, creación, causa común con los oprimidos. La perenne vigilancia debe ser crítica, “pero con un solo pecho y una sola mente”, y sin odio de razas, porque no las hay. La mejor defensa se indicó desde el principio: la unión de nuestra América, concebida como una unión de trabajadores, proyectada hacia el porvenir.
En la brillante coda, Martí evoca “el himno unánime” de “la América trabajadora”, y funde dos mitos indígenas: el del Semí o Cemí, deidad de aborígenes antillanos (que José Lezama Lima daría como apellido al protagonista de Paradiso), y el de Amalivaca, propio de los aborígenes venezolanos, cuyas semillas, de las que nacerían los hombres y mujeres de la América nueva, “sentado en el lomo del cóndor, regó el Gran Semí, por las naciones románticas del continente y por las islas dolorosas del mar”.
Al considerar las estructuras del texto, me valdré, también libremente, del trabajo que ya he venido citando, “Lectura de un ensayo: ‘Nuestra América’, de José Martí” (c. 1977), publicado en 1987 por Lagmanovich, quien no deja de hacer allí observaciones políticas. Después de todo, Julio Ramos pudo afirmar en 1989 que “en ‘Nuestra América’ la forma misma cumple una función política fundamental”. Hay en “Nuestra América” una estructura externa, una intermedia y una profunda. La primera, que ya se dijo determinada por la noción semántica de peligro, implica tres partes: anuncio de aquél (en los dos primero párrafos), desarrollo del tema (entre los párrafos tercero y décimo), y conclusión (en los últimos párrafos, básicamente de recapitulación y conclusión profética); en esa estructura externa son frecuentes los finales aforísticos de los párrafos, los usos variados de un mismo vocablo, la adjetivación imprevista o desconcertante, los juegos de alusiones y espejos de ciertos elementos léxicos. En la estructura intermedia, los tiempos verbales predominantes subrayan en forma notable la razón de ser del ensayo (la llamada de atención frente al peligro), lo que se revela en la elevada presencia de formas con valor de futuro, especialmente con un matiz de obligación. En cuanto a la estructura profunda, ella reside en la oposición de símbolos procedentes de los reinos vegetal y animal que “se resuelven en un gran símbolo trascendente”. Para el autor que vengo siguiendo, “el símbolo aterrador del tigre es [...] lo que constituye el verdadero motor de este ensayo martiano”, es “el símbolo estructurador de todo el ensayo”. Martí, insospechable de xenofobia alguna (en este mismo texto tan enérgico advierte que no “ha de suponerse, por antipatía de aldea, una maldad ingénita y fatal al pueblo rubio del continente”), ha simbolizado en su tigre, por una parte, no a un país sino a un sistema depredador, llámese colonialismo, imperialismo, neocolonialismo o con cualquier vocablo que designe la explotación y la opresión de un país por otro: tal es “el tigre de afuera”; por otra parte, a la explotación y la opresión locales, no menos abominables: “el tigre de adentro”.
Si la doble imagen del tigre representa en este ensayo/poema fundador, escrito hace más de un siglo, lo que nuestros países tienen que combatir para salvarse, la irrupción en él de los oprimidos implica el otro polo de ese combate. Y como este último está bien lejos de haber terminado, el vertiginoso texto, auténtico manifiesto de nuestra segunda (y definitiva) independencia reclamada desde 1889 por Martí, conserva su urgente y dramática actualidad.
Cabe, ya con el fin de estas palabras a la vista, preguntarse a qué pensamiento es dable afiliar el de Martí. Hace tiempo que se está intentando responder esa pregunta, y creo que al intento le queda todavía mucho por andar. Impresionada por la mezcla de caudalosa información y constante originalidad en Martí, Gabriela Mistral lo llamó, en paradójica fórmula feliz, “Adán culto”. Otros autores, no menos impresionados, en este caso por la familiaridad de Martí con los padres de la lengua, y deseando saber a cuál se arrimaba más su propia obra, llegaron a la conclusión de que Martí se parece tanto a ellos por coincidencia, porque es uno de ellos. Quisiera aplicar al pensamiento de Martí un razonamiento similar a los que condujeron a esos juicios.
La información de Martí le permitió contemplar, señalando simpatías y diferencias (para usar vocablos que acuñó Alfonso Reyes), muchos orbes de pensamiento. Y en todos los casos, incluso cuando las simpatías fueron muy grandes, Martí fue fiel a sus circunstancias y conservó su rostro propio, que con frecuencia ha sido presentado como heterodoxo. En la cuestión religiosa, es obvio que don Marcelino le hubiera dado sitio a este anticlerical en su juvenil, erudita y peleadora Historia. ¿Pero no se lo hubiese dado también a un sacerdote como Teilhard de Chardin, algunas de cuyas esperanzadoras ideas conjeturé hace tiempo que Martí habría aceptado complacido? Claro, para tildar de heterodoxo a alguien, en el terreno que sea, hay que andar muy afincado en una ortodoxia, como Menéndez y Pelayo. Y a veces, hay que estar un poco o un mucho enmurallado, que no fue el caso, por ejemplo, del delicioso Chesterton, cuya singular ortodoxia no le impidió hacer de su contradictor Shaw el más hermoso elogio suyo que conozco. En cuanto a la política, a la que se dio con vehemencia, en vez de imputarle heterodoxia, ¿no es más adecuado aceptar que el radical Martí, junto a otras figuras de relevancia también ostensible, es uno de ellos?
Los acercamientos a las criaturas magnas, sobre todo al conmemorarse cifras redondas, con frecuencia tienen mucho de rituales vacíos. Especialmente tratándose de Martí, en el sesquicentenario de su nacimiento, nuestro deber es no incurrir en esos rituales; y, a la vez, no temer decir de él lo que su grandeza requiere, aunque sepamos que no van a faltar los homúnculos que, al oírlo, pretendan escarnecernos. Por eso voy a insistir, para terminar, en que estoy convencido de que Martí pertenece a la exigua y preciosa estirpe de los fundadores de grandes creencias universales, y de que estamos asistiendo, en el comienzo del llamado tercer milenio, al inicio apenas de su expansión, como se habla de la expansión de una galaxia. Por lo pronto él es, en condiciones a menudo sumamente arduas, el tesoro mayor y el mayor escudo de su pueblo inmediato, aquel en que naciera. Pero sus lecciones están lejos de agotarse en ese pueblo. Defendió y edificó para nosotros y para los demás; para sus tiempos, que llamó de reenquiciamiento y remolde, y para los tiempos por venir. Bien lo supo quien escribió: “Mi verso crecerá: bajo la yerba/ Yo también creceré”; quien escribió: “Viva yo en modestia oscura; / Muera en silencio y pobreza; / ¡Que ya verán mi cabeza/ Por sobre mi sepultura!” Lezama afirmó que Martí es un misterio que nos acompaña. Acompañará a la humanidad durante un lapso cuyo fin es imposible prever, como es imposible prever el de la humanidad misma. Algunas de las cosas que Martí dijo quizá no las comprendamos aún del todo. Otras, han resultado proféticas en el terrible “corto siglo XX” (Eric Hobsbawm dixit): un siglo que ha visto tantas realidades negativas en su involución, confiamos que temporal, hacia la barbarie, al punto de dar la impresión de ser (como se dijo en lo económico, para nuestra América, de las pasadas décadas del 80 y el 90) un siglo perdido. Pero no vio, ni verá el siglo XXI, a los hombres y mujeres de buena voluntad conformarse con el destino que los soberbios, los poderosos y los avaros pesadillean para los crecientes pobres de la tierra; ni vio el uno ni verá el otro apagarse la luz encendida por José Martí.

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Martí aprendió que la rebeldía está obligada a ser lúcida y tajante, creativa y tenaz, consecuente y hábil, sagaz, tierna y heroica

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Por Fernando Martínez Heredia

Era un muchacho habanero de quince años, blanco pero hijo de dos inmigrantes pobres, el único varón entre seis hermanos. Un buen maestro le apreció sus incipientes cualidades intelectuales y su deseo de saber, y le facilitó continuar estudios. Ese fue el inicio del cambio de su destino: en vez del mostrador de una bodega, la escuela secundaria.



Su país era hermoso y bestial. Desde hacía ochenta años molía sin cesar el trabajo y las vidas de cientos de miles de esclavos africanos. Palacios, pensadores, quitrines, contradanzas, hermosas señoritas, espléndidos varones, vivían sobre un mar de crimen y de iniquidades.

El niño habanero era muy sensible, más allá de las vivencias familiares, y en una excursión con su padre se topó con la máxima expresión de resistencia humana de los más humildes: el suicidio. Treinta años después, ya dueño de su idioma, sintetizó en un poema el horror de la esclavitud en Cuba, la destrucción de la condición humana, inmortalizó aquel oscuro sacrificio y dio cuenta de la marca que dejó en él: “¡Un niño lo vio: tembló / de pasión por los que gimen: / y, al pie del muerto, juró / lavar con su vida el crimen!”.

Aquel año de sus quince el pueblo del este del país se levantó contra el poder colonial. El pichón de isleña creció bruscamente, y utilizó un arma a su alcance, los endecasílabos: “No es un sueño, es verdad: grito de guerra / lanza el cubano pueblo, enfurecido…” Con su poema de adolescente participaba así en el bautizo del nuevo gentilicio. Quizás ya conocía la letra de la marcha guerrera del bayamés, de música un tanto mozartiana, que había confirmado a la recién nacida entre la sangre y el humo del incendio: “que morir por la patria es vivir”.

El joven criollo asumió el mandato de aquel verso, y se volvió cubano. Entonces vinieron la hoja subversiva y la poesía militante, el ardor patriótico y la policía. Fue preso en noviembre de 1869, más por su actitud rebelde que por cometer un delito. Sometido a la jurisdicción militar, la alta marea represiva y la modesta condición social del acusado se reunieron: fue condenado a seis años de trabajos forzados.

Quince meses después de aquella poesía anúteba con la que había cantado al Diez de Octubre, José Julián Martí Pérez dio el paso decisivo del compromiso con la revolución, poner su cuerpo en ella. Y escribió otros versos, ahora más complejos en la forma, pero sobre todo cargados de contenido humano, versos que traían juntos al dolor y el amor, la entrega a la causa y la visión de su propio futuro:

“En ti encerré mis horas de alegría / y de amargo dolor; / permite al menos que en tus horas deje / mi alma con mi adiós. / Voy a una casa inmensa en que me han dicho / que es la vida expirar. / La patria allí me lleva. Por la patria, / morir es gozar más.”

Todas las rebeldías juveniles son hermosas, aunque muchas resultan efímeras. Pero la del joven sujeto al grillete en las canteras, junto a la gente pobre e inerme de Cuba, apenas comenzaba. En los veinticinco años que viviría después de este 1870 tuvo que optar muchas veces entre seguir siendo rebelde o dejar de serlo. Aprendió que no siempre la disyuntiva es tan clara como cuando uno afirma “O Yara o Madrid”, y que la rebeldía está obligada a ser lúcida y tajante, creativa y tenaz, consecuente y hábil, sagaz, tierna y heroica.

Martí optó por la abnegación, la voluntad inquebrantable, la constancia y la entrega, la vida en el exilio permanente, en la pobreza material del que renunció a ser un abogado de éxito, un escritor de fama bien pagada, un próspero y culto padre de familia. Optó por no sustituir en su casa la función del padre trabajador y no ser el sostén que la madre y las hermanas esperaban del hijo varón tan prometedor, y asumió el dolor de quedar separado de su pequeño hijo por una decisión que debió ser, sin duda, desgarradora.

El deber es una de las expresiones que más encontramos en sus escritos, en reflexiones, discursos, poemas, cartas; en consejos que brinda, en polémicas, en juicios acerca de otros y de sí mismo. Es el norte en su brújula más personal, como es la creación de la patria cubana el norte de toda su actuación pública. Y como se penetran una y otra esfera en su vida, y tienden a unificarse, así en su proyecto se articularán el deber individual y el del cuerpo social puesto en movimiento, y el deber de Cuba en América se manifestará.

La política revolucionaria es el centro de la actuación pública de Martí, una política que no pretende venir a gobernar la vida de la gente, ni siquiera por estar segura de que tiene la misión de salvarla. Su labor es enseñar a los cubanos a servirse de la política para hacerse dueños de sus vidas y crear su país. La ética, entonces, no se conforma con proveer reglas para guiar la conducta de cada uno; se enlaza firmemente con la política revolucionaria y sirve como fiscalizador y juez de sus principios y sus acciones, como acicate de sus creaciones y su vigor. A la vez, la ética garantiza la eficiencia de esa política, aunque sin pretender despojarla de su especificidad.

Dura labor la de Martí, que portaba todas esas cualidades por las cuales le llamaron apóstol en vida, y que se dedicó a echar las bases del futuro. Para reunir los individuos en una escala capaz de modificar el resultado esperable después del Zanjón, que no pasaría de ser una modernización de la dominación, se vio en la necesidad de congeniar las virtudes y los méritos de sus paisanos con las confusiones, ambiciones, torpezas, los intereses mezquinos y el miedo a los cambios.

Para darle continuidad a la revolución de Yara tuvo que preparar una revolución diferente a aquella; para unir a los viejos y a los jóvenes entre sí, y unos con otros en la revolución, se vio obligado a tejer con paciencia infinita una red de coordinaciones y de voluntades, y un partido político nuevo, y a ser el jefe de todos. Debió mover a los inertes y atajar a los imprudentes, darse a los humildes y atraer a todos los demás que pudiera, negar las razas y combatir la realidad del racismo, querer la igualdad de oportunidades y la república democrática para el bien de todos y pelear por la independencia nacional para conseguir la libertad y la justicia, juntas.

Se pueden encontrar las huellas de esa tarea ciclópea suya, tan llena de maravillas y angustias, de hiel y de alegrías, en los miles de páginas que escribió. Como clava a la idea de anexión en el angustiado poema “Al extranjero”, o el orgullo inflamado con que cuenta los episodios de la gesta del 68; la hondura tan convincente al exponer los materiales muy diferentes y hasta opuestos con que habrá que hacer la revolución y la república —por ejemplo, en su discurso del 10 de octubre de 1891—, y la terca convicción por sobre todo: “los locos, somos cuerdos”; la correspondencia incansable, seductora o conceptuosa, ese prodigio de ciencia política que es su artículo “El lenguaje reciente de ciertos autonomistas”, la felicidad de irse por fin a la revolución en sus escritos de 1895.

Con la madre se toma algunas libertades, entre tanta actividad cívica. Un año antes de su muerte le escribe: “...sigo mi labor, más pura, madre mía, que un niño recién nacido, limpia como una estrella, sin una mancha de ambición, de intriga o de odio (…) Mi porvenir es como la luz del carbón blanco, que se quema él, para iluminar alrededor. Siento que jamás se acabarán mis luchas (…) Sólo los infelices que llegan pocas veces al poder y suelen llegar con demasiada ira, tendrán paces conmigo”.

Pudo gozar de un primer triunfo: desatar la guerra revolucionaria que iba a crear la nación y a los cubanos. Él conocía la trascendencia de aquel hecho. Al desembarcar en Oriente el 11 de abril, con Máximo Gómez, escribe en su cuaderno: “Dicha grande”. Viene a enfrentar tareas inmensas y difíciles: afirmar, organizar y extender la guerra; definir las líneas fundamentales del poder y la política de la revolución, y dejar constituida la República en Armas; ejercer la conducción política del proceso —aunque él duda que le sea posible, al menos por un tiempo—; y correr la suerte de los combatientes.

En el campo de Oriente, Martí goza al conocer las personas, el paisaje y los nombres de las cosas de su tierra natal, los relatos, los hombres y los lugares de la Guerra Grande. Y goza al ver a tanta gente de Cuba que sólo había imaginado —con su mar de virtudes y defectos—, metidos en la revolución verdadera.

Sin descanso, Martí se sumerge entre los jefes y los soldados, hace política diaria y sostiene con Maceo y Gómez la entrevista de La Mejorana, pinta hechos y caracteres en su Diario, divulga la revolución hacia el exterior, firma una dura orden de guerra, vive la cotidianidad de la guerra irregular. Y todavía le da tiempo a admirar la belleza de una joven señora andaluza, y —allí donde tantos miles sólo verían amaneceres y acciones por librar— es capaz de ver una estrella, y una paloma.

Conoce ahora también a la muerte palpable, no sólo al estado o el tránsito que han estado tan presentes en sus escritos y sentimientos. Dos Ríos pudo haber sido solamente su primer combate, un encuentro sin demasiada importancia. Hoy sabemos que iba hacia la muerte desde que llegó por Playitas, pero es únicamente por lo que sucedió. Por la patria, morir es gozar más.

Martí multiplicó con su muerte el valor permanente de la obra de su vida, la promesa que la revolución le estaba haciendo a un pueblo nuevo y la trascendencia de su proyecto cubano y continental. Ellos siguen hoy con nosotros, y delante de nosotros, señalando un camino.

Tomado de Cubarte

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lunes 22 de octubre de 2007

CUBA: Pesada herencia soviética

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Por Dalia Acosta

LA HABANA, oct (IPS) - Aunque Cuba sobrevivió al dramático fin de sus aliados comunistas de Europa oriental y de la Unión Soviética a comienzos de los años 90, el legado de una relación tan estrecha aún puede comprometer el futuro socialista de esta nación caribeña.



Los vínculos con el hoy desaparecido campo socialista marcaron fuertemente, desde la década del 60, las formas de hacer política, la enseñanza de las doctrinas del marxismo-leninismo, el funcionamiento de las instituciones, la organización de la economía, el manejo de la cultura nacional y hasta el modo de vestirse o decorar las viviendas.

"Lo que más daño ha causado de esa influencia es la formación de un ciudadano carente de criterio y de una reproducción revolucionaria de su individualidad y de su conocimiento", señaló a IPS Julio Antonio Fernández, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana.

Para Fernández, "lo peor de las prácticas políticas del peor momento del estado soviético, que no era un momento revolucionario, marcaron algunas formas de dirigir la política estatal" en la isla.

Pero determinadas características de la cultura política no tuvieron necesariamente su origen en la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

"La revolución viene con una carga de autoritarismo fuerte por una necesidad de defensa, de estructurarse verticalmente para sobrevivir", indicó Alexander Correa, investigador del gubernamental Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cubana Juan Marinello.

Correa sostuvo que la preparación militar masiva, iniciada poco después del triunfo de la Revolución Cubana en 1959 para garantizar la defensa ante el acoso de Estados Unidos, y la enseñanza del marxismo-leninismo en las instituciones castrenses, provocó la extensión en la sociedad de estructuras sociales y prácticas ideológicas autoritarias.

Fernández y Correa forman parte de un grupo de intelectuales que ha organizado el Taller Permanente "Revolución bolchevique, historia de la URSS y Cuba. Análisis crítico socialista desde el siglo XXI", convocado por el Centro Juan Marinello, con el apoyo del Ministerio de Cultura.

Este encuentro intenta "reconstruir la historia de la revolución bolchevique, como el más amplio proyecto de impugnación de la dominación de clase en la historia mundial y, al mismo tiempo, reconstruir las relaciones de Cuba con la URSS en lo que tienen de herencia y de pervivencia hacia el presente", explicó el profesor y ensayista Julio César Guanche.

El taller ofrece conferencias públicas y realiza sesiones de análisis a puertas cerradas entre los miembros de un Grupo de Trabajo, integrado por 40 personas de diferentes perfiles profesionales, sobre la base de la metodología de construcción colectiva del saber, propia de la educación popular.

"La idea es extirpar de la ideología que defendemos lo que fue incorporado a ella bajo el nombre de socialismo y que realmente contravenía todas sus esencias", dijo Guanche.

"Lo que intentamos es contribuir a la conquista de una hegemonía de las ideas socialistas en la sociedad cubana", manifestó.

"Cuba tuvo muchas relaciones con la URSS, pero siempre hubo una pugna entre el proyecto revolucionario y su autonomía para existir", observó el historiador Ariel Dacal, del no gubernamental Centro Memorial Martin Luther King Jr.

Moscú asumió desde 1960, a partir la compra de la producción cubana de azúcar rechazada por Washington, el papel de potencia protectora en el esquema geopolítico de la Guerra Fría. Tras el fallido intento de dar un salto económico en la zafra de 1970, la influencia soviética fue determinante en el rumbo del socialismo en Cuba.

A comienzos de la década del 90, la URSS era el primer socio comercial de Cuba, a la cual compraba 80 por ciento del azúcar, 70 por ciento del níquel y 40 por ciento de los cítricos. Además Moscú suplía la demanda energética de su aliado caribeño con 12 millones de toneladas anuales de petróleo.

El análisis de los errores que dieron al traste con el socialismo en la URSS parece ser una tarea urgente, a juicio de los intelectuales reunidos en el taller. "Sería un disparate no considerar esos problemas, decir que no tienen nada que ver con nosotros o que no se puede repetir esa historia", comentó Fernández, de 32 años.

El joven académico mencionó como situaciones erróneas aún existentes "las prácticas burocráticas del monopartidismo, el verticalismo, la poca participación popular y el desprecio de la institucionalidad", incluso de aquellas estructuras creadas por la revolución, como el Poder Popular, la asamblea nacional legislativa cubana.

"Hoy hace falta hacer mucho más, sobre todo ideológicamente, para que el socialismo se mantenga como una perspectiva, pues ya no se trata sólo de no repetir los errores soviéticos y del socialismo real", dijo el joven académico, convencido de que su generación afrontará "un trabajo casi de titanes" en este sentido.

Hiran Hernández, profesor y editor de la revista Temas, consideró que hoy los problemas fundamentales para Cuba "como nación y revolución" son "la emigración de los jóvenes, el envejecimiento de la población y el futuro de la Revolución como proyecto, y del socialismo como proyecto y deseo."

Hernández estima que, en general, a los jóvenes se les ha utilizado "como masa de maniobra, como fuerza de choque o como meros repetidores de consignas". "Hace falta una postura más creadora, más activa, ideas frescas; eso es algo que necesita la Revolución para continuar y el socialismo para ser posible", aseveró.

Así, el futuro del socialismo en la isla dependería en gran medida de la reconstrucción de un consenso social en torno a ese sistema, sin dudas erosionado en los últimos tres lustros por la irrupción de elementos del capitalismo en la estructura económica, con sus efectos correspondientes en la sociedad.

"El socialismo no puede ser sólo para un sector, digamos los pobres, los humildes, los negros, las mujeres, sino que debe concebirse como un régimen integral de la sociedad y de las personas, no colocando unas en lugar de otras sino tratando de liberarlas a todas, que es la vieja idea emancipatoria más pura del marxismo", consideró Guanche.

"Somos parte de un proceso que existe en otros campos de la sociedad cubana y que seguirá desarrollándose en el futuro mediato; parte de una corriente que, por el bien de la Revolución, deberá aumentar y profundizarse en el futuro más cercano", remarcó


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La ética, única arma eficaz en Internet

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Prólogo Eddy Mac Donal Torres

En este mundo nuestro donde la ética suele confundirse con estética, o es palabra a la que hay que mencionar para no dejar de pertenecer a los movimientos intelectuales y es manejeda o peor aun manipulada por los antiéticos, aquellos buscadores de dividendos en las tragedias humanas, tergiversadores de realidades en "macondianos" parajes como el que irremediablemente hemos decidido construir en esta ínsula capital de lo real maravilloso, la sociedad "con todos y para el bien de todos", es por ello que ante el fuego cruzado contra los valores que cultivamos de este lado del planeta tendremos que convertirnos en eficientes agricultores dedicados ante todo a sembrar conciencia, sembrar conciencia y sembrar conciencia como nos legara nuestro máximo ideólogo. Razón por la que pongo a disposición de los amigos si crees necesario tanto el artículo como el comentario.


La ética, única arma eficaz en Internet

Por Paquita Armas Fonseca

Algunos historiadores sitúan el origen de la prensa, especialmente del periódico, en las actas diurnas que durante el imperio de Julio César anunciaban, en paredes de edificios, distintos acontecimientos que merecían la atención ciudadana de Roma, o mejor dicho de hombres con derechos humanos en la “democrática” república esclavista; donde, por supuesto, los esclavos no tenían ninguna prerrogativa aunque se tratara de príncipes destronados.

Otros afirman que no, que se puede hablar de información desde que con señales de humo o de tambores se comunicaban unos terrícolas con otros.

Pero más allá de la génesis, en lo que sí existe coincidencia en que fue Nicolás Maquiavelo (1469 -1527) el que al diseñar en teoría cómo gobernar, esbozó la forma de elaborar y divulgar mensajes, que abarcaran todas las modalidades posibles en su época. Quizá Napoleón Bonaparte despunta como el mandatario que siguió de forma más coherente los consejos que el filósofo e historiador italiano escribió en su obra El príncipe, el texto más famoso de los que publicó.

Desde entonces ha llovido mucho y no solo agua. Han llovido, por ejemplo, formas diversas de elaborar y difundir la noticia y también ha variado sustancialmente la propia noticia que ha devenido mercancía en la pasada centuria. Del acta diurna de la época de César, suerte de piedra escrita, se ha pasado a recibir en fracciones de segundo en un teléfono, con imágenes y sonido incluso, lo que sucede en cualquier lugar del planeta.

Durante muchísimos lustros fueron los periodistas los responsables casi absolutos de difundir informaciones, pero con la era de Internet tal precepto ha variado radicalmente, hasta en el propio concepto según el teórico Ignacio Ramonet: “¿Qué es un periodista? Si analizamos la palabra, un periodista ('journaliste') es un “analista del día”. Solo dispone de un día para analizar lo que ha pasado. Se puede decir que un periodista es rápido, si consigue analizar, en un día, lo que pasa. Pero actualmente todo se produce en directo y en tiempo real; es enseguida, tanto en la televisión como en la radio. La instantaneidad se ha convertido en el ritmo normal de la información. Un periodista ya no debería llamarse periodista hoy en día. Debería llamarse instantaneísta. Pero todavía no sabemos analizar al instante. Por tanto, no hay análisis, ya que no hay distancia. Al final, el periodista tiene cada vez mayor tendencia a convertirse en un simple vehículo. Es el canal que enlaza el suceso y su difusión. No tiene tiempo de filtrar ni de comparar, porque si pierde mucho tiempo haciéndolo sus colegas le ganarían la partida. Y, por supuesto, alguien se lo reprocharía.

Esta gran verdad de Ramonet que se hace real en las autopistas de la información, lleva necesariamente a que naveguen junto a las verdades cualquier cantidad de mentiras y semimentiras sobre un mismo hecho. Bastaría ejemplificar con la vida de Fidel Castro, luego de que se enfermara en julio de 2006. Este año, por ejemplo, durante varios viernes seguidos, en Miami se estuvo esperando la noticia del deceso del líder revolucionario. Por suerte una vez más se quedaron con las ganas en esa ciudad. Pero si tales mentiras fueron dichas e insertadas principalmente por voceros de la mafia cubanoamericana, también resultaron reproducidas en webs de otros países y no dudo que en periódicos impresos.

La cantidad de mentiras y tergiversaciones que se encuentran en Internet son casi infinitas. No faltan textos o imágenes degradantes para el ser humano, y no me refiero solamente a la pornografía. Por ejemplo, el 10 de octubre, en ABC, se leía “Un vecino de Móstoles de 70 años, José Martín Roldán, ha emprendido una batalla legal para reclamar al portal de Internet de intercambio gratuito de vídeos Youtube.com que retire un vídeo en el que unos desconocidos se mofan de su hijo, discapacitado psíquico. Google, responsable del portal, replicó ayer que lo retirarán en cuanto el padre lo solicite presentando una reclamación de privacidad”.
En el video, uno de los insertados desde la localidad madrileña de Móstoles, aparecía uno de los hijos del demandante. Román, de 46 años, “esquizofrénico en grado extremo”, sufría diferentes mofas de varias personas. “Ni pude ver los videos completos porque eran denigrantes: le insultaban, se reían de él y les humillaban a él y a toda la familia preguntándoles obscenidades”, declaró el padre que luego de escribir decenas de e-mail solicitando que quitaran los videos decidió realizar la denuncia legal.

Este hecho ha revuelto de nuevo la polémica sobre si se puede o no poner límites a lo que “cuelga” en la red. Las opiniones son variopintas. Para el director de la Agencia Española de Protección de Datos, Artemi Rallo, ¿qué hacer con estos desmanes?, es la pregunta del millón, “los ciudadanos estamos desbordados de alguna forma por las posibilidades que Internet ofrece como herramienta de conocimiento y comunicación”, dice, pero advierte “cada vez se potencian más los riesgos”.


El experto considera que “hasta que no exista una normativa internacional que fije unos estándares claros y vinculantes de defensa de la privacidad de las personas, habrá dosis muy altas de indefensión”. Estima que lo que se impone es reaccionar de forma rápida y diligente ante las transgresiones en la Red.

A su vez, el abogado Carlos Almeida, especializado en Internet y Nuevas Tecnologías, estima que la propia naturaleza de Internet “al tratarse de un sistema abierto” conlleva a su principal problema “cualquiera puede colgar un texto o una foto”. Piensa que para subsanar los entuertos los propios usuarios “tendríamos que ser más activos y cuando veamos un contenido que pueda infringir la ley o vulnerar derechos debemos denunciarlo sin esperar a que lo haga el vecino”.

Para este letrado es imprescindible acudir a los derechos consagrados en las constituciones en general, que si bien defienden la libertad de expresión también expresan el derecho a la intimidad, la propia imagen y la protección de la infancia, así como censuran la discriminación de minorías étnicas, religiosas, discapacitados.
Por lo pronto, en el caso del discapacitado de Móstoles, la poderosa YouTube tuvo que quitar el video causa de la demanda. Este es un ejemplo que ha llegado a los tribunales, pero hay miles que pululan en las autopistas sin que las personas de las que se ríen, siquiera conozcan que sirven de payasos.

Otra moda amoral es la del uso de los seudónimos. Toda la vida en la prensa se han utilizado, la mayoría por no repetir el nombre cuando se publican más de dos notas de un autor, y también en el caso de algunos columnistas, pero que una persona se esconda detrás de un alias con el fin de escribir contra alguien o decir cosas que no es capaz de sostener mirándole los ojos al contrario, es de una bajeza total.
Claro que estas actitudes hoy por hoy no son privativas de los periodistas. Cualquiera con acceso a Internet puede tener un blog y una dirección electrónica desde la que puede enviar cuantos mensajes desee.

Existen miles de usuarios que se dedican a confeccionar correos como parte de cadenas, con oraciones o profecías de todo tipo. Tal circulación lo único que hace es entorpecer el tráfico en la red. Pero esto no es tan dañino como e-mails supuestamente chistosos que encierran altas dosis de crueldad. Hace unos días, con razón, el investigador Rufo Caballero calificó un mensaje de fascista: en él con sadismo se ríen de una mujer obesa que se retrataba con su novio, un hombre poco agraciado. Este correo con el título de Boda inglesa, para mi asombro, me llegó hace unos minutos como un chiste más.

Son estas manchas algunas de las que oscurecen el uso potencial de las nuevas tecnologías. Internet es desarrollo y contra eso nadie cuerdo puede pronunciarse. Quien dude de las posibilidades de este poderosísimo medio que navegue por preguntas y respuestas del foro “Caliban ante la globalización”. Desde un local relativamente pequeño, en el Palacio central de computación, en Centro Habana, escritores como Roberto Fernández Retamar o Ambrosio Fornet, ambos maravillados de la magia de las autopistas, se comunicaron simultáneamente con internautas de España, Argentina, Francia o EE.UU., no importa lo lejos que estuvieran: siempre que hubiera computadora e Internet el interesado podía dialogar con estos creadores, y con otros, como los intelectuales Keith Ellis , de Jamaica y David Viñas, de Argentina.
Esa es la cara bonita de la moneda, pero no es justo que a la sombra de las posibilidades que hoy ofrece la técnica se degrade la profesión más noble del mundo, según definió al periodismo Gabriel García Márquez.

Como hasta hace poco todo el que escribía en un periódico o una revista era o se sentía periodista, ahora no faltan quienes achaquen las mentiras y semiverdades de Internet a los practicantes de esa profesión.

Vale decir que como cuando nació la imprenta una buena cantidad de periodistas mantiene la ética como bandera, y sí, quizá otras y otros publiquen antes de verificar, por seguir la galopante inmediatez, pero lo harán irresponsablemente, sin la imprescindible libertad que según Federico Engels es el conocimiento de la necesidad. Por supuesto, hubo y hay hombres y mujeres con algún nombre, que con el poder que se les confiere a la hora de escribir en un órgano de prensa, atacan más desde gustos o vendettas personales, que desde la razón y el juicio justo.

Indudablemente, que el uso de las nuevas tecnologías nos ha abocado a una manera diferente de enfrentar el hecho noticioso, pero cualesquiera que sean las circunstancias si la ética está presente entonces ganaremos todos: emisores y receptores del mensaje. Como éticos deben ser los que cuelguen un blog, una foto o hagan circular un chiste, porque hasta en ese simple hecho de provocar la risa, pueden estar agazapados sentimientos aberrantes.

Tecnológicamente, hasta hoy, (¡y por suerte!) es imposible censurar la red a priori. Entonces solo la ética puede salvar a los internautas de leer falsedades o sumergirse en mundos enajenantes. También la responsabilidad moral puede hacer que todos asumamos una actitud crítica ante cada texto, foto, video o mensaje de e-mail, entonces será una batalla por la verdad, la decencia y la honradez en el ciberespacio. Y seguro que al final ganarán los mejores, aquellos que continúan confiando en que el hombre, como animal superior de la tierra, tiene el derecho de que se le respete.

Tomado de Jiribilla

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sábado 20 de octubre de 2007

Dossier de lo plural en la juventud comprometida

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Dossier de lo plural en la juventud comprometida.
1. ¿Qué es para nosotros el poder en una revolución, quiénes deben tenerlo. Esta bien distribuido el poder en nuestra revolución. Fidel es un mito o una realidad. Qué es Fidel para los cubanos. ¿Debería ser así en cuba la distribución del poder?



Por: El Vlamir
El poder en una revolución debe estar distribuido entre las personas elegidas y que representen a la clase obrera. Actualmente en la Revolución Cubana el poder está representado fundamentalmente entre los organismos del estado y el PCC, Fidel ha dicho muchas veces, que las decisiones que se toman en nuestro país se hacen por consenso entre muchas personas, lo que pasa es que Fidel es una personalidad que se ha ganado todo el respeto de nuestro pueblo, por derecho propio, por su gran visión del futuro. Hoy el peligro no esta en la distribución física del poder de nuestra nación, sino en hacerles comprender a los cubanos que realmente las decisiones que se toman en nuestro país, es en conjunto y no por una sola persona, representada por Fidel.


Por: El Migue
En la teoría socialista clásica siempre se ha asumido como un hecho verdadero e indiscutible que el poder pertenece al pueblo y que este es dueño de su destino y lo construye según sus deseos y aspiraciones. En la práctica esta verdad no ha sido tan absoluta y como ejemplo tenemos los llamados países del Este y la URSS, en los cuales según mi entender el poder no pertenecía al pueblo, sino a la clase política que lo representaba, lo cual es muy diferente. Deberíamos preguntarnos ¿Cómo es posible que el heroico pueblo Ruso observo impasible como esta clase política desmonto en cuestiones de pocos años toda la estructura socialista en el país? ¿Estaban tan enajenados del poder que no tuvieron los medios de influir en la situación o peor aun, estaban tan hastiados del estado de cosas existente que dieron tácitamente su aprobación y prefirieron dar el salto al vacio que significo el regreso al capitalismo?

En el caso de nuestro país la identificación del pueblo con la clase política que lo representa pienso que es más autentica y fuerte que lo que fue en estos regímenes, sin duda esto se debe en gran medida al enorme carisma de Fidel, su incuestionable capacidad de liderazgo y sus grandísimos meritos históricos, aunque es bueno señalar que nuestro pueblo también es leal a Raúl, Ramiro, Almeida y en general a toda la generación que hizo la Revolución. Pero es importante entender que esta situación no se va repetir pues las condiciones históricas que le dieron lugar no se pueden fabricar y urge rediseñar para el futuro la estructura política en Cuba con el fin de darle más poder al pueblo y acercarlo a la toma de decisiones pues nunca más tendremos un Fidel que como dice García Márquez “es el líder de la oposición en Cuba”.

El pueblo tiene que sentir que es escuchado y que participa en la construcción y en la toma de decisiones económicas importantes, no se puede suponer que la clase política que lo representa nunca se equivoca y toma siempre las decisiones correctas. En la sociedad deben existir mecanismos autónomos de rectificación y retroalimentación que permitan corregir el rumbo si es necesario. No podemos esperar a que Fidel o Raúl sean los primeros siempre en llamar la atención sobre las problemáticas candentes de nuestra sociedad pues somos 11 millones de cubanos con cabeza propia y a los que la Revolución enseño a pensar y por tanto la solución tiene que venir de nosotros. Quiero terminar con una frase que aparece en el himno “La Internacional” y que resume mucho el ideal de sociedad al que deberíamos aspirar “la sociedad socialista no necesita de dioses, reyes o tribunos”.

Por : El Dairo

En Cuba, todo está correctamente organizado, y con los procedimientos correctamente escritos, para que exista un verdadero poder del pueblo, y lo tenga quien realmente lo necesita, o sea, el mismo pueblo. No es menos cierto, que actualmente la sociedad cubana presenta altos niveles de corrupción, y aunque se está tratando de luchar contra ella, los duros años de Período Especial, facilitaron el aumento de la misma hacia todas las áreas y sectores de nuestro país. Esto, por supuesto, ha llegado hasta nuestros dirigentes también, no a los dirigentes superiores y ministros, pero si a una parte no despreciable de los que se encuentran en las provincias y municipios, que desviando recursos, se lucran y benefician de algo que no les toca, y eso es poder mal distribuido, no se puede concebir por ejemplo que a una parte del pueblo se le nieguen recursos para reparar sus viviendas, poniendo como justificación la falta de estos, y luego se desvíen los mismos, o que se tenga que ir a un hospital con dinero para poder comprar el favor de que te hagan una placa, cuando es un derecho que le toca al pueblo, y que cuando no sucede de esta manera, también se niega el servicio por la supuesta falta de material. Pienso que como generación debemos tomar una estrategia que vaya desde adentro hacia fuera, primero concientizar nosotros mismos, y luego actuar sobre nuestro entorno, si logra esto en cada joven revolucionario, podrá entonces el poder estar mejor repartido.


2. ¿Existe realmente unidad en cuba, o la falsa de la unanimidad simula unidad. El pueblo cubano marcha gracias a la dirección del PCC y el gobierno, o la presencia de Fidel como líder indiscutible. Después de Fidel seguirán las cosas igual?

Por: El Vlamir
En nuestro país existe una unidad realmente probada en los momentos difíciles durante toda la historia de la Revolución, basta solo mencionar el gran apoyo y serenidad del pueblo cubano cuando Fidel tuvo su lamentable accidente. Nuestro pueblo es esencialmente fidelista, las palabras de nuestro Comandante son escuchadas por todos los cubanos y recibidas como realidades indiscutibles, hoy el pueblo cubano marcha generalmente por el liderazgo indiscutible de Fidel, pero poco a poco el pueblo ha ido cambiando su visión, hoy conoce más la necesidad de identificas en el partido a la dirección de la Revolución.

Por Juniedi
En Cuba aún no existe una unidad consolidada totalmente a pesar de los intentos que se hacen para ello. El pueblo cubano en su totalidad es un pueblo de resistencia, de valentía y patriotismo. Es un pueblo revolucionario pero más que ello es fidelista, ve a Fidel como líder indiscutible de la Revolución, no siempre las tareas se realizan con todo el grado de conciencia de la misma, en ocasiones las cosas salen porque en una idea de Fidel y todo el pueblo responde a esa idea, muchas veces sin cuestionarse la tarea y aunque no esté de acuerdo con ellas las hace. Con la enfermedad del Comandante se ha visto como el pueblo ha seguido adelante con la dirección de Raúl, el partido y el gobierno pero el pueblo sabe que el comandante se encuentra vivo y las ideas son consultadas con él. Creo que falta mucho trabajo con las nuevas generaciones que no sufrieron los abates de las guerras y no conocen el capitalismo para que cuando Fidel no esté sigan luchando por la Revolución, para que las tareas no se vean como una idea de Fidel sino como una idea de la Revolución sin importan quien esté el frente.

Por Raykenler:

La reflexión de Fidel expresa claramente como nuestro pueblo bajo la dirección de Raúl, el PCC y demás organizaciones ha sabido conducirse demostrando no solo su grandeza, preparación y firmeza sino que el verdadero poder esta en las decisiones comunes.
Con el entendimiento absoluto de nuestra causa, que fue la que defendieron hasta la muerte innumerables mártires que hoy honramos, podremos como seguir respondiendo a esta llamada que nos convoca al sacrificio y a la lucha por el regreso de los 5 héroes, por la preparación para la defensa, por el mejoramiento de las condiciones de vida.
Sin lugar a dudas la unidad será un factor determinante, pero no la unidad de la visión de que aceptemos una idea sin reflexionar, sin cuestionárnosla. Sino la unidad que nace de la discrepancia de criterios y posteriormente del entendimiento pleno.
Esta será la mejor forma de mantener la llama encendida por Raúl en el 50 aniversario de la caída de Frank País.

Por Carlos Felipe :
Considero que en el pueblo cubano, la doble moral ha ocupado espacios abrumadores. Hoy en día los formalismos han conllevado a que este fenómeno se desarrolle en mayor grado. La motivación hacia la participación activa en actividades socio-político y cultural, se ha visto ausente, por el mismo carácter que han adoptado cada una de estas actividades. La unidad del pueblo se ve en gravemente amenazada debido a estos fenómenos que en gran medida contribuyen a un descontento general y si se le suman todas las necesidades que acarrean todos estos años de bloqueo así como el fenómeno de que muchas personas han pasado de ser revolucionarios a ser fidelistas, entonces cabe cuestionarse cuan igual seguirán las cosas después de Fidel. Pienso que se impone un cambio radical sobre el cómo desarrollamos hoy los procesos políticos, económicos y sociales, en aras de conservar la unidad y por ende, las conquistas de la revolución.

Por Limia :

Desde el mismo comienzo de la Revolución Cubana nuestro pueblo ha estado unido en los momentos más difíciles, por solo citar algunos ejemplos donde demostramos que estamos dispuesto a dar todo lo necesario por mantener lo construido fueron Girón, la lucha contra bandidos, las misiones internacionalistas, la Crisis de Octubre, los duros momentos del 91 al 95, donde el período especial golpeó fuertemente a todas las familias cubanas, la lucha por la devolución de Elián y todo lo que hemos vivido hasta la fecha. Más recientemente y que considero que debemos sentirnos un tanto satisfechos y contentos fue con la enfermedad del Comandante, a lo cual el pueblo ha respondido muy bien y ha seguido trabajando tan duro como antes. Digo un tanto porque nos faltan muchas cosas por hacer y la parte más importante nos toca a nosotros los jóvenes, que tenemos la honrosa e importante tarea de seguir adelante con lo construido por la Generación del Centenario.
Este último año de lucha ha demostrado que el pueblo aparte de ser fidelista también apoya a los demás dirigentes y organizaciones de masas. Pero considero que se tiene que tener mucho cuidado a la hora de seleccionar los futuros dirigentes del país para años posteriores. Como todos conocemos se han dado casos de dirigentes del Comité Central y altos cargos en instituciones importantes que han incurrido en corrupción y otras actividades ilícitas que no podemos permitir. Durante estos 50 años de Revolución siempre hemos tenido como ejemplos a seguir a aquellos que lucharon por librarnos de la tiranía y la opresión a la que estábamos sometidos y nos han guiado con sus ideales justos, los mismos que nos han inculcado a todas las generaciones. Nuestros futuros dirigentes tienen que estar más que comprometidos con la Revolución y totalmente convencidos de que van a trabajar para este pueblo por encima de todo. Si creamos un equipo de dirigentes que reúna las cualidades idóneas y siga los ideales de Nuestro Comandante en Jefe, nuestro pueblo los va a seguir y seguiremos construyendo el socialismo.



3. Tenemos el referente ideológico propio de nuestra generación, nuestro lenguaje y nuestra realidad que sea capaz de ayudarnos a seguir la Revolución adelante como generación sin la presencia de algunos miembros de la generación del centenario. Tenemos las ideas y entendemos las ideas necesarias como para cumplir con el legado que hace Fidel en sus palabras y cito. “La vida sin ideas de nada vale. No hay felicidad mayor que la de luchar por ellas”

Por : El Rene
Considero que la ideología de mi generación es una idolología socialista, pero con características liberales, ¿por qué lo digo?, porque nosotros lo único que hemos vivido ha sido el socialismo, ninguno concibe la vida sin la educación gratuita, sin la salud gratuita, sin las estructuras políticas que hoy existen en Cuba, nadie concibe un modo de vida diferente y asume muchas de las realidades cubanas como cosas estáticas en el tiempo, que son así por derecho propio cuando realmente no lo son, sino, que no hemos decidido como generación a cambiarlo.

Es una ideología socialista liberal porque todos conciben la necesidad de un cambio. Aquí es donde me gustaría detenerme, ese cambio su gran mayoría lo relaciona con los cambios económicos, con la mejora de la situación material, como si estos años de crisis le hayan hecho entender que el socialismo se desentiende de los beneficios materiales y la satisfacción personal. Concepto errado, pues el socialismo busca la emancipación integral del hombre y si bien postula la cultura, la educación, la instrucción y educación del hombre nuevo, su recreación y su porvenir, también concibe las satisfacciones materiales en una sociedad de este tipo. De aquí el peligro que veo en el referente ideológico de nuestra generación, no existe una claridad cabal de que es socialismo y que transformación puede ser socialista y renovadora, y cual puede ser liberal reaccionaria y conductora a la desunión y la ruptura de las estructuras de control necesarias para hacer prevalecer el poder del pueblo en una revolución socialista, sobre todo a partir de control del mercado y las relaciones de producción, así como el papel de los medios de difusión y la cultura, teniendo en cuenta lo interrelacionado que están las dominaciones políticas y las económicas en un poder social.

Los acontecimientos históricos han abierto el dosier de las opiniones en Cuba y América para el debate, y surgen nuevas concepciones como el termino socialismo del siglo XXI que puede tender a hacernos creer que se trata de negar todo lo aprendido y descubierto en los intentos de desarrollo socialista del siglo XX, sino lo asumimos con un carácter dialéctico materialista. Este debate es de suma importante para una sociedad socialista, pues el socialismo es algo inacabado que necesita para vivir y desarrollarse del debate social y crítico, que a su ves sea creativo y renovador, de lo contrario estaríamos condenándonos al dogma y la muerte de su escancia dialéctica, pero tenemos que estar seguros que puede y que no puede ser cambiado. Por poner un solo ejemplo, el referente marxista nuestro se enmarca solo en Marx, Engels y Lenin, para nada mencionar a otras figuras como Rosa Luxemburgo, Gramsci o José Carlos Mariátegui, y si se es más osado y uno intenta preguntar realmente cuales fueron los aportes de cada uno de ellos, es difícil que encontremos una respuesta integral, peor aun, para poder preguntarle primero tienes que encontrar los que les interese el tema pues la gran mayoría, estos temas lo descuelgan y lo reniegan al olvido, dándole más prioridad a las necesidades económicas que a el pensamiento, sobre todo con la justificación mal interpretada de que el hombre piensa como vive y no vive como piensa, y que para pensar, primero hay que vestir y comer; esta categoría personalmente no creo que sea tan absoluta, sino como se explican las revoluciones y la evolución del pensamiento, como el hombre ha podido evolucionar del derecho romano a la sociedad moderna, sino es aprendiendo en las ciencia y educando a gran parte de su sociedad. Es por todas estas razones que considero que es de primera urgencia encontrar nuestros espacios de debate, abrirnos el camino de la discusión, en los espacios de dirección y sin creernos los absolutos de la verdad, discutir cada vez más con la generación que hoy dirige nuestro protagonismo en el papel de la construcción del socialismo, el que entandamos y el que queremos, siempre con el precepto de que los principios de la revolución esos nunca deberán ser traicionados. En fin considero que tenemos que trabajar más en el pensamiento, en la integración de las ciencias sociales y sus investigadores y la dirección de la revolución, cada vez más mientras más joven se vaya convirtiendo esta. Solo así podremos hablar de que nuestra generación posee el referente ideológico que necesita para persistir socialista en la historia.

Por Lourdes:
Despues de todos estos años de continuo batallar contra las barreras que nos ponen a diario los vecinos del norte, de conocer y estudiar las situaciones internacionales, de conocer su proceder diario, de estudiar nuestra historia, nuestros precedentes, de sobreponernos ante cada obstáculo, pienso hemos sido capaces de alcanzar y fortalecer nuestro frente ideológico, de aumentar nuestro sentimiento patriótico, las ganas y fuerzas de luchar por nuestro pueblo contra quien sea y se interponga en nuestro camino. Hemos sido sabiamente guiados por nuestro Comandante y por toda su generación que en todo momento han sido ejemplo y guia para las generaciones posteriores como la nuestra, llegando a ser capaces nosotros de mantener viva esta Revolución y el espíritu combativo, enérgico y firme de la generación del centenario, que de no estar ellos presente en algún momento, porque por ley de la naturaleza debe suceder algún día, seremos capaces de mantener y aumentar los logros alcanzados por nuestra Revolución, elemento que estará ayudado por las diferencias históricas, los avances que existen desde todos los aspectos, desde el propio desarrollo de la inteligencia humana, hasta los avances tecnológicos, pero siempre estaremos inspirados en nuestros ancestros (en sus ideas) y en nuestro futuro.


¿Estados unidos es un tema de recurrencia politizada o una realidad a tener en cuenta en la lucha cotidiana, después de la generación del centenario, qué pasara entre las relaciones de ambos países, cual debe ser la postura de nuestra generación cuando le toque negociar con ese país el diferendo existente hoy?

Por Carlos Felipe:
El gobierno de los EEUU, no es el principal enemigo de la generación del centenario, sino de todo el pueblo cubano y eso es algo que los jóvenes de hoy deben tener siempre presente. El momento histórico que afrontaremos los jóvenes de estos tiempos debe ser bien aprovechado en cuanto a preparación profesional, política y temas generales. Es el momento de apropiarse de todos los conocimientos a profundidad sobre estas contradicciones históricas, para en el momento de enfrentar negociaciones, no permitir que la ignorancia nos victimice y es algo que hay que darle mucha importancia. Centrarse en comprender ideas no simplemente a reproducirlas es algo que debe ganar protagonismo en cada joven y mucho más en los que pertenecen a la UJC.

¿El caso de los cinco es un tema politizado o un tema de necesidad vital de discutir y promover. Se lucha realmente por conciencia por la liberación de los 5, o lo hacemos porque el discurso oficial se mueve en ese sentido. Que cosas podemos sobre el tema de los cinco. Conocemos la realidad de los cinco, o la posible saturación política del tema nos descuelga el interés?

Por : El Dairo

El caso de los cinco es un tema, que desde la primera vez que es explicado, basta para solidarizarse y apoyarlo por todos, es un tema con necesidad vital de discutir y promover. ¿Qué sucede entonces, que a veces las personas no muestran el interés debido? Existe saturación política del tema, que hace que en ocasiones las personas pierdan el interés. Trataré de explicarlo a través de un ejemplo, por supuesto, desde mi punto de vista, siempre puede haber posibles contradicciones. En una relación de pareja, cuando el hombre regala una flor, la mujer se pone contenta, en ocasiones hasta guarda la flor, pero si esto sucede todos los días, puede llegar a cansar a la mujer, y en ocasiones a molestarla…entonces...... , no se trata de no regalar flores, sino de buscar el momento y la fecha adecuada para hacerlo. Hay otras formas de llegar al pueblo de otras formas y explicar la realidad de los cinco, por ejemplo, existe un poemario de amor de Antonio Guerrero, que está bellísimo, que si se explica la situación de los cinco en un prólogo dedicado al pueblo de Cuba, y se vende más en todas las librerías de nuestro país, es otra forma de llegar al pueblo.





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viernes 19 de octubre de 2007

Discurso en acto de entrega de sello del aniversario de la FEU a Juventud Rebelde.

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Por Carlos Lage Codorníu

Es difícil y a la vez hermoso ser un joven de estos tiempos, amar nuestra construcción colectiva, intentar entender el sueño común y luchar hasta la desgarradura por nuestra propia interpretación, cultivarla a diario en el calor de lo cotidiano y ensanchar horizontes, luchar con tus dudas y tus optimismos, caer y levantarse casi hasta el cansancio o hasta volver a levantarse.


Pero supongo que tanto más difícil y hermoso puede resultar hoy ser un joven periodista. Bajarse de un camello, cargar día a día las imágenes y los rostros de la resistencia, enfrentar por veces la desidia, la incomprensión, la apatía, mezclarlo en el ajiaco de las buenas y tantas experiencias, de los impulsos y las inyecciones de Fidel, Raúl, de Chávez, del hombre de pueblo o el niño que en un gesto te dejó fuerzas para rato.
Y después, escribir y tratar de reflejar esa realidad diversa, compleja, desafiante, intensa, en los avatares de nuestra política de hacer periodismo, así como es, con sus razones y sus sinrazones. Y después, intentar empujar y poner temas, aunque a muchos no les guste. Y a veces, sentirse solos o sin el apoyo suficiente, porque nosotros los jóvenes, jóvenes rebeldes, escribimos poco, o utilizamos poco nuestros espacios para llevar con ímpetu ese discurso nuestro, el único coherente y necesario hoy.
Si vale un homenaje en este aniversario, es a los periodistas nuestros, a los que han seguido aquí, intentándolo, creyendo, conscientes de que sólo es posible gota a gota, viviendo, sintiendo, y asumiendo los retos y los costos, satisfechos de haber seguido aquí.
Y vale más el homenaje si a los merecidos reconocimientos se suman los análisis de lo hecho y lo por hacer; se suma la convicción de que aún entre obstáculos y vicisitudes, muchas son las reservas organizativas, de rigor profesional, humanas, espirituales, para hacer mejor lo nuestro y llevar a cada rincón nuestro mensaje.
Aunque estas palabras son muy mías, hablo en nombre del Buró Nacional de la UJC y para explicar la entrega a Juventud Rebelde del Sello por el aniversario 85 de la FEU. Si aun no bastaran, sientan ese sello y estas palabras como resguardo para el bregar de cada día, como homenaje a su heroísmo anónimo (que es el de todos los cubanos) y como aliento para seguir batallando por una sociedad mejor.
Ninguna tarea será fácil, difícilmente grata, hoy en Cuba. Corren tiempos duros, de cubrir la herida que caló en la formación de nuestros jóvenes, en la actitud de nuestros padres, en nuestra cultura y en nuestras fórmulas de resistencia. Ningún revolucionario tendrá un lecho de rosas esperando, pero es esa nuestra fe y hay razones para el optimismo.
Creo tremendamente en el proceso que impulsa el Partido de discusión de las palabras de Raúl el 26 de julio. Creo en Fidel mirando al horizonte y Raúl mirando nuestros pasos, creo en la amistad de Chávez. Creo en la vanguardia de nuestros jóvenes donde quiera que estén, creo en nuestros intelectuales unidos, creo en nuestro pueblo y en nuestro orgullo de cubanos, creo en el ejemplo de lo mejor de nuestros dirigentes. Creo en nuestros periodistas. Creo en nuestra historia y creo que no hay cosa que no podamos hacer los cubanos, si lo hacemos unidos.
¡Muchas felicidades! ¡Patria o Muerte!

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"Algún día tendremos también que pensar"

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Ponemos a disposición de nuestros amigos una carta escrita por el Che Guevara a Armando Hart cuando este último comenzaba sus tareas como secretario de organización del recientemente fundado Partido Comunista de Cuba, la carta publicada en nuestro país en septiembre/1997 en Contracorriente, año 3, N°9, no solo muestra la profundidad del pensamiento del Che y su critica al modelo escolástico de mostrar el marxismo, sino que nos pone una meta para el estudio de temas sumamente importantes para entender el mundo contemporáneo, del cual los jóvenes no podemos estar alejados.




Mi querido Secretario:

Te felicito por la oportunidad que te han dado de ser Dios; tienes 6 días para ello. Antes de que acabes y te sientes a descansar (...), quiero exponerte algunas ideíllas sobre la cultura de nuestra vanguardia y de nuestro pueblo en general.


En este largo período de vacaciones le metí la nariz a la filosofía, cosa que hace tiempo pensaba hacer. Me encontré con la primera dificultad: en Cuba no hay nada publicado, si excluimos los ladrillos soviéticos que tienen el inconveniente de no dejarte pensar; ya que el partido lo hizo por ti y tú debes digerir. Como método, es lo más antimarxista, pero además suelen ser muy malos. La segunda, y no menos importante, fue mi desconocimiento del lenguaje filosófico (he luchado duramente con el maestro Hegel y en el primer round me dio dos caídas). Por eso hice un plan de estudio para mí que, creo, puede ser estudiado y mejorado mucho para constituir la base de una verdadera escuela de pensamiento; ya hemos hecho mucho, pero algún día tendremos también que pensar. El plan mío es de lecturas, naturalmente, pero puede adaptarse a publicaciones serias de la editora política.

Si le das un vistazo a sus publicaciones podrás ver la profusión de autores soviéticos y franceses que tiene.

Esto se debe a comodidad en la obtención de traducciones y a seguidismo ideológico. Así no se dá cultura marxista al pueblo, a lo más, divulgación marxista, lo que es necesario, si la divulgación es buena (no es este el caso), pero insuficiente.

Mi plan es este:

I Clásicos filosóficos
II Grandes dialécticos y materialistas
III Filósofos modernos
IV Clásicos de la Economía y precursores
V Marx y el pensamiento marxista
VI Construcción socialista
VII Heterodoxos y Capitalistas
VIII Polémicas

Cada serie tiene independencia con respecto a la otra y se podría desarrollar así:

I).-Se toman los clásicos conocidos ya traducidos al español, agregándose un estudio preliminar serio de un filósofo, marxista si es posible, y un amplio vocabulario explicativo. Simultáneamente, se publica un diccionario de términos filosóficos y alguna historia de la filosofía. Tal vez pudiera ser Dennyk [Guevara se refiere a Dinnyk que dirigió una historia de la filosofía en cinco tomos] y la de Hegel. La publicación podría seguir cierto orden cronológico selectivo, vale decir, comenzar por un libro o dos de los más grandes pensadores y desarrollar la serie hasta acabarla en la época moderna, retornando al pasado con otros filósofos menos importantes y aumentando volúmenes de los más representativos, etc.

II).- Aquí se puede seguir el mismo método general, haciendo recopilaciones de algunos antiguos (Hace tiempo leí un estudio en que estaban Demócrito, Heráclito y Leucipo, hecho en la Argentina).

III).- Aquí se publicarían los más representativos filósofos modernos, acompañados de estudios serios y minuciosos de gente entendida (no tiene que ser cubana) con la correspondiente crítica cuando representen los puntos de vista idealistas.

V).- [En el original aparece el N°IV tachado y rectificado como V. La propia carta luego lo explica]. Se está realizando ya, pero sin orden ninguno y faltan obras fundamentales de Marx. Aquí sería necesario publicar las obras completas de Marx y Engels, Lenin, Stalin [subrayado por el Che en el original] y otros grandes marxistas. Nadie ha leído nada de Rosa Luxemburgo, por ejemplo, quien tiene errores en su crítica de Marx (tomo III) pero murió asesinada, y el instinto del imperialismo es superior al nuestro en estos aspectos. Faltan también pensadores marxistas que luego se salieron del carril, como Kautsky y Hilfering (no se escribe así) [el Che hace referencia al marxista austríaco Rudolf Hilferding] que hicieron aportes y muchos marxistas contemporáneos, no totalmente escolásticos.

VI).- Construcción socialista. Libros que traten de problemas concretos, no sólo de los actuales gobernantes, sino del pasado, haciendo averiguaciones serias sobre los aportes de filósofos y, sobre todo, economistas o estadistas.

VII).- Aquí vendrían los grandes revisionistas (si quieren pueden poner a Jruschov), bien analizados, más profundamente que ninguno, y debía estar tu amigo Trotsky, que existió y escribió, según parece.
Además, grandes teóricos del capitalismo como Marshal, Keynes, Schumpeter, etc. También analizados a fondo con la explicación de los porqué.

VIII).- Como su nombre lo indica, éste es el más polémico, pero el pensamiento marxista avanzó así. Proudhon escribió Filosofía de la miseria y se sabe que existe por la Miseria de la filosofía. Una edición crítica puede ayudar a comprender la época y el propio desarrollo de Marx, que no estaba completo aun. Están Robertus y Dürhing en esa época y luego los revisionistas y los grandes polémicos del año 20 en la URSS, quizás los más importantes para nosotros.
Ahora veo que me faltó uno, por lo que cambió el orden (estoy escribiendo a vuelapluma).

Sería el IV, Clásicos de la economía y precursores, donde estarían desde Adam Smith, los fisiócratas, etc.

Es un trabajo gigantesco, pero Cuba lo merece y creo que lo pudiera intentar. No te canso más con esta cháchara. Te escribí a ti porque mi conocimiento de los actuales responsables de la orientación ideológica es pobre y, tal vez, no fuera prudente hacerlo por otras consideraciones (no sólo la del seguidismo, que también cuenta).

Bueno, ilustre colega (por lo de filósofo), te deseo éxito.
Espero que nos veamos el séptimo día, Un abrazo a los abrazables, incluyéndome de pasada, a tu cara y belicosa amistad.

R.[Ramón]

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La entrega del Sello 85 FEU al ISA

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Por Fernándito Luis Rojas

La entrega del Sello Conmemorativo “Aniversario 50 de las Acciones del 13 de marzo y 85 de la fundación de la FEU” al Instituto Superior de Arte va más allá del reconocimiento a un centro de altos estudios. Reconocemos en nuestro criterio, a una institución cultural que se imbrica en el bregar de la Federación Estudiantil Universitaria y su voluntad por consolidar el trabajo cultural, el ejercicio del debate, la defensa de nuestra identidad.


Una nación, un país y un pueblo sin memoria no existen. La forma primera de existencia humana es la cultura y en ella, el arte. Una expresión de la persistencia de la memoria es el arte. Apostar por el ISA es apostar por Cuba, es incluso, apostar por la Universalidad de un lenguaje que tiene el mérito y la virtud de unir, comunicar, multiplicar.

A la calidad de las promociones de esta Universidad, debemos continuar incorporando el activismo en discusiones esenciales de problemáticas mundiales; en el lógico esfuerzo por continuar presentando a Cuba como parte de un contexto que incide sobre ella y la incluye. No estamos fuera del mundo. Aspiramos a que nuestra irrupción y presencia en él conserve su capacidad de iluminar, contagiar y seducir. Para ello, confiamos en el ISA, su calidad y sus luces.

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miércoles 17 de octubre de 2007

Entrevista con motivo del discurso de Ramiro Valdés en el 40 Aniversario del asesinato del Che

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Por Pedro Campos

Una Agencia de Prensa Internacional me hizo esta entrevista y decidió no publicarla. Por su importancia doy a conocer sus preguntas y mis respuestas.


Periodista: Tengo entendido que Usted ha seguido muy de cerca estos debates. ¿Qué espera de sus resultados? ¿Cree que se tomen en cuenta realmente para una agenda gubernamental de corto y mediano plazo?

Pedro Campos: Estos debates se iniciaron cuando Fidel dijo en noviembre del 2005 que la Revolución podría autodestruirse, ser reversible y llamó a todo el pueblo a enfrentar los problemas que la aquejan aún. Ahora con el llamado del Partido a discutir el discurso de Raúl tomó impulso, se hizo abierto y organizado.

Acepto responder este cuestionario, como uno más de los tantos ciudadanos que se han sentido estimulados por el llamado de Fidel, Raúl y el Partido, quienes en definitiva son los que dirigen este proceso, lo siguen en detalle y son sus garantes, de manera que seguramente ellos podrían dar respuestas mucho mas integrales que las mías. Como analista político y advertida usted de que lo hago desde una óptica totalmente parcial a favor del socialismo, puedo darle mis observaciones.

El debate no es un sombrero de mago, de donde puedan salir –de inmediato– soluciones precocidas, ha sido un intercambio libre de opiniones y como tal, hasta el momento, puede decirse que ha logrado resultados. Desde 1991, cuando el IV Congreso del PCC no había existido un debate tan profundo en el seno de la militancia y el pueblo. No sólo se habló de los problemas particulares y generales de la sociedad, sino de cómo enfrentarlos. Creo que todos, militantes, ciudadanos, dirigentes hemos ganado mucho en estos intercambios. Siempre este proceso hubiera podido ser mejor, no tuvo, en mi criterio, el respaldo que debió darle la prensa nacional, no faltaron quienes pusieron obstáculos y lo ignoraron haciendo el juego a quienes desde la contrarrevolución llamaron al boicot del silencio, no fue igual en todas partes, pero su comportamiento general fue un libre intercambio, como fue el propósito enunciado por el Partido. Los ecos del debate continúan y ahora quedan las expectativas.

Los que no hablaron por temores a represalias, fueran reales o infundadas (lo que ocurre en este y en cualquier sistema) se limitaron ellos mismos en su derecho de ser escuchados.

Los incrédulos, los interesados en que las cosas sigan igual o se pongan peor, ya sea por estrechos intereses, ignorancia o mala fe, se han esforzado por minimizar la importancia del debate y no avizoran que tenga significativos impactos en el futuro de nuestra sociedad. Pero habrá un antes y un después de este debate. No es posible subestimar la confianza depositada y las esperanzas despertadas en los trabajadores y el pueblo por estas discusiones. Se han dicho cosas de mucha trascendencia, no darles la debida consideración, sería en extremo peligroso para el futuro de Cuba.

Yo confío en que la dirección del Partido no defraudará esa confianza y esas esperanzas. De manera que estoy convencido de que los problemas y las propuestas serán analizadas y habrá una clara respuesta que se traslucirá en forma de medidas concretas, en nuevas consultas y tal vez en la estructuración de un paquete de acciones para que sean discutidas y aprobadas por el pueblo, la Asamblea Nacional o el próximo Congreso del PCC. Es posible que haya medidas que se puedan tomar ya de inmediato y otras demanden más tiempo de estudio y aplicación, pero no tengo dudas de que se avanzará en el camino que han estado demandando las bases. El debate, una muestra efectiva de democracia participativa real, por sí mismo, ya es un logro muy importante.

Periodista: Se dice que en estos debates afloraron todos los problemas que hoy agobian a la población cubana, que ahora espera soluciones. No obstante, Ramiro Valdés advirtió este lunes que para ello hacen falta recursos y "todo no se podrá hacer de una vez"... ¿Qué se arriesga en caso de que la gente no vea soluciones prontas? ¿Ve usted algunas soluciones más cercanas que otras?

Pedro Campos: El compañero Ramiro dijo textualmente, según Granma: “Los problemas se resuelven con ideas, con organización, con conciencia, pero también con recursos. Todo no se podrá hacer de una vez. Todas las necesidades que se planteen no podrán ser resueltas de forma inmediata o simultánea.” De manera que en ningún momento negó que hubiera soluciones prontas posibles ni las hizo depender todas de la existencia de recursos. Su pregunta refleja una lectura parcializada del discurso, que puede ser interpretada como tendenciosa e interesada en situar al compañero Ramiro en el bando del inmovilismo.

Pero su enfoque dialéctico del problema queda claro al referirse, además de a los recursos mencionados por él al final, a que los problemas se resuelven con ideas, organización y conciencia, todo lo cual abundó en el debate. El está conciente de que si no tenemos muchos recursos, a este pueblo sí le sobran “ideas, sistemas organizativos, y conciencia revolucionaria” demostrada, y le agrego: cultura, conocimientos técnicos, academia, iniciativas prácticas, honor, dignidad y valentía más que suficientes para enfrentar los cambios necesarios y garantizar la continuidad del socialismo en Cuba, todos aspectos de la subjetividad.

Lo primero para resolver un problema, es identificarlo y penetrar en sus contradicciones internas para entenderlo y conocer su evolución. Eso estamos haciendo todos con este debate. Si la dirección de la Revolución hubiera tenido todo claro, no hubiera citado a estas discusiones. Esto es un proceso, y es complicado, pues nos estamos cuestionando muchas cosas, Marx nos enseñó a eso, estamos dándonos cuenta de que son necesarios nuevos métodos, nuevas concepciones, nuevas estructuras y todo hay que hacerlo garantizando el camino socialista, que no haya desvíos que conduzcan hacia una restauración capitalista, por exceso o por defecto, lo que
–precisamente– tenemos, queremos y vamos a evitar. Los participantes han demandado más socialismo y lo que se haga tendrá que ser en esa dirección: más socialización, no privatización.

Es claro que se plantearon problemas más simples y otros de mayor complejidad. La mayoría requiere más de ideas, disposición y nuevos enfoques que de recursos, pero algunos por su complejidad llevarán más tiempo que otros, lógicamente. Las limitaciones materiales y de recursos siempre han existido y no conozco que alguien haya estado pidiendo la multiplicación de los peces y los panes. Las soluciones y cambios que se propusieron según tengo entendido, han estados enmarcadas fundamentalmente en el campo de la subjetividad, la organización, los sistemas, las concepciones, la mejor manera de explotar nuestros recursos, la forma de distribución de lo que tenemos. La gente no pidió aumentos de salarios, sino que se le pague por el trabajo realizado.

Unificar la moneda; darle participación a los trabajadores en la ganancia, la gestión empresarial, la elección de la dirección; municipalizar los presupuestos y las tareas de orden interior; liberar las trabas a la producción agrícola, entregar las tierras ociosas a los campesinos y fomentar cooperativas de todo tipo; liberar el trabajo por cuenta propia; focalizar los subsidios; eliminar prohibiciones anticonstitucionales sobre la propiedad individual; restablecer la paridad del CUC con el dólar y otras medidas económicas propuestas no sólo no demandan más recursos, sino que –todo lo contrario– pueden generar ahorros extraordinarios y estimular ampliamente la producción y aumentar las ofertas en beneficio del pueblo y la acumulación socialista.

Los obstáculos que puedan erigirse ante tales medidas no están por tanto en la falta de recursos.

Ramiro tiene razón, ningún paquete de medidas, como por ejemplo las 15 propuestas para revitalizar el socialismo, podría ser nunca orquestado a la vez en todas sus partes. Que estén integradas y sugeridas para un corto plazo (cuestión de meses) no quiere decir que sean al unísono ni para su aplicación inmediata. Si alguien planteó algo así, sería porque desconoce el funcionamiento de las leyes socioeconómicas. Siempre, para éstas y otras medidas de orden organizativo y estructural en el campo de la Economía habría que establecer un orden de factibilidades y escalonarlas en sus relaciones de causa y efecto, unas se tendrían necesariamente que implementar primero que otras. Nuestro pueblo tiene mucha más cultura y sabiduría económica que la que se le supone, pues todos los días se enfrenta a su menguada contabilidad doble monetaria para enfrentar sus múltiples necesidades, y lo hace con éxito a pesar del bloqueo económico imperialista y de ese otro interno que ha sido planteado en este debate.

En estos procesos siempre caben malos entendidos, análisis incompletos y tergiversaciones, como ya señalé respecto a las lecturas interesadas de discursos, también de propuestas. Más allá del debate honesto entre los cubanos, siempre habrá quienes querrán encontrar y abrir brechas en el campo revolucionario y poner comas donde hay puntos y viceversa. No es imposible que aparezca mañana un tradicional agente del imperialismo “defendiendo” propuestas hechas por revolucionarios, para tratar de restarle credibilidad. Aquí conocemos todos esos métodos diversionistas y otros, menos intelectuales, que usan los enemigos externos e internos del socialismo y sus agentes. Para enfrentarlos todos, estamos preparados.

Tales maniobras enemigas se estrellan contra la honestidad, transparencia y valentía de los planteamientos realizados y su carácter socialista, comedido, austero y sustentado en la sapiensa popular que predominaron en el debate.

Es posible que algunas medidas, para enfrentar problemas concretos planteados por muchos compañeros, relativas a papeleos y prohibiciones que obstaculizan la solución de temas cotidianos, que solo demandan la aplicación estricta de la ley o la Constitución y cuestiones por el estilo ya establecidas pero que se violan, se puedan resolver con alguna prontitud. Otros asuntos podrían llevar más o menos tiempo según su grado de complejidad.

Ya la estructuración y aplicación de una nueva concepción integral del socialismo basada en la autogestión socialista (empresarial y social), con cambios profundos en la estructura de propiedad, un nuevo esquema complejo de acumulación, y sus consecuentes nuevos principios de organización social lógicamente llevarán algo más de tiempo, aunque hay muchos estudios avanzados ya en ese sentido; pero tampoco podrá esperar a las calendas griegas, no habría tiempo. Que estemos apurados en resolver los problemas no quiere decir que haya que hacer las cosas sin pensarlas bien, pero hay muchas que ya lo están.

Sin dudas, habrá soluciones que tendrán que ser contempladas en distintos plazos. Nadie me lo ha dicho, pero si no fuera así ¿qué sentido tendría esta consulta, cuando todos sabemos que hay tantos problemas e insatisfacciones? ¿Sólo para contentar a la gente y brindar un escape como dicen los escépticos y la contrarrevolución? No creo que esté en el interés de la Revolución darle la razón a los que así piensan. Fidel y Raúl, promotores de estos debates, han dejado constancia –en sus intervenciones– de que están concientes del momento histórico que vive nuestro país y de su disposición a realizar los cambios que sean necesarios.

Periodista: ¿Estas soluciones que la gente pide pueden provenir de cambios superficiales o deben ser el resultado de transformaciones de fondo en el proyecto socialista cubano? ¿Como cuáles?

Pedro Campos: La gente planteo de todo, cosas que pueden resolverse con una simple resolución, como suspender la carta de invitación, hasta cambios de fondo, trascendentales, en función de la estructuración de una concepción más moderna del socialismo, con mayores niveles de participación democrática directa en todos los órdenes, que no tiene que ser ningún esquema, sino más bien un camino.

Soy de los que piensan que son necesarias unas y otras. Vengo escribiendo hace rato sobre el socialismo participativo, democrático, autogestionario, inclusivo e integracionista, que contempla cambios de fondo en la forma de concebir la participación y la dirección de la sociedad y la economía. Especialmente en las concepciones de la propiedad socialista que permitan e incluya además de la estatal, formas de cogestión obrero-estatal, la propiedad cooperativa no solo en la agricultura y potencie también la producción individual o cuentapropista, nada que ver con formas capitalistas ni privatizaciones. Estoy planteando caminar en esa dirección.

Hay muchos prejuicios con la autogestión y el cooperativismo, que tienen fundamentos históricos pero no siempre valorados en toda su integridad. No se trata de absolutizar ninguna de estas formas, sino verlas integradamente, como corresponde al socialismo en tanto tránsito hacia el comunismo. Hablamos de la autogestión social, vista la sociedad como una gran entidad autogestionaria, que también funcione así igualmente en sus partes, no solo empresarialmente o en las uniones de empresas y cooperativas, sino también a nivel social, como se supone que deba funcionar el Poder Popular, con la creación y el control de sus presupuestos e impuestos a los distintos niveles.

Las transformaciones que garantizarán, a mi juicio y desde luego hay otros criterios, la consolidación del socialismo como sistema económico y social, serán las que se realicen en las relaciones de producción, propiedad, distribución y consumo, que están en la base de la pirámide social. La Revolución cumplió su fase política al derrotar a la burguesía nacional aliada al imperialismo como clase e inició su fase social con las nacionalizaciones, la Reforma Agraria y la creación de cooperativas, pero este proceso sufrió un periodo de estancamiento donde no se continuó la socialización debido al esquema tradicional que concebía el socialismo como una cuestión de Estado, economía del Estado, propiedad del Estado, todo en función del Estado.

Eso no fue culpa de nadie, fue la concepción predominante en el socialismo mundial al que Cuba tuvo necesariamente que vincularse para subsistir frente al imperialismo. Aquel socialismo fracasó en Europa y Asia. Las condiciones internacionales son otras hoy. Las ideas del socialismo, guardando las esencias originarias, se han ido modificando también. La propia práctica nuestra misma nos ha demostrado la necesidad de realizar cambios en los conceptos y en las estructuras. Los hacemos o podemos correr la misma suerte que el socialismo fracasado. Y la restauración capitalista en Cuba significa anexionismo y esto aquí lo quieren solo los fieles servidores y asalariados del enemigo histórico de la nación cubana.

Entre los revolucionarios y comunistas podemos tener puntos de vista distintos en cuanto cómo hacer las cosas y sus tiempos de aplicación, y en eso unos pueden tener razón y otros estar equivocados, o unos tener razón en una parte y no en otra, por eso estamos discutiendo fraternalmente como corresponde entre comunistas, como nos enseñó el Che; pero no tenemos diferencias en cuanto a los objetivos que perseguimos. La práctica es el criterio de la verdad y está demostrando que las concepciones hasta ahora predominantes, no son precisamente las más exitosas.

Periodista: Por favor, para citarlo necesito saber su profesión y oficio actual y donde reside actualmente. Pido de antemano disculpas por abusar de su paciencia y quedo a la espera de sus respuestas.

Pedro Campos: Soy Licenciado en Historia, graduado en la Universidad de La Habana en 1978. Actualmente soy jubilado y escribo para revistas digitales de izquierda sobre los resultados de mis investigaciones. Resido en La Habana.


Gracias a Usted por haberle dado importancia a este debate revolucionario.



La Habana, 12 de Octubre de 2007
perucho1949@yahoo.es

Tomado de Kaos en la Red

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martes 16 de octubre de 2007

Entrevista al cubano Rafael Hernández, Director de la Revista “Temas”

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Montreal, Canadá
Septiembre 2007

Programa de Radio “La Noche se Mueve”
1210 AM, Miami, Lunes a Viernes de 9 a 10 PM.
Con Edmundo García.

Simbología
EG. Edmundo García
RH. Rafael Hernández


EG. Buenas noches Rafael y gracias por acceder a esta entrevista para “La Noche se Mueve”, programa radial de Miami que se escucha de Lunes a Viernes por la 1210 AM, en el horario de 9 a 10 de la noche.

RH. Buenas noches Edmundo, gracias a ti.

EG. Rafael Hernández, el primer tema que quiero tratar es precisamente el de la Revista “Temas”, para muchos es el espacio más plural dentro de la sociedad, la cultura y la sociología cubanas desde el punto de vista académico y general, ¿Usted coincide con este planteamiento?

RH. Yo creo que hay varias publicaciones en el campo de la cultura cubana que tienen gran diversidad de puntos de vista y criterios, que tienen la posibilidad y de hecho lo hacen, de publicar trabajos de autores cubanos, que viven en Cuba y autores que viven fuera de Cuba. Yo diría que “La Gaceta” es una publicación cultural prominente en Cuba, es la publicación que en su momento, a principios de la crisis de los 90, representó un espacio para diferentes posiciones en el debate, para la preservación de un intercambio en el terreno de las ideas que se habían cancelado en otros espacios simplemente porque dejaron de existir, se extinguieron con la situación del “período especial”.

“Temas” es una revista que surge precisamente en 1995 cuando empieza a rebasarse el momento más difícil de la crisis de los 90 con el deliberado propósito de construir un espacio para la discusión, un espacio para el debate en el terreno del pensamiento, del arte y de la cultura en general y eso es lo que define a la publicación, una revista de análisis, de pensamiento y de reflexión, pero una revista que se dirige a propiciar espacios para posiciones diversas, para criterios e interpretaciones diversos, es una revista que, como toda revista, se fue construyendo a partir de un proyecto, pero en la realidad la revista es el resultado de un desarrollo de doce años de trabajo, acabamos de publicar el número 50 y ese desarrollo ha sido posible únicamente porque existe ese nivel en este momento de desarrollo, de acumulación en los estudios de ciencias sociales y en los estudios culturales cubanos.

Esta Revista hubiera sido imposible en 1980 o en 1975 y no solo porque el contexto político cubano de ese momento era diferente, sino porque la propia acumulación en el plano de la cultura de las instituciones de la cultura, de los centros de investigación de las universidades no llegaba a ese punto.

Yo creo que la revista recoge, en ese sentido, una realidad, no es una parcela parlante dentro de un territorio silencioso y sería muy malo que fuera así, la revista forma parte de una eclosión de publicaciones periódicas que, en el terreno de la cultura y del pensamiento social, se han ido desarrollando en Cuba y que se fueron redesplegando, resurgiendo y apareciendo por primera vez, algunas de ellas a partir de mediados de los años 90 y que incluyen revistas como “La Gaceta”, como “Revolución y Cultura”, “Debates Americanos”, “Opus” “Habana”, como la propia revista “Casa de las Américas” que ha tenido una recuperación importantísima, la revista “Unión”, o como las revistas que no están al amparo de ninguna institución como el Ministerio de Cultura, el Ministerio de Ciencias, el Ministerio de Educación Superior o de universidades como es el caso de la revista “Caminos” que es del centro Martin Luther King que es de una Iglesia Bautista.

Las Iglesias Protestantes y la propia Iglesia Católica publican revistas que circulan libremente en Cuba, o sea, forman parte de un repertorio de publicaciones periódicas que constituyen un espacio de expresión muy plural y muy fuerte.

EG. ¿Tiene Usted un medidor para saber si los temas que se exponen, que se abordan en la revista “Temas” después se convierten en hecho o tienen una consecuencia mayor en la sociedad cubana?

RH. La revista hace unos años le encargó una encuesta al Centro de Investigaciones Sociales del ICRT (Instituto Cubano de Radio y Televisión) que tiene un equipo técnico que hace estudios de opinión pública muy eficaz y encontramos varias cosas. La investigación se hizo en 12 de las 14 provincias nuestras y los resultados fueron muy interesantes e inesperados para nosotros. Descubrimos que la mayor parte de los lectores de la revista son maestros… una revista como ésta, en cualquier lugar del mundo, la leen esos que se llaman intelectuales, que son una elite…

EG. ¿Usted dice “esos” porque tiene algo contra los intelectuales? ¿No pensará como aquel ministro de Franco que decía: cuando oigo de intelectuales y cultura, saco la pistola?

RH. No, no creo que diría algo como eso nunca. Creo que de hecho hay temas y asuntos que solo le interesan aun pequeño grupo de gente dentro del mundo intelectual, lo cual no hace a esos asuntos menos legítimos y a esas reflexiones menos legítimas, son cosas muy especializadas. Eso ocurre en el terreno de la literatura, del arte, de las ciencias sociales, ocurre en el terreno de la medicina y ocurre en el terreno de la computación y ocurre en todas las ramas del conocimiento. Lo que convierte estos temas en temas culturales es que tengan una resonancia en la sociedad y nosotros encontramos que la revista es leída en su mayoría por maestros, el 23 porciento de los lectores son maestros, el 16 porciento son investigadores, cosa que era esperable y el 11 porciento son dirigentes y esos no son los lectores de una revista intelectual.

EG. Y este último grupo, ¿cómo reacciona frente a la revista?

RH. Yo creo que ese último grupo reacciona frente a la revista como reaccionan los demás grupos. Nosotros siempre recibimos comentarios diciendo: me gustó mucho esto, me gustó mucho aquello, no me gustó este artículo, no me gustó esto otro y eso responde exactamente al propósito de la revista. La revista publica artículos con los cuales la dirección, el consejo editorial de la revista no comparte el punto de vista, pero lo consideran buenos artículos, están bien estructurados, son análisis interesantes, son provocativos, están fundamentados, no son simplemente textos de opinión, son artículos que incluyen además un análisis y un juicio, que incluyen una fundamentación…

EG. ¿E investigación?

RH. En muchos casos son basados en investigaciones, en buena medida están basados en investigaciones.

EG. ¿Usted piensa que con el tiempo este se convertirá en el modo de hacer la prensa en Cuba, la prensa general, para todo el mundo?

RH. Cuando yo hablo con mis amigos periodistas, esto es lo que ellos quisieran hacer. Cuando los periodistas cubanos son confrontados y se les achaca la responsabilidad por el estado de los medios de comunicación en Cuba y por los problemas y deficiencias de los medios de comunicación en Cuba, cosas que son públicas y sobre las cuales nosotros hemos publicado textos en “Temas” y otras revistas, yo siempre digo que está claro que esta no es la responsabilidad de los periodistas, cuando uno habla con los periodistas el 99 porciento de las veces están de acuerdo en que esos son los problemas de la prensa y que ellos quisieran hacer un tipo de periodismo diferente.

EG. ¿Cuál sería su criterio de los problemas fundamentales que tiene hoy la prensa cubana?

RH. Bueno, yo creo que la prensa cubana tiene el síndrome de la oficialidad. Todo lo que aparece en la prensa, en todos los periódicos, se considera que tiene que tener un grado de consagración, de formulación, de identificación, desde el punto de vista digamos de haber sido bendecido o aprobado o representativo del punto de vista de las instituciones oficiales y eso para mí es una aberración, eso para mí es una aberración. Yo creo que la sociedad tiene que identificar en los medios de comunicación su caja de resonancia, que una sociedad con el nivel de cultura, con el nivel de educación que tiene Cuba, se merece unos medios de comunicación que estén a la altura de ese nivel…

EG. ¿Sigue ocurriendo en Cuba que si el “Noticiero” de las ocho, “La Mesa Redonda” o “Granma” no lo dicen, simplemente no ocurrió?

RH. No, yo creo que hay varios factores que han cambiado eso. Primero yo diría, teniendo toda la crítica, identificándome con todas las críticas que se le hacen a los medios de difusión en Cuba, yo diría que hay grados, yo diría que no es lo mismo el tipo de cuestionamiento o crítica que se presentan en “Juventud Rebelde” que los problemas o visión que se presentan en “Granma” o “Trabajadores”, yo empezaría diciendo que son tres periódicos que no son iguales si uno puede leer la prensa detenidamente. Yo creo que en los canales nuevos, en los canales educativos de la televisión, particularmente aparecen programas que propician la discusión, que propician el debate y que propician la proyección de criterios diferentes. Yo creo que la radio cubana es otro espacio distinto. Nosotros en “Temas” hacemos todos los meses una mesa redonda abierta al público y hace dos meses hicimos una sobre la radio como espacio de debate y hubo mucha crítica a los problemas que hay para desarrollar programas de debate en la radio… pero en la radio hay programas de debate y yo creo que esto es también importante tenerlo en consideración. Yo creo, por ejemplo, que programas como, ”Hablando Claro” que es un programa de “Radio Rebelde” a las 12:30 p m todos los días, es un programa que tiene una tremenda audiencia y es un programa donde se plantean problemas diversos.

EG. La radio es un medio que me es muy cercano, desde Cuba hasta aquí… el hecho de que los oyentes puedan participar abiertamente, puedan llamar y dar una opinión abierta sin que se filtre la llamada o sin pregrabarla, ¿ese hecho está muy distante en la radio de Cuba?

RH. Yo creo que hay programas, yo he estado en programas en vivo donde se reciben llamadas y se reciben directamente, yo me he sorprendido de preguntas que me han hecho a mí en programas de la radio…

EG. ¿Cómo cuál que Usted recuerde?

RH. Bueno, a mí me han preguntado muchas de estas cosas que tú me estás preguntando en “Radio Metropolitana”, en “Radio Ciudad de La Habana” y yo incluso he mirado al periodista y le he dicho: ¿tú quieres que yo te responda eso aquí mismo? Y no se lo he dicho delante del micrófono pero se lo he hecho entender y me ha dicho, sí, sí, cómo no, vamos a hablar de todas estas cosas.

EG. ¿Cómo ve Rafael Hernández la Cuba del futuro, dentro de 10 ó 15 años, cómo la ve Usted?

RH. Bueno, dentro de mis oficios no estar el de ser pitoniso… (Risas)… siempre tengo muchos recelos de esos pronósticos, ni los pronósticos del tiempo que son científicos, son exactos. Yo puedo decirte lo que yo veo que está presente en el ánimo de mucha gente en Cuba, la gente quiere tener una sociedad socialista, yo creo que mucha gente, una gran parte del pueblo cubano quiere un socialismo nuevo, cambiado, a la altura de la propia población cubana y del contexto en el cual se vive. Un socialismo capaz de resolver el problema del transporte, de la alimentación y de la vivienda, pero también un socialismo donde los ciudadanos puedan participar de una manera más eficaz, que haga que el sistema tal y como está diseñado funcione de una manera efectiva, donde la opinión y la participación de la gente no se haga solo en el plano de la movilización y de las consultas a la población, que en ese plano el sistema cubano funciona con niveles bastante altos de participación, sino en el plano de la toma de decisiones y en el plano del control de las políticas. Yo creo que en el plano de la toma de decisiones y en el plano del control de las políticas, es imprescindible que el nivel de participación popular aumente, que las instituciones de la representación popular, desde los órganos del Poder Popular, los centros de trabajo, las organizaciones de masas tengan realmente la capacidad de decidir en las políticas y en la vida de las gentes y en la solución de los problemas.

EG. ¿Esos serían los llamados cambios estructurales mencionados por Raúl Castro en el discurso del 26 de Julio?

RH. Yo creo que sí, yo creo que cuando él está hablando de cambios estructurales no está hablando solo de reformas económicas de un tipo o de otro, yo creo que está hablando de cambios fundamentales y de lo que significan en el lenguaje político cubano.

EG. ¿Hay reticencia a estos cambios, hay sectores dentro de la propia dirección cubana que representan una posición conservadora, ortodoxa y otros una posición renovadora?

RH. Yo creo que la pluralidad, y eso es parte de lo que hace un rato me preguntabas en cuanto a la revista, yo creo que la pluralidad es parte de lo que el socialismo tiene que ser capaz de gestionar, de bregar, como dicen los puertorriqueños, de bregar con el asunto.

EG. ¿Aún con sus minorías?

RH. Exacto. Yo creo que las posiciones más ortodoxas y conservadoras no están solo en la burocracia o en las estructuras de poder, están también en la calle, en la población. Uno habla con la gente que tienen posiciones conservadoras y no quisieran que cambiara nada o quisieran que mejoraran ciertas cosas pero que todo lo demás funcionara igual. Otras personas que quisieran que se produjeran cambios muy radicales y cambios que virtualmente serían una forma de capitalismo y hablamos con otras que quisieran que se produjeran cambios fundamentales importantes, pero manteniendo lo que se supone que el socialismo desarrolla, no solamente un estado de bienestar social sino que es también una democracia más plena y popular. En ese sentido yo no identifico en el gobierno posiciones diferentes a las que pueden encontrarse en la población.

Finalmente, yo creo que prevalecerá y sin romper esa concertación, esa conciliación entre posiciones diferentes, que es lo que políticamente puede ser más complejo, prevalecerá una línea de cambios paulatinos.

EG. El tema de la ideología. Algunos observan que la ideología cubana pudiera quedarse rezagada en estos momentos con respecto al propio desarrollo del país. ¿Cómo Usted lo ve?

RH. Depende a lo que se llame “ideología”. La ideología es un conjunto contradictorio y muchas veces no objetivo acerca de los problemas de la realidad, acerca del mundo real que gira alrededor de uno. Y lo que yo creo que no se puede… si uno identifica la ideología con los discursos, los discursos tienen un contenido retórico que muchas veces pueden hacer que la ideología pueda ser cualquier cosa y yo creo que la ideología tiene que ver con ideas contrapuestas, con ideas incluso que pueden ser muchas veces contradictorias y que están presentes en el modo de pensar de la gente.

EG. ¿Hay un distingo en Cuba actualmente entre ideología y política?

RH. Yo creo que sí, que la ideología y la política son diferentes, que la cultura política y la ideología son dos cosas diferentes.

EG. ¿La política vendría a ser como lo efímero?

RH. No, yo diría que la política es el plano de la práctica concreta de la ideología…

EG. ¿La aplicación oportuna de la ideología?

RH. La aplicación oportuna de decisiones que pueden estar conectadas pero de una manera no lineal con la ideología, yo creo que no todo lo que ocurre en la política está capturando elementos ideológicos de una manera lineal y te repito, yo creo que la ideología es algo que responde a circunstancias sociales, a factores sociales muy diversos, lo que pasa con la ideología es que a partir de la crisis, la producción ideológica se descentraliza, la ideología ya no viene contenida exclusivamente en el discurso político sino que está abajo y se produce cada día en la calle, en las guaguas, en los ciudadanos que se manifiestan, los discursos que se proyectan en la calle, que se proyectan en los espacios públicos, que se proyectan en las instituciones también, son discursos que producen ideología y esa diversidad de focos de la producción ideológica es un fenómeno que desde los años 90 caracteriza una situación diferente en Cuba.

EG. Déjeme volver a la misma pregunta… ¿en este momento el desarrollo del país en el aspecto material va por delante del discurso ideológico?

RH. Yo creo que el desarrollo del país no solo desde el punto de vista material sino desde el punto de vista cultural, desde el punto de vista de la conciencia social de la gente, desde el punto de vista del desarrollo de los cubanos, yo creo que los problemas que tienen que ver con el desarrollo social en Cuba son problemas que no se reflejan siempre, adecuadamente en las imágenes ideológicas si tomamos como los órganos productores de la ideología a los medios de difusión y esto es algo vinculado a lo que me preguntaste hace un rato.

EG. El debate que se produjo hace unos meses atrás entre los intelectuales cubanos, esta interpretación del decenio o el quinquenio gris… hay quien dice que esta etapa nunca existió, que fue solo un constante intercambio de ideas, que no existieron posiciones monolíticas, ni estalinistas y mucho menos maoístas… este debate, en su criterio, ¿marca una pauta en la vida cubana o es solo una interpretación, si se quiere tardía, de un proceso histórico?

RH. Yo creo que ese debate es un fenómeno complejo, yo creo que es un resultado de insuficiencias que tienen que ver con la incapacidad con la cual se ha recuperado la historia, por la falta de un análisis crítico de etapas anteriores, con la falta de conocimiento de las nuevas generaciones de lo que pasó. Para las nuevas generaciones lo que pasó en los años 70 u 80 es historia antigua de la cual no saben porque nadie les habla de eso, porque en las clases, en las escuelas y en los espacios públicos no se tratan estos temas, ni se analizan críticamente estos temas. Fue muy bueno el debate en torno a ese período, como quiera que se le llame: quinquenio gris o lo que sea; fue bueno porque llamó la atención sobre una carencia importante que es la recuperación de la historia de momentos anteriores, no como un cuento de hadas sino como una historia problemática, difícil y de continuos enfrentamientos. Pero está expresando también un problema actual, que se mantiene aunque de una manera diferente, y es la preocupación por las relaciones entre los espacios de la cultura y el pensamiento y los espacios de la política.

EG. Una de las últimas reflexiones de Fidel “Los superrevolucionarios”, algunos no entendimos y nos hemos quedado sin saber por qué se habla por una parte de reformas económicas que irían a transformar determinados aspectos, como la posibilidad de vender la vivienda, de abrir pequeñas empresas… lo que sucedió en el año 92… y él habla de los superrevolucionarios, y yo me pregunto así, a vuelo de pájaro… con qué cree Usted que tiene que ver esta reflexión, con Soledad Cruz, con “Caos en la Red”, con “Rebelión” o con algún extranjero, con qué tendría que ver esto?

RH. Bueno, a mi me resulta difícil pensar en un nombre y no creo que se trata tanto de un nombre como del hecho de que entre los que pueden tener o tienen visiones críticas acerca de la realidad cubana, hay personas de la derecha que no son enemigos ideológicos sino que son amigos que tienen opiniones y que estas opiniones las manifiestan. Estas opiniones a veces resultan chocantes y a veces resultan equivocadas… a veces un sector de la izquierda que simplificó la realidad de la Revolución Cubana en el pasado, la vuelve a simplificar ahora…

EG. ¿Dentro y fuera de Cuba?

RH. Cuando hablo de ese sector de la izquierda, estoy pensando en un sector de la izquierda que está fuera de Cuba, que tenía una lectura simplona y que nosotros ayudamos a que fuera simplona y que incluso ayudamos a que en ocasiones siga siendo simplona, no entiende muchas de las cosas que pasan en Cuba. Cuando, por ejemplo, uno va a Europa, a España o Francia, se encuentra que es impresionante la ignorancia que hay y no solo entre personas que no tienen una relación de solidaridad o de afinidad con Cuba o que son simplemente gente conservadora o liberales, sino incluso entre amigos de la Revolución Cubana que no conocen la realidad cubana y yo creo que eso es, en primerísimo lugar, culpa de nosotros mismos.

EG. En el caso del debate que se produjo con la participación de Soledad Cruz quien fue Embajadora de Cuba, que en el pasado tuvo posiciones de línea dura, que ha estado cerca de Raúl Castro… nos preguntamos si esto es así por obra y magia de “Birlibirloque” o ésta es una forma de catalizar una opinión, de ver qué efecto puede tener, un termómetro. No tenemos una interpretación que nos permita clarificar algunas cosas que están sucediendo internamente.

RH. La cuestión para mí no está en alguna persona, en Soledad o en otra, sino en el hecho de que ahora, a diferencia del pasado, muchas de las cosas que no aparecen recogidas en la prensa cubana pueden salir en Internet Toda la discusión sobre el quinquenio gris se desencadenó a través de correos electrónicos, de manera que las publicaciones periódicas pueden ignorarlas, los medios de comunicación oficiales pueden ignorarlos y eso no significa que no se siga irradiando, que no siga desarrollándose, eso es algo nuevo. Ocurre, por ejemplo, que alguien en Cuba, Soledad Cruz o Tío Juan de los Palotes, puede mandar un artículo con opiniones críticas, que no saldrían en ningún órgano de la prensa cubana, a un sitio web que se puede leer dentro y fuera de Cuba, que rebota y puede producir una especie de algazara porque resulta un fenómeno interesante. Yo he comprobado lo siguiente, y permíteme que te ponga este ejemplo: yo he comprobado que nosotros, la revista “Temas”, ha tratado de sugerirle a los periodistas un tema en artículos largos, analíticos, etc., algunas cuestiones, algunos problemas y la prensa extranjera representada en Cuba no lo refleja.

EG. Y ¿por qué?

RH. Porque no lo leen, simplemente porque no lo leen.

EG. Y ¿por qué se la mandan?

RH. Porque está disponible, está disponible la revista, se vende en librerías, etc.

EG. ¿Usted cree que hay un prejuicio dentro de la prensa extranjera a la hora de reportar sobre Cuba?

RH. Yo creo que a veces los periodistas extranjeros escriben sobre temas que las redacciones en sus países de origen les instruyen y ya sabemos cuáles son esos tremas: la salud de Fidel Castro, los disidentes, los apagones… Nunca van a recibir instrucciones de que se lean las revistas culturales porque son largas, páginas y más páginas y a veces no les alcanza el tiempo por su trabajo del día a día. Lo que te quiero decir es que basta con que alguien en Cuba mande un artículo como el de Soledad Cruz, señalando asuntos controversiales y que anteriormente han sido tratados en algunas de estas publicaciones que menciono, a una página web, a “Caos en la Red” o “Rebelión” o lo que sea, para que los corresponsales extranjeros inmediatamente detecten que ese artículo está circulando.

EG. O sea, ¿Usted me está diciendo que ya la revista “Temas” había adelantado todos estos puntos antes que saliera el artículo de Soledad Cruz?

RH. Algunos de esos temas y muchos otros que tienen que ver con el famoso asunto de qué políticas económicas que se van a implementar en los próximos años y el debate en torno a eso… nosotros en la revista le hemos dedicado dos números a la economía. Y si aparece un artículo de alguien diciendo que debía haber pequeñas y medianas empresas privadas y que debía haber cooperativización en “Caos en la Red”, al otro día los corresponsales extranjeros están tratando de identificar a esa persona como si por primera vez se tratara el tema en Cuba.

EG. Bueno, talvez vale la pena un poco de marketing, filtrar algunos temas de la revista “Temas” y ponerlos en discusión si ese es el medio que tiene éxito… un poco de “mercadeo”, diría yo.

RH. De hecho todas estas publicaciones cubanas, incluyendo a “Temas” están en Internet.

EG. ¿Cómo ve Usted las medidas económicas, Rafael? Como observador profundo, ¿a dónde nos abocamos, hacia dónde y cuándo?, sabemos que va a ser lento… ¿cuáles cree Usted que van a ser esas transformaciones económicas y qué impacto van a tener?

RH. Yo, como te decía hace un rato, no puedo vaticinar eso, mi oficio ni siquiera es el de la economía, pero como observador y como amigo de economistas y de gente que se mueve dentro de ese campo y tratando de entender ciertas lógicas, yo diría que las reformas económicas que se empezaron a implementar entre el 93 y el 96 y que se interrumpieron… lo razonable sería que algunas cuestiones que estaban planteadas en ese momento pudieran tener continuidad, permanecer en la agenda de cosas pendientes. Esto incluye cosas tales como el manejo de producción cooperativa para otros sectores que no son la agricultura, esto incluye cuestiones tales como la legalización de pequeñas empresas que no sean solo los paladares, esto incluye la cuestión de facilitar iniciativas en el sector de los servicios, esto incluye cuestiones que tienen que ver con las facilidades para salir y entrar al país.

Algunas de estas cosas, incluidas por Soledad Cruz en ese artículo y que forman parte de la conversación cotidiana en Cuba, la necesidad de resolver problemas como la alimentación y la vivienda, aconsejarían la asignación más descentralizada de recursos, la posibilidad de autogestión, la posibilidad de que la comunidad pueda participar más en la solución de los problemas. El problema de la vivienda es para mí el problema más complejo de la situación material que viven los cubanos y ese problema no tiene solución si no hay un proceso de descentralización en que la gente pueda reparar y construir viviendas por medios propios…

EG. Y venderlas y comprarlas…

RH. Sí, naturalmente venderlas y comprarlas porque la Ley originalmente previó que la vivienda era propiedad de los ciudadanos y lo lógico es que ellos puedan hacer con su propiedad lo que quieran, venderla y también comprar.

EG. Una de las cosas que me llama la atención mirando a Cuba son los actuales debates. Cuando participa Fidel Castro con posiciones que pueden ser críticas sobre estos debates, anteriormente cualquier cosa que Fidel Castro dijera se transformaba inmediatamente en política… ahora no es así, o sea, una opinión crítica de Fidel Castro no se convierte inmediatamente en política activa. ¿Usted coincide con esto?

RH. Fidel Castro, más allá de las implementaciones administrativas de sus opiniones o de sus criterios y de que esos se conviertan o no en política, más allá de esto, en Fidel Castro -y esto no se debe olvidar- su mejor cualidad radica precisamente en su capacidad de influencia sobre la población cubana.

EG. Pero Rafael, años atrás cualquier punto que Fidel reforzara inmediatamente se convertía en un hecho político de prioridad. Actualmente aparecen sus reflexiones y no pasa nada, la vida sigue su ritmo cotidiano y estábamos acostumbrados por 50 años a que cuando él dijera algo enseguida fuera un hecho, ahora solo se queda en sus reflexiones… o sea, que han cambiado las reglas del juego, quizás por su salud.

RH. Yo te diría que la voluntad de los líderes políticos, la de Fidel y en general la de los líderes políticos, no necesariamente se convierte en política y no necesariamente se convierte en una práctica efectiva.

EG. Pero antes sí era así…

RH. Déjame ponerte un ejemplo, todo el mundo sabe que a Fidel no le gusta la idea de la apertura al mercado, no solo al mercado en general sino a los mercados que se abrieron en el año 92, que a Fidel no le gusta la idea de la expansión de espacios de la pequeña empresa y que en particular el mercado agropecuario que se abrió en 1993 era una idea que a él no le simpatizaba, pero fue una necesidad política. La política no es el reino de la voluntad y los deseos, la política también es el reino de las necesidades y es importante que existan voluntades, es saludable que existan intenciones, que existan valores en la política y que al mismo tiempo exista pragmatismo, que exista realismo… pero ese no es el camino que hay que tomar necesariamente porque los pragmáticos bien pueden tener sus problemas, el pragmatismo para resolver cualquier problema puede llevarnos a lugares donde no queremos llegar y yo creo que la existencia de una conciencia crítica que diga ¡cuidado!, porque el mercado nos puede llevar al capitalismo, ¡cuidado!, eso también es bueno.

EG. El capitalismo me enseña a simplificar… para poder entender mejor ahora mismo ¿Raúl sería el pragmatismo y Fidel la utopía?

RH. Yo creo que los políticos no son enteramente utópicos porque no serían políticos, ni son puramente pragmáticos; ellos tienen una voluntad, tienen un proyecto y quieren hacer cosas que no siempre pueden hacer. Decía un clásico que la política es el arte de lo posible y no el arte de lo que yo quiero hacer.

EG. Rafael hay algo que me gustaría tratar con Usted, un tema que se llama “transitología”, cuando oímos hablar de transiciones y de sucesiones ¿es porque existe un estudio sobre lo que sería este fenómeno en la sociedad cubana?

RH. Bueno, el último número de la revista “Temas” que se puede leer en Internet está dedicado a las transiciones y una de las cosas que publica es una comparación de los procesos que han tenido lugar en la Unión Soviética o Rusia, en Europa del Este, en Chile, en España, en Centro América, en China y Vietnam. Uno se va a encontrar en primer lugar que estamos hablando de procesos muy diferentes. En Cuba el término transición se utilizó desde los años 60 para hablar de la construcción del socialismo, esa es una transición que no es la de Europa del Este, no es la transición china tampoco, pero está mucho más cerca de la china o la vietnamita en el sentido de que es un proceso de reformas dentro del socialismo. La “perestroika” en los años 80 proponía un cambio, una modificación, una reforma del socialismo y terminó en otra cosa, terminó en un cambio que no estaba previsto por los que la iniciaron. En la situación cubana cuando uno pregunta sobre los problemas de la transición actual - y esto es lo que hace este último número de la revista con un grupo de intelectuales y también de dirigentes políticos cubanos - se asume la idea de la transición como un proceso de reformas del socialismo y hay un gran consenso respecto a la importancia, a la necesidad de transformar el socialismo cubano, de transformar el modelo cubano, de que el sistema socialista perviva bajo un modelo diferente, un modelo que se pueda autocorregir…

EG. ¿Estamos hablando de trotskysmo? porque Celia Hart habla de Trotsky y de “revolución permanente”… ¿se está reivindicando a Trotsky?

RH. Cuando Trotsky hablaba de “revolución permanente” no hablaba exactamente de esto que yo estoy diciendo ahora, y lo que quiso decir Celia Hart es algo que no conozco muy bien. Estoy hablando, en este caso, de la necesidad de corregir el modelo de una manera continua, que está presente en la idea misma de Fidel cuando habla del socialismo, cuando se produce el referendo sobre la intangibilidad del socialismo, él dice: sí, el socialismo es intangible en el sentido de que es un proyecto que tenemos que preservar, pero el socialismo no es intangible en el sentido de que no se puede tocar, hay que tocarlo todos los días, dice él, hay que tocarlo todos los días y hay que corregir todo lo que hay que corregir… y lo que hay que corregir muchas veces es algo que tiene que ver con maneras de pensar, con las ideas, no tiene que ver con recursos materiales, no tiene que ver con cosas para las cuales no tenemos abundancia o no tenemos lo necesario materialmente, son modos de pensar y en este momento eso se está produciendo en Cuba y yo creo que ese es un rasgo fundamental de la transición, un modo diferente de pensar que está emergiendo en el socialismo.

EG. A mí me llamó la atención cuando Celia Hart habla del trotskysmo y trae la figura del Che y la califica como admiradora de León Trotsky. La figura del Che sí tiene un gran impacto en la sociedad cubana, muchos no saben quién es Trotsky pero el Che sí, y ella argumenta que el Che Guevara era un hombre muy cercano al pensamiento trotskysta en cuanto a los cambios permanentes revolucionarios, por eso es que no lo entiendo muy bien y quisiera que Usted lo explicara…

RH. Yo creo que puede resultar confuso tratar de identificar lo que está pasando en Cuba con una etiqueta, con trotskysmo o con un guevarismo renacido o algo de eso, Yo creo que Trotsky no es una figura muy conocida en Cuba o muy estudiada en Cuba, como tú bien dices, pero yo no diría que el Che Guevara es estudiado en Cuba como debería ser estudiado, yo creo que la mayor parte del pensamiento político del Che Guevara no se conoce bien. Hace poco acaba de salir un libro sobre el pensamiento económico del Che…

EG. ¿Hace poco o hace 15 años?

RH. No, no te hablo de “El Pensamiento Económico del Che” escrito por Carlos Tablada, yo hablo de un texto muy reciente, de documentos inéditos del Che que se han editado recientemente donde el Che es muy crítico del modelo económico soviético y plantea una serie de problemas relacionados con la complejidad de la economía socialista. Pero “El Socialismo y el Hombre en Cuba” que es el texto clásico del Che, hemos descubierto en trabajos que hemos publicado en la revista, que muchísima gente, una enorme cantidad de gente, incluidos estudiantes universitarios, no lo han leído nunca y esta obra plantea algunos problemas que tienen que ver con los peligros de la burocracia en el socialismo, con la cuestión de la democracia popular en el socialismo, con los problemas de la burocracia en el terreno de la cultura. El Che advierte sobre todos los problemas que después ocurrieron en el quinquenio gris.

El Che no ha sido recuperado en su visión crítica del socialismo y de los modelos del socialismo real que nosotros padecimos después en los años 70 y yo creo que no es casual que no se haya recuperado, yo creo que una relectura del Che hoy nos devolvería un grupo de problemas fundamentales del socialismo como problemas y como cultura cívica, como cultura de la gente. Yo pienso que esos problemas no son problemas que conoció Trotsky porque él nunca llegó a vivir estas experiencias que nosotros hemos vivido.

Se dice que Cuba tiene cuarenta y pico de años de socialismo y que es una experiencia pobre, yo no creo eso, han pasado muchísimas cosas, hemos pasado por etapas diferentes y a estas alturas sabemos cómo no se construye el socialismo y eso ya es un gran aprendizaje.

EG. ¿Y cómo se construye?

RH. Bueno, saber cómo no se construye, qué cosas no debemos hacer porque nos conducen al abismo, qué peligros, qué cosas nos pueden conducir al abismo, ya eso es un gran aprendizaje.

EG. (Risas)… Rafael, me tengo que reír porque a estas alturas, después de 50 años Usted me dice que no sabemos cómo se construye el socialismo pero que sí sabemos cómo no se construye…

RH. El socialismo, y esa es una de las cosas a recordar del Che, es un proceso de intento y error, de experimentación constante, no hay libros para construir el socialismo, nosotros creímos o mucha gente se creyó en los años 70 que había textos canónicos para construir el socialismo y el Che deja eso perfectamente claro, que todo era una mentira, que todo eso es una falsa ciencia, una falsa certidumbre. Nosotros no tenemos solamente la experiencia cubana, nosotros tenemos que sumarle a los 40 y pico de años cubanos los 60 y pico de años de la Unión Soviética, los 50 años de los chinos y de los vietnamitas, de los países de Europa del Este, de los coreanos… el otro día yo me puse a sacar la cuenta y tenemos como 270 años sumados de experiencias socialistas, de cosas mal hechas y de cosas bien hechas y saber cuál no es el camino ya es muchísimo.

EG. ¿Usted cree que existe una influencia del “socialismo del siglo XXI” de Hugo Chávez en Cuba, o sea, hay una influencia de Venezuela en Cuba?, porque se habla siempre de que Cuba influye en Venezuela ¿pero este proceso puede ser viceversa?

RH. Mira yo creo que lo que Chávez quiere decir con “socialismo del siglo XXI” no es algo que esté totalmente definido, clarísimamente definido como un modelo de socialismo. Yo creo que la problemática del socialismo en el siglo XXI es una problemática que, como te decía hace un momento, requiere creatividad, requiere invención, requiere apertura mental y requiere tener claros los peligros, las amenazas y los vericuetos. Para contestar a tu pregunta, lo más importante de las experiencias latinoamericanas es que Cuba no puede estar al margen de ellas.

EG. O sea que Venezuela está influyendo en Cuba.

RH. Sí, desde el punto de vista de considerar que el socialismo no es lo que nosotros tenemos sino que también puede ser algo muy diferente y que es lo están haciendo los venezolanos, es algo que nos puede servir a nosotros para inspirarnos y pensar en nuestro socialismo también de una manera diferente.

EG. Y a nivel de base los venezolanos tienen muchos puntos de diferencia…

RH. Claro que tienen muchos puntos de diferencia, algunos más interesantes y otros más desventajosos.

EG. Y son dos procesos socio-históricos diferentes…

RH. Claro, ellos no pueden reproducir nada de lo que hemos hecho nosotros o muchas de las cosas que nosotros hemos hecho, lo que explica que en Cuba tengamos el sistema económico que tenemos, el sistema político que tenemos, eso no tiene nada que ver con la ruta histórica venezolana, de la misma manera que el proceso nuestro tampoco se puede convertir mañana en una imitación del proceso venezolano, sería ridículo.

EG. ¿Puede haber algunos aspectos, algunos procesos de los cuales Fidel pudo haber advertido a Chávez, errores que se cometieron para que no se repitan?

RH. Yo tengo total conciencia y me consta que Fidel Castro históricamente, desde los sandinistas hasta hoy, desde Chile hasta hoy, ha estado aconsejando, moderadamente en términos de realismo, a los líderes socialistas latinoamericanos.

EG. ¿Cómo piensa Usted que van a insertar estos mensajes en una juventud cubana que no vivió la parte épica de la revolución, que no disfrutó de cierta abundancia de los 80 y que lo que hereda es el “período especial”, que nace o se desarrolla en una época de apagones, de limitaciones y de carencias. ¿Cuáles serían los resortes para que esa juventud se enganche y no vaya hacia otro rumbo, qué piensan Ustedes?

RH. La juventud tiene que participar, si la juventud no participa, si no expresa sus opiniones, si no interactúa y es parte del debate, si no escribe y publica, si no entra en una discusión y en un intercambio… yo creo que no va a haber ninguna posibilidad de que se le traslade o que se le aporte, no que se le inserten cosas en la cabeza, sino que se trasladen y se le puedan aportar constructivamente, positivamente experiencias que han tenido las viejas generaciones. Yo creo que los jóvenes tienen que tener un espacio de poder mayor en la sociedad cubana y que en la construcción de ese espacio de poder, en la apertura de ese espacio de poder, en la conquista de esos espacios de poder, porque no todo está dado en la vida, sino al contrario, muchas cosas hay que conquistarlas, en eso está la experiencias política, el aprendizaje político y la capacidad de formación política de las nuevas generaciones.

Déjame añadirte algo más: yo creo por ejemplo, que no hay educación política más importante para un joven que salir al exterior, salir y regresar, volver a salir y volver a regresar y ver con sus propios ojos el mundo exterior…

EG. Y que eso no implique que se fue ni que se quedó…

RH. No, claro que no. Yo creo que no hay ningún discurso, ninguna clase, ningún mensaje que se le pueda “insertar” en la cabeza a un joven, yo no creo que el asunto consiste en insertarle nada, yo creo que el asunto consiste en facilitarle que tenga experiencias políticas y yo diría que la de salir del país y poder volver, la de irse dos, tres, cuatro años, el tiempo que sea y poder volver y vivir por sí mismo la experiencia de otras sociedades y entender qué es la igualdad, qué es la libertad, qué es la democracia, qué es la posibilidad de desarrollo personal, qué son las responsabilidades individuales y cómo es que funciona el mundo… es una cosa insustituible desde el punto de vista de la formación política y esto es imprescindible. Yo hablo mucho con gente joven y tengo relaciones con personas jóvenes y esa posibilidad de salir y regresar es extraordinariamente efectiva en términos de engancharse - como dices tú - o de auto-engancharse en problemas que te permiten ver la realidad cubana diferente y tu regresas a Cuba y dices… ah, pero esto ahora yo lo entiendo de otra manera…

EG. Y Cuba debería contribuir a que eso se pudiera hacer, no limitar a la gente para que regrese, sino que sea algo normal, lo que sería algo normal en cualquier lugar…

RH. Absolutamente.

EG. El último tema, Rafael… se está enfatizando mucho en que la constitución étnica de la población cubana ha cambiado en estos años, que los negros y mulatos han aumentado, que los blancos son menos, que no hay representatividad… éste es un discurso, a veces machacón y tengo que decirlo así, en los medios hispanos de los EU. Sobre este tema de lo racial… ¿qué pasa, cuál es su reflexión sobre esto?

RH. Durante muchos años el tema de las diferencias raciales fue tabú porque se suponía que la revolución había resuelto todos los problemas de igualdad porque había creado un marco legal, un marco institucional, político y social para facilitar la igualdad. Yo creo que Cuba racialmente es la cultura más igualitaria que yo conozco, lo que pasa es que subsiste el prejuicio racial, subsisten formas de discriminación racial. Un hombre o una mujer a la que tú le preguntes si tiene prejuicios raciales te va a decir que no y te va a demostrar que no, porque sus mejores amigos, los más íntimos, son negros o mulatos y entonces viene la pregunta: ¿y tú estarías de acuerdo con que tu hijo o tu hija se casen con un negro o con un mulato? Entonces es cuando tú estás tocando la fibra más íntima, más honda de la gente, la más privada, en ese punto habita todavía el prejuicio racial. Este es un prejuicio que no solo está en la mente de las personas blancas sino en la mente de personas de cualquier color y tiene que ver con la autoestima, tiene que ver con que no es lo mismo ser mulato que ser negro o ser blanco, tiene que ver con su propia autoestima. El problema es mucho más complejo y nosotros hemos publicado varios textos en la revista referidos es este tema.

EG. En La Habana yo noto mucho menos eso, yo noté muchos matrimonios interraciales y noté en La Habana un cambio, no se si es así ni cómo es en el resto del país.

RH. Yo diría que los matrimonios interraciales se mantienen, yo creo que sí existen muchos matrimonios interraciales en el contexto actual y tienen una índole particular que habría que investigar, ese yo creo que es un tema que está por profundizarse en él. Pero el hecho de que pueda hablarse hoy públicamente, reconocer públicamente y debatir públicamente que hay problemas en la persistencia de prejuicios raciales y de formas veladas de discriminación racial, eso yo creo que es un gran avance.

EG. Los índices en los cargos de dirección en el turismo, el de graduados universitarios, o sea, de las personas que van a formar la superestructura o la elite de la estructura de la sociedad… se manifiesta, y yo no tengo datos, que no hay una representatividad suficiente de personas negras, mulatas, ¿Usted cómo lo ve?

RH. En 1986 en el Congreso del Partido se trató este problema, este es un asunto viejo y lo que en Estados Unidos se llama “affirmative action”, o acción afirmativa, la existencia de una cuota… en Cuba, 1986 lo que se propuso fue una especie de acción afirmativa cuando se hablaba de la necesidad de que haya más negros, más mujeres y más jóvenes en los estratos de dirección, en las estructuras de mandos y eso se convirtió en política en aquel período llamado “de rectificación de errores”, se incorporó el tema a la política nacional. Después vino la crisis y la crisis lo que hizo fue revelar y agudizar la visibilidad de las diferencias raciales. Te voy a poner un ejemplo: supongamos que de acuerdo con el censo más reciente, el 39 porciento de la población cubana son negros y mulatos, ya sabemos que son más pero supongamos eso. ¿Cuál es la proporción de negros y mulatos de la migración cubana en los Estados Unidos?

EG. Muy, muy, baja.

RH. Bueno, alrededor del 5 porciento, una cosa así…

EG. Yo diría que menos…

RH. Bueno, esos cubanos que están afuera les mandan las remesas a sus familiares, por consiguiente, por definición los negros y los mulatos reciben menos ayuda, apoyo, nada más que hablando de las remesas de sus familiares en el exterior.

EG. Mayor razón para una acción afirmativa…

RH. Definitivamente. La cuestión consiste y sobre eso hay un debate en Cuba, en que sí es necesario tomar conciencia de que existen esas diferencias y de que hay que crear condiciones de accesibilidad. En este momento todo el programa de “trabajadores sociales” de “trabajadores emergentes” y de “ingreso masivo a la educación superior” se enfatiza precisamente en los sectores en posición desventajosa, incluidos los negros. La Universidad de La Habana, cuando yo estudiaba en los años 60, era un centro con una gran cantidad de negros y mulatos y de gente de origen obrero y campesino. La mayor parte de los estudiantes, el 80 porciento teníamos familia obrera y campesina o eran mulatos y negros.

A principios de los años 90, cuando mi hija estaba terminando de estudiar en la universidad, la mayoría de los estudiantes universitarios eran de clase media, porque los que fueron a la universidad como yo, en los años 60 con un origen obrero y campesino, ya no éramos obreros y campesinos, de manera que mi hija que estaba en la universidad no era una muchacha de clase obrera, no era de origen obrero, la mayor parte eran de la clase media y eran mayormente blancos, o lo que a en Cuba se le llama blancos, porque se sabe que cuando llegas a Estados Unidos no eres blanco sino blanco cubano - y ese fue el primer choque que yo tuve cuando llegué de visita por primera vez a los Estados Unidos - de manera que lo que está pasando ahora en 2001, 2002, 2003, es que ha habido una política dirigida a elevar la presencia de gente de las clases bajas de la sociedad cubana, incluidos los negros, en las universidades y yo creo que eso es un elemento importantísimo en el proceso de acción afirmativa, porque ¿cómo vas a tener dirigentes políticos y dirigentes administrativos negros y mulatos si no se facilita e impulsa su presencia en la educación superior?

EG. Sin embargo las familias negras siguen teniendo más hijos que las familias blancas en Cuba.

RH. Yo diría que el problema de la taza de natalidad en Cuba es otro problema grave.

EG. Cuba va a ser un país con una población muy envejecida dentro de 25 años…

RH. En los próximos 3 ó 4 años Cuba va a tener la proporción de ancianos más grande que nunca antes en su historia…

EG. ¿Y qué van a hacer con eso?

RH. Bueno, ese es un enorme problema porque eso representa desafíos, no solamente desde el punto de vista económico porque son personas que ya están jubiladas, sino también desde el punto de vista cultural. Nosotros éramos en los años 60 y la Revolución Cubana lo era, una revolución de jóvenes. En este momento todo el país, no solo Fidel y Raúl han envejecido, el país completo es un país mucho más viejo. Las personas que se van del país están entre 18 y 45 años, esa es la gran emigración…

EG. ¿Y cómo van a resolver eso?

RH. Bueno, en este momento ese es uno de los problemas más importantes de los desafíos de los próximos años… buscar modos, maneras para que se eleve la población, dicen los demógrafos que si estas tendencias se mantienen, no solo van a mantenerse los niveles bajos, sino que los niveles de crecimiento pueden ser cada vez menos, o sea, vamos a ser cada vez menos y vamos a ser cada vez más viejos. Entonces, por supuesto que este es un problema que está ahí presente y de ese tema, lo mismo que del tema racial se habla públicamente y constantemente. La sociedad cubana no ha estado preparada para tratar con personas viejas, la salud pública tiene que desarrollarse en este sentido… Yo creo que es uno de los problemas más complejos, uno de los desafíos más grandes que tiene el desarrollo social en Cuba.

EG. Para terminar Rafael, ve Usted que los cubanos que vivimos fuera de Cuba, que tomamos un día la decisión de vivir fuera, ¿ve Usted un espacio de participación constructiva y legítima dentro de la sociedad cubana en los próximos años?

RH. Por supuesto que sí, a mí me preguntan por la reconciliación y yo digo que eso ya está en curso hace tiempo, hace años y no solo eso Edmundo, cuando las familias que se fueron en los años 70 y 80 se convirtieron en sostenedores y apoyos de las familias que se quedaron en Cuba y dejaron de estar distanciados y empezaron a recuperar sus nexos por razones diferentes, los que estaban afuera queriendo volver a encontrarse con su país de origen, con su familia, los que estaba adentro buscando de nuevo los nexos familiares que se rompieron por razones políticas, yo creo que empezó esa reconciliación y si uno se para en el aeropuerto de La Habana o en el de Miami ve esa reconciliación delante de uno. Ese proceso yo creo que supone normalizar cada vez más esos intercambios.

Una cosa diferente es la posición arrogante e impositiva y de poder de una elite no democrática y que para mí no representa a la inmensa mayoría de los cubanos en la emigración y que reclaman el derecho de regresar a Cuba, no como resultado de un proceso de reconciliación democrática ni nada por el estilo, sino como un pacto de poder y eso es profundamente antidemocrático y antipopular.

EG. Muchas gracias Rafael por participar en este programa.

RH. Muchas gracias a ti Edmundo, me ha gustado mucho conversar contigo y espero que esta conversación pueda ser de interés para tus oyentes

EG. … Y que continúe, ¿no? Gracias Rafael.

RH. Gracias a ti.

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"Menos miedo a que la gente haga dinero”

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Por Manuel Alberto Ramy

(Entrevista con el intelectual Aurelio Alonso )

Para Aurelio Alonso la realidad cubana ha estado marcada por la hostilidad permanente de los gobiernos norteamericanos, “que han entorpecido el desarrollo normal de los cambios en el interior”, pero también por las alternativas que se le han abierto a la Isla a partir de los procesos que vienen produciéndose en América Latina.





“Sin estos dos elementos no podría entenderse a la Cuba de hoy”, me dice un sábado a las tres de la tarde el sociólogo cubano Aurelio Alonso, mientras sus palabras viajan con el humo de un habano, “de los que venden por la libreta de racionamiento”. Alonso, 67 años, mediana estatura, rubicundo y con ojos pícaros que no ocultan sus espejuelos, es actualmente subdirector de la revista Casa de Las Américas. Este hombre, que por su estilo de hablar y maneras de conducirse preferiría que lo catalogaran de criollo pensante, tiene un destacado lugar en el mundo intelectual cubano, donde cuenta con un extenso prontuario de libros, artículos, ensayos y conferencias. En la década de los años 60 del pasado siglo fue miembro del consejo de dirección de la famosa y polémica revista Pensamiento Crítico.


Entre tazas de café, comienzo mi entrevista.


MANUEL ALBERTO RAMY: ¿Cuáles son los principales problemas que enfrenta la población cubana actualmente?


AURELIO ALONSO: A partir del año 2004, la economía macro comienza a recuperarse con cierta fuerza, con crecimientos aceptables, pero debido al deterioro tan grande sufrido en los años 90 la recuperación es muy lenta. Todavía esa cierta mejoría macroeconómica que ha logrado el país no se siente en la población. La alimentación, la vivienda y el transporte son las debilidades que nos meten en un índice de pobreza, aunque no en los indicadores del Fondo Monetario Internacional o del Banco Mundial. Aquí no se puede medir diciendo que el cubano gana 40 dólares al mes, porque no pagamos educación, salud, funerales, impuestos sobre el salario, y hasta por el divorcio la cuota es irrisoria. La población cubana no vive en el estrés del que, por ejemplo, vive en EEUU y gana $40 000 anuales, pero tiene que estar pensando en que la tercera parte de su salario es para pagar la casa y si no la pagas, te pueden poner en la calle. Aquí los problemas son otros. Sin embargo, si haces abstracción de otros beneficios reales que tenemos, y tiras alimentación, transporte y vivienda, contra la realidad, es evidente que la población vive en un alto contexto de deterioro.


RAMY: El discurso de Raúl Castro el pasado 26 de Julio, donde anunció, sin definirlos, ciertos cambios estructurales, ha sido catalogado por muchos como muy crítico de nuestra realidad. ¿Qué opinión le merece?


ALONSO: Lo importante no es si fue crítico o autocrítico, sino que abre la posibilidad de hacer cosas distintas que no se nos ocurrieron o no podíamos hacer ayer. Pienso que en la agricultora tuvimos dos visiones: una, que la identificaba como una economía de subsistencia y otra, que al identificar a la producción campesina familiar --al productor privado-- con el minifundio, lo demonizaba. Sin embargo el grueso de lo que la población consume no es lo que produce la propiedad estatal. Recuerdo que en los años 90 se crearon las Uniones Básica de Producción Cooperativa (UBPC), que buscaban entre otras cosas la descentralización, pero tan limitada en sus capacidades que no le daba espacio al campesino. No dio incentivos suficientes para que se convirtiera en lo que aspirábamos. Pienso que cuado Raúl habla de cambios estructurales está pensando en que el país tiene que proveerse de una agricultura que sea efectiva, aunque no abastezca el 100%, pero si un 70 o un 80% de lo que consumimos.


RAMY: ¿Usted ve en una efectiva cooperativización una vía para solucionar el problema de la alimentación?


ALONSO: Raúl no está lanzando un programa todavía; hace un llamado y anuncia una disposición. Está anunciando que la dirección política del país no está cerrada a producir los cambios que se muestren necesarios y oportunos para que haya un incremento en la producción y en la productividad. Pienso que se está refiriendo al mundo de la producción agrícola y de la relación de ésta con la industrial y con los servicios.


RAMY: ¿No hará falta dar otros incentivos a los productores?


ALONSO: Bueno creo que históricamente no ha habido un dispositivo de incentivación que lleve a producir los alimentos que necesitamos. A mi juicio valdría la pena decirle a la familia: “mira, ahí tienes 10 hectáreas, trabájala como tu creas y lo que haces lo vendes en un dispositivo de mercado, o le entregas una parte mínima al estado”, no que empeñe todo el esfuerzo productivo para el estado. En fin, si tuviéramos un poco de menos miedo a que la gente haga dinero… Si tú das a la gente el espacio para que viva mejor con tal de que triplique lo que entrega a la sociedad, mira, que viva mejor. Recuerdo que en una ocasión el Che, que fue el gran promotor de los estímulos morales, dijo algo así como que no es posible aspirar a una forma superior de estimulación en una población que pase hambre. Es decir, la sociedad tiene que tener resuelta primero sus necesidades básicas.


RAMY: Usted acaba de mencionar al mercado. Especulando sobre los posibles cambios, ¿qué papel cree que debe jugar?


ALONSO: Es una pregunta para la que nadie tiene respuesta hoy. Ahora lo que todo el mundo te va a decir es que tiene que jugar un papel. Yo también. Marx nunca se plantea la posibilidad de aplastar al mercado. Marx se plantea la posibilidad de una sociedad que supere al mercado. Tú no puedes hacer cuatro leyes y expropiar 20 mil chinchales (pequeños negocios), abolir el mercado. La visión de un socialismo posible pasa también por la existencia, aun cuando sea transitoria, de un mercado controlado por un estado que sea más democrático cada vez, donde el ciudadano participe más efectivamente y donde el Poder Popular, que solamente se reúne dos veces al año, dirima las necesidades del país. Donde se vean aportes del mercado que no se van de las manos, ¿por qué no mantenerlos? Y cuando podamos superarlo, pues ese es el momento de sobrepasarlo.


RAMY: Como periodista he escuchado en las últimas semanas dos temas constantes entre sectores de la población y también entre los materiales que se publican en Internet, como en diferentes foro-debates. Uno es la participación efectiva del ciudadano, como una forma mayor de democracia socialista, y, otro la autogestión empresarial como la magnificación del socialismo. ¿Qué me puede decir al respecto?


ALONSO: No creo que la autogestión como concepto sea reprobable y no pueda ser un camino que pueda incluirse dentro de un esquema de socialización. El problema es que la autogestión yugoslava fue un fracaso y se adoptó con una metodología y un estilo tan estaliniano como el de Stalin. Es decir, hubo también un dogmatismo autogestionario. Yo no reivindico un modelo autogestionario, pero sí el concepto en el que hay que pensar en tanto que representa un nivel mayor de participación desde las estructuras de base. Nosotros tenesmo aquí un problema serio en nuestro sistema de Poder Popular.


RAMY: ¿Cuál?


ALONSO: Los municipios no tiene ninguna facultad para decidir nada, no tienen presupuesto. Nosotros no hemos sido capaces de buscar mecanismos de descentralización que nos lleven a empresas mixtas, a un aumento de la pequeña propiedad, a una visión más flexible de la economía, pero no hemos sido capaces de descentralizar dispositivos económicos… todo sale del presupuesto central del estado hacia abajo. No es posible. Hay que darle el espacio al municipio para crear sus recursos, manejarlos, y hasta de imponer impuestos municipales a empresas privadas que operen a esa instancia. Lo mismo con el gobierno provincial.


Indiscutiblemente Aurelio Alonso sigue siendo el marxista profundo, el revolucionario a menudo irreverente --característica que se le da muy fácilmente al cubano--, el mismo conversador ameno y simpático que años atrás conocí a la salida de una de sus conferencias y con quien converso cada vez que tenemos un tiempito. Mucho más podríamos haber hablado y de hecho charlamos más allá de la simple entrevista, con aroma de café y tabaco, y no solo de Cuba, sino de la situación actual de América Latina, donde según su opinión, que comparto, podría “desarrollarse la agresividad de la administración Bush porque lo que está ocurriendo en el Medio Oriente puede reproducirse en nuestra zona, específicamente en Venezuela”. Pero este sería otro trabajo periodístico.


Opto por dejarlos con sus opiniones sobre algunas de las aristas de nuestra realidad.


Manuel Alberto Ramy es jefe de la corresponsalía de Radio Progreso Alternativa en La Habana, y editor de la versión en español del semanario bilingüe Progreso Weekly/Semanal.

Tomado de Progreso Semanal

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lunes 15 de octubre de 2007

"Cuba vive un momento en que desde arriba se quiere escuchar a los de abajo y los de abajo esperan el apoyo de los de arriba"

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Por Dalia Acosta

La decisión del estatal Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) de no transmitir algunos videoclips realizados por directores nacionales ha atizado nuevamente la polémica sobre la aplicación de la política cultural del gobierno en los medios de comunicación.


La protesta de varios artistas vía correo electrónico, que revive el debate entre la intelectualidad local comenzado en enero, coincide con el proceso de discusión del discurso del 26 de julio del presidente en funciones de Cuba, Raúl Castro, quien llamó a cuestionarse "cuanta cosa hacemos en busca de realizarla cada vez mejor".

Paradójicamente, muchas veces se trata de obras apoyadas por otras instituciones estatales o políticas del país que, por una razón u otra, ven limitada su circulación a pequeños grupos o proyecciones únicas en festivales y nunca llegan al público cubano masivo, que debería ser su receptor principal.

Conciente de que la censura en los medios de comunicación es un mal universal, uno de los participantes en el debate electrónico de las últimas semanas, el realizador cubano Pavel Giroud, concedió una entrevista a IPS vía correo electrónico.

Con una vasta obra cinematográfica que incluye "La edad de la peseta" (2006), una de las obras más premiadas de la cinematografía cubana de los últimos tiempos, Giroud vio cómo su video del tema "Mi generación", del grupo de rock Tesis de Menta, nunca fue admitido por la televisión estatal.

--¿Cómo funciona el mecanismo de la censura en los medios artísticos? ¿Quiénes deciden, cómo se enteran los realizadores, qué posibilidades tienen de reclamar?

--Como funcionan los mecanismos censores en todas partes, lo que ocurre es que a Cuba se le mira con una lupa. Para mí, la censura no es patrimonio nacional. Cada cadena de televisión u órgano de prensa en el mundo tiene sus pautas de transmisión o edición y todo lo que no cumpla estos requisitos, queda fuera. HBO se negó a publicar el documental que sobre Fidel Castro (presidente cubano) hiciera (el cineasta estadounidense) Oliver Stone, porque no tenía todos los condimentos que la cadena requería para su transmisión.. De modo que exigió una nueva entrevista a Fidel, o sea, poco importaba lo que Stone quería decir de su entrevistado, lo importante era lo que la cadena quería mostrar. La película española "Lucía y el sexo" fue censurada en muchos estados de la unión americana (Estados Unidos) por tener demasiado sexo explícito. En Medio Oriente hay pautas en el vestir para la mujer. En China cortan secuencias enteras de películas cuando ven amenazados ciertos preceptos, el autor de los versos satánicos se ha pasado la vida huyéndole a la muerte, el cine cubano hizo Fresa y Chocolate (1993) y una década después fue que la TV Cubana vio adecuada su salida al aire. En lo particular, prefiero que no transmitan un trabajo mío a que me manden a cambiar planos o quitar fragmentos. Tampoco me interesa mucho que me den explicaciones. Es tan grave el hecho de que te silencien, que poco importa la razón que tienen en cuenta para ello, porque nunca será suficiente para el silenciado.

--¿No resulta paradójico que la televisión, una entidad estatal, censure obras suyas que han contado con el respaldo de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), una organización que agrupa a los jóvenes creadores cubanos, bajo la orientación de la Unión de Jóvenes Comunistas, y la firma discográfica estatal EGREM? En casos como éste, ¿qué apoyo le ofrecen a los creados la AHS o la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac)?

--No puedo explicar lo que no he logrado explicarme yo. No creo que estas instituciones estén creadas para funcionar como sindicatos. Yo defiendo la autonomía de las instituciones, justo porque critico la centralización toda (desde la económica hasta la cultural), de modo que no veo por qué la Uneac o la AHS deban enfrentarse a la televisión. En este caso se requería una ayuda de la AHS para hacer el video y ellos colaboraron. El problema está en la TV, que evoluciona a pasos de tortuga. Estos músicos son víctimas de censores, como lo fue en sus días el trovador Silvio Rodríguez, y lo curioso es que en Cuba siguen cantando, escribiendo, pintando y prestigiando al país muchos "artistas malditos".

--En su aporte al debate electrónico menciona las facilidades de que disfrutan quienes realizan videoclips en los que predomina la banalidad, la poca creatividad y cierto oportunismo político. ¿Por qué cree usted que se privilegien este tipo de obras en los medios nacionales? ¿Acaso la televisión es una suerte de "feudo" al margen la política cultural del país?

--La banalidad y la poca creatividad es privilegiada en todas partes. Enciende cualquier canal de música del mundo y verás que por cada video de clara valía artística debes machucarte con otros que tienen esos atributos que yo nombraba en ese escrito. Las mismas nalgas moviéndose junto al reguetonero machista, los mismos gesticos seductores de los "cantantes" de moda, los mismos ralentis (efectos de cámara lenta) amorosos en la puesta de sol, el mismo brillo en los bíceps, los mismos meneos sensuales y las mismas sonrisitas falsas. Creo que de eso sí no somos los principales productores. Es mucho más seguro hacerle un disco al puertorriqueño Daddy Yankee o la mexicana Paulina Rubio, porque se vende, no da problemas y si los dan tienen sustitutos a la mano. Hacer música comercial es oportunismo, más que mediocridad. Muchos buenos músicos o pintores hacen lo que vende. Esto mismo ocurre a nivel político, hay oportunismo por ambas partes, por los hacedores y por los transmisores. Los transmisores saben que un video lleno de loas al sistema no le traerá problemas y los creadores tienen muy claro que llegan más rápido a la TV haciendo una canción, un video, una película o un cuadro a una figura política. La cultura cubana está llena de ejemplos de cantantes que hacían una canción en cada fecha histórica, revolucionaria, y ahora cantan boleros en la calle 8 de la pequeña Habana en Miami, de pintores que antes de la revolución de 1959 pintaban a Batista (Fulgencio, dictador de Cuba entre 1952 y 1958) y luego al Che (el guerrillero cubano-argentino Ernesto Guevara), de escritores que mientras gozaban de prebendas del gobierno revolucionario escribían libros sobre los héroes del Escambray (sierra en el centro de la isla) y ahora libros diciendo horrores de Fidel. Oportunismo hay en todas partes, como en todas partes la televisión es un feudo que cada dueño usa en función de sus antojos. ¿Quién se atreve a hablar bien del comunismo en el canal 51 de Miami?

--Como en el debate intelectual de comienzos de año, esta polémica sobre los audiovisuales censurados transcurre fundamentalmente por correo electrónico, y es muy probable que entre un número reducido de personas afines al sector artístico. ¿Considera usted que es necesario abrir la discusión sobre estos temas a la sociedad cubana en general?

--Que yo lo crea es lo menos importante porque lo cree todo el mundo. Cuba ahora está en un intenso debate, no sólo cultural. Creo que se vive un momento en que desde arriba se quiere escuchar a los de abajo y los de abajo esperan el apoyo de los de arriba, pero por el medio hay demasiada lacra, gente que no defienden ideal alguno que se salga de sus intereses. Sucede que el cobarde será cobarde en cualquier orilla y aunque tenga la oportunidad de hablar, callará.

Tomado de Rebelion

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El reto educacional en el Proyecto Futuro: El hombre nuevo

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Por Miguel Sancho

En el empeño de construir la universidad de nuevo tipo, no contamos con antecedentes similares, ni recetas acabadas, mas aun si entendemos este concepto con sentido dialéctico, en su necesidad inherente de resurgir refundado: la que ayer pudo ser nueva universidad, hoy es ya de concepciones antiguas; y queremos en cambio que la nuestra lo sea por mucho tiempo, ello dependerá de su capacidad de metamorfosis y adaptación a cada época por venir.


El Reto -que resume todos los demás- es construir la universidad de excelencia. Para ello tomaremos una y otra vez como referente las ideas de Fidel, que han sido el sustento y núcleo de esta megaconstrucción; es nuestra sin embargo, la responsabilidad de llenar de contenido los intersticios de ese significado.

De la mano de la utopía que nos convoca, estamos ante el reto de escoger entre potenciales caminos las estrategias certeras para transitar de la universidad de hoy a la del mañana. Nunca sin retrocesos y contradicciones, intentamos que el de cursar en este proceso complejo sea de franco crecimiento, con la cautela de evitar que compromisos emergentes con el presente nos hagan empeñar trascedentes anhelos del futuro.

El carácter dual de la universidad, concepción «estudio-trabajo», «universidad-industria», requiere que se conjugue armónicamente la docencia, la producción y la investigación. Se impone innovar modelos que se diferencien de los estándares tradicionales y se adapten a las nuevas condiciones. La enseñanza presencial es necesaria complementarla con otros métodos alternativos que son posibles a partir de las condiciones tecnológicas creadas.

Aun así, el modelo de formación continúa estando muy matizado por la forma tradicional de enseñanza de las carreras tecnológicas, centrado en la visión tradicional de proceso de «enseñanza-aprendizaje» a desarrollar en espacios formales: las aulas. Se desarrolla una instrucción que potencia fundamentalmente las competencias «lógico-matemática». Por otra parte las mayores expectativas y reservas están en las potencialidades de la práctica profesional, que en el nuevo paradigma de «formación desde la producción» resultará mucho más enriquecedora.

Aquí no deben terminar los retos de una nueva educación, los propósitos deben ser más abarcadores, la educación que necesitamos es aquella que permita el desarrollo pleno de las cualidades esenciales del hombre, entendiendo por ello sus capacidades en la ciencia, el arte y la moral.

Estamos ante una posibilidad nueva, por primera vez tenemos una universidad, con condiciones materiales favorables, donde se puede intencionar el desarrollo de todas las subjetividades, o dicho de otro modo, estamos ante la posibilidad real de trabajar por el sueño guevariano postergado de inocular los gérmenes del hombre del futuro, alguien mejor preparado para la sociedad que estamos construyendo.

En el entramado de nuestra universidad aparecen de forma activas nuevos sujetos que no son considerados en la escuela cubana, por quedar fuera de su marco de influencias, en cambio aquí, todas las relaciones sociales se desarrollan dentro del campus universitario; en palabras de Valenciaga en la UCI somos familia, escuela y comunidad.

Los esfuerzos sin embargo, quedan esencialmente reducidos a la dimensión de escuela, centrada en el profesor y alumno como únicos sujetos. Es necesario pasar gradualmente a un enfoque holístico de la relación educativa, entendiendo esta como la síntesis de todas las demás relaciones que tienen un impacto educativo (declarado o no), que se dan en toda la complejidad de la comunidad universitaria, relaciones entre sujetos (profesores, alumnos, dirigente, instructoras, parejas, amigos), procesos (productivo, docente, políticos, culturales) y espacios (grupos, comunidades, residencia, recreativos).

Para desarrollar un verdadero enfoque sistémico, es necesario comprender las relaciones entre los espacios educativos universitarios, sus cualidades y peculiaridades, para pasar luego a conceptualizar las exigencias que estos deben cumplir para que se puedan transformar en zonas de desarrollo.

No se aprecia en ninguna estructura institucional (y no debe ser solo una tarea de las organizaciones), la responsabilidad de armonizar el trabajo de todos los agentes con una responsabilidad educativa clara, el trabajo que puede realizar un instructor de arte rara vez se sintoniza con las acciones del profesor guía, el de una instructora educativa con el profesor de educación física. Resultando en una pobre coherencia e integración entorno a la atención individual, lo que Fidel tanto ha enfatizado como atención hombre a hombre, en el que podamos acercarnos a los estudiantes como un todo, propiciando su desarrollo emocional, afectivo, sexual, político, sensorial, racional, estético, dietético, etc.

Para muchos el aula sigue siendo considerado el principal (y algunos caso el único) espacio de formación, y en la mayoría de los profesores prima aun una visión academicista. Se tendrá que trabajar mucho en lograr un cambio de concepción, en el que se empiece a abordar las potencialidades educativas de otros espacios como los proyectos, las comunidades, las peñas, etc. En todo ello, están evocados a tener un papel de vanguardia los nuevos graduados, primeros formados dentro del proyecto.

Nuestra universidad tiene a su alcance la posibilidad de llegar en el trabajo educativo a lugares nunca antes sospechados. Solo con una clara decisión de marchar hacia delante, y de negar y romper con todo lo que frene el desarrollo, podremos lograr empeños mayores. El proceso educativo puede propiciar en nuestros estudiantes un verdadera trasformación cultural, que los acerque aun más al hombre nuevo que soñó el Che.

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jueves 11 de octubre de 2007

Cuba ha creado las bases para el tránsito a una Economía basada en el Conocimiento

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Por Agustín Lage Davila

El tema de esta Mesa Redonda es muy importante, pues no se trata solamente de celebrar el aniversario de Universidad para Todos y su indiscutible éxito. Lo que estamos tratando de explicar, y que es muy importante que todo el mundo entienda, es que Universidad para Todos no es una iniciativa aislada, sino que es parte de un proyecto de construcción social de mucha mayor envergadura, en el que el conocimiento y la cultura tienen funciones insustituibles.


Los que organizaron esta Mesa nos dijeron: vamos a discutir los aspectos conceptuales. Los conceptos principales en los que se basa la convicción de que estos esfuerzos de la sociedad cubana por la extensión y desarrollo de los conocimientos y en general de la cultura, son algo de mucha transcendencia.

De las implicaciones de estos esfuerzos es de lo que vamos a hablar.

Se que aquí van a hablar varios compañeros sobre el papel del conocimiento en la Sociedad.

Yo quisiera empezar por un aspecto particular de este tema tan amplio y es el de la función del Conocimiento en la Economía.

Alguien pudiera preguntarse que hace un médico, del Polo Científico, que no es especialista ni en pedagogía ni en economía, hablando aquí de este tema.

No es un “atrevimiento”, aunque siempre hace falta alguna dosis de atrevimiento para venir a hablar aquí.

Si tenemos algo que decir en este sentido es precisamente a partir de la experiencia de los Centros del Polo Científico, que se construyeron sobre la base de un desarrollo científico incipiente creado antes, y se convirtieron en 15 años en un dispositivo económico, con capacidades de escalado industrial y capaz de generar exportaciones a más de 40 países. Ya va conformándose como una nueva rama de la economía nacional.

El mensaje es que esto no se puede entender solamente como una experiencia científica, y tampoco se puede entender solamente como una operación económica de inversión y retorno. Es ambas cosas, y el fenómeno esencial es precisamente el de la conexión entre la ciencia (que no es otra cosa que la construcción organizada de conocimiento nuevo) y la Economía. Ese es el fenómeno principal , y es lo que voy a tratar de explicar mediante


7 IDEAS PRINCIPALES:

1.-El conocimiento tiene una función creciente en la Economía . La economía del Siglo XXI será una “Economía basada en el Conocimiento”.

· Desde principios del siglo XX y especialmente en la segunda mitad, ha ido aumentando la cantidad de empresas productivas que contienen en su estructura laboratorios de investigación. Mas adelante comenzaron a proliferar también las instituciones científicas que se dotaban de capacidades de producción.

· Lo que sucede es que la creación de conocimiento y la utilización del conocimiento en la economía cada vez se acercan más. El científico investiga pensando directamente en la aplicación del conocimiento que crea, en la producción o los servicios. La Economía demanda la creación de los conocimientos que necesita. Esta integración origina tres fenómenos muy interesantes:

· El primero es la llamada “competencia por diferenciación”: cada vez surgen más y más productos novedosos (piensen por ejemplo en la sustitución de un tipo de computadora por otro) y el éxito económico depende entonces ya no solo de producir mucho y barato, sino de producir productos nuevos y mejores, que van sustituyendo a los anteriores

· El segundo es el desplazamiento del “factor limitante”. ¿Qué necesitamos para desarrollar un tipo de producción ¿capital para invertir o conocimientos?? Cualquiera responderá con razón que ambas cosas hacen falta, pero el asunto es que la relación entre ellas cambia. Para desarrollar una industria petrolera por ejemplo, el factor limitante es tener petróleo. Si Ud. lo tiene, todo lo demás aparecerá, y si no lo tiene, no hay nada que hacer. Pero que hace falta para desarrollar una industria del software?? ,de programas informáticos?? Materialmente nada. Solamente conocimientos. Esos son casos extremos, pero en la mayor parte de los sectores de la economía lo que está sucediendo es que el peso relativo de los conocimientos va aumentando. Eso es más evidente en algunos sectores: Computación, Microelectrónica, Biotecnología, Telecomunicaciones, etc, que constituyen lo que se ha llamado Sectores de Alta Tecnología, pero la importancia del conocimiento como factor limitante del desarrollo va permeando progresivamente todos los sectores de la economía.

· El tercer fenómeno es que es la cantidad de conocimiento que contiene un producto o un servicio, lo que determina su costo y su precio, mas que el componente material.

· Así, cuando se intenta emprender el desarrollo de una rama de la economía, la pregunta principal ya no es solo si disponemos del capital para invertir, sino que cada vez lo más importante es si disponemos de los conocimientos. Antes si Ud. tenia capital, podía “comprar los conocimientos” necesarios. En el mundo de hoy comienza a suceder lo contrario. Si se dispone de los conocimientos, se puede movilizar el capital necesario.


2.-El conocimiento económicamente relevante no es solamente el conocimiento estructurable, sino también el conocimiento tácito, la capacidad de innovación y la motivación, y por eso es dependiente de la cultura en sentido general.

· La consecuencia de lo anterior es que el desarrollo económico necesita hacer crecer aceleradamente la cantidad de conocimiento disponible y la cantidad de personas que lo tienen.

· Pero no se trata solamente del conocimiento científico en sentido tradicional, ese que se resume en una formula o se puede leer en un libro. Ese conocimiento se conoce como conocimiento estruturable. Pero tiene mucha importancia también el llamado “conocimiento tácito”, ese que está en la experiencia de los trabajadores, y que no es fácilmente descriptible en un texto.

· La actitud ante la adquisición permanente de conocimiento, la innovación y la investigación es una actitud cultural. Depende de la escala de valores y de la motivación de las personas, en fin , de su cultura general y de su visión del mundo, como explicaba el compañero que me precedió.

· Ese trabajador motivado, inquisitivo, estudioso, comunicador de sus experiencias y creador, es el protagonista de la Economia del Conocimiento.

3.-El tránsito a una economía basada en el conocimiento requerirá la internalización de la investigación científica, a diferentes planos, en casi todas las actividades económicas. Ello presupone la capacidad de utilización del método científico por cada vez más personas. El método científico se vuelve un componente de la “cultura general”. Lo podemos lograr.

· Entonces la tarea es convertir la actitud de investigación científica y el método científico en un componente de la cultura general, accesible a todos.

· Cada vez que explico esto, algunas personas reaccionan como quien escucha una quimera imposible, por no decir una locura. Y parten de la imagen del científico como una persona en un laboratorio rodeado de equipos complicados.

· Pero resulta que la investigación científica no es un determinado equipo. El método científico es un método de pensamiento, una disciplina de pensamiento, independientemente a si usted observa la realidad a con una lupa o con un microscopio electrónico. No quiero decir que la tecnología de observación no sea importante, pero no es lo esencial del método científico.

· El método científico es una manera de pensar: Ud. identifica un problema, que puede ser cualquiera, el rendimiento de su siembra de plátanos por ej, de cual no está satisfecho. Ud tiene la actitud de buscar información precedente sobre ese tema. Ahí tenemos las redes de computadoras para eso, y los idiomas que aprendemos aquí en Universidad para Todos. Luego Ud se formula una hipótesis sobre como resolver ese problema y luego diseña un experimento que le aporta datos para verificar si su hipótesis es verdadera o falsa, y si es falsa comienza el ciclo otra vez. Ese es el pensamiento científico. Aplíquelo Ud. a descubrir un nuevo medicamento o también a descubrir en cuales suelos tenemos mayores rendimientos, o cual organización del trabajo produce más rendimiento, o cualquier cosa. Se trata de un procedimiento organizado para crear conocimiento nuevo. Eso es todo.

· En ese sentido de adquisición cultural, proponernos que la mayoría de los ciudadanos puedan apropiarse y utilizar el método científico de pensamiento no es diferente a lo que hicimos en el 61 en la campaña de Alfabetización. También antes la capacidad de leer y escribir no estaba al acceso de todos. Lo mismo pasa hoy con la capacidad de pensamiento científico. Pongámosla en las manos de cualquier ciudadano para que pueda usarla en sus tareas en la sociedad.

· La alfabetización potenció mucho la productividad de la fuerza de trabajo ¿ quien sabe las fuerzas productivas que podrían liberarse como consecuencia de la extensión masiva de la comprensión y uso del método científico??

· Hay un párrafo de José Martí sobre esto, que parece haber sido escrito para la MR de hoy. Uno se asombra de que haya sido escrito en el Siglo XIX, pero siempre, una y otra vez, nos sigue asombrando José Martí. En este caso él decía: “ lo que hace crecer el mundo no es el descubrir como está hecho, sino el esfuerzo de cada uno por descubrirlo”

· A eso contribuye Universidad para Todos



4.-La Revolución ha creado las bases de capital humano necesarias para el tránsito a una Economía basada en el Conocimiento. Y no solamente por la acumulación de conocimientos técnicos, sino por la siembra de valores éticos.

· Claro que eso no se puede hacer a partir de una población analfabeta. Pero tenemos una excelente plataforma de despegue a partir de la obra educacional de la Revolución

· Recordemos que en nuestro país, entre 1959 y 2002, la cantidad de escuelas paso de 7 679 a 12 717, el personal docente se multiplicó por diez , pasando de 22 800 a 258 000 y la matricula total en todos los niveles de enseñanza paso de 811 300 a 2 430 000.

· La cantidad de CES pasó de 3 a 54 y ahora se expande otra vez con la municipalización, con más de 900 filiales universitarias. Hoy tenemos el índice de maestros por habitante más grande del mundo.

· Pero hay que insistir también en que, cuando hablamos del Capital Humano creado por la Revolución, y el que estamos hoy expandiendo por muchas vías, entre ellas UpT, no nos referimos exclusivamente a la cantidad de conocimientos técnicos incorporados en nuestra población. Más importante aun es la siembra de valores éticos, de actitudes ante la vida. En la Sociedad del Conocimiento hace falta un ciudadano con vocación de aprender y de crear, y de aportar con su conocimiento a los demás seres humanos. Los conocimientos técnicos nos pueden decir COMO se trabaja, pero son los valores los que nos hacen comprender PORQUE se trabaja, y de ellos sacamos las motivaciones y las energías para seguir adelante. Voy a volver sobre este tema al final.



5.-La reacción del capitalismo al papel creciente del conocimiento en la economía es el intento de “privatización del conocimiento” principalmente a través de la propiedad intelectual, las barreras regulatorias y el robo de cerebros.

· Como les explicaba al principio, la creciente integración de la Ciencia dentro de la economía es un PROCESO OBJETIVO, y seguirá ocurriendo a medida que las fuerzas productivas se desarrollen más.

· Pero eso no es independiente del CONTEXTO POLITICO en el que ocurren los fenómenos económicos, ni de las contradicciones del mundo actual, que estamos aprendiendo a conocer e interpretar, también a través de UpT.

· Cuando la clase dominante capitalista comprendió el papel de la tierra para desarrollar la industria (primero con la industria textil y esto fue en el Siglo XVI) reaccionó convirtiendo la tierra en propiedad privada. Luego fue lo mismo con las industrias, los talleres colectivos se convirtieron en fábricas y estas eran propiedad privada de alguien. Siguieron trabajando todos los hombres, pues el trabajo es cada vez más un proceso social, pero los dueños son unos pocos. Esto es lo que en la Economía Política llamamos la CONTRADICCION FUNDAMENTAL del capitalismo, entre el carácter social de la producción y el carácter privado de la apropiación.

· ¿Qué pasa ahora si los conocimientos se vuelven el factor más importante de la producción, más importante incluso que los bienes de Capital? No es difícil de predecir. La respuesta del Capitalismo es un intento de convertir también al conocimiento en Propiedad Privada.

· ¿Cómo lo hacen? Los mecanismos son varios: Están las patentes, que hacen que una determinada pieza de conocimiento sea propiedad de alguien. Está el desplazamiento del centro principal de la investigación científica hacia las corporaciones privadas. Está el Robo de Cerebros, que convierte a los países que antes eran exportadores de materia prima para las industrias de otro, ahora en exportadores de personas con conocimientos, para los laboratorios de otro. Y el saqueo sigue.

· Nosotros en los países del sur no podemos producir algo (por ejemplo un medicamento para el Sida) porque es patente de alguna corporación norteamericana o europea. Tenemos que comprarlo. Con lo que pagamos financian sus laboratorios y ahí llevan a trabajar a científicos del sur, en cuya formación pagó nuestra sociedad. Los conocimientos de ese científico o ingeniero se incorporan al valor añadido y al precio de los productos que salen del norte, por los que entonces pagamos otra vez. El saqueo sigue.


6.-A medida que crece el papel del conocimiento en la economía se agudiza la contradicción del capitalismo entre el carácter social de la producción y el carácter privado de la apropiación. El Socialismo contiene un enorme potencial de desarrollo en la Economía del Conocimiento.

· Pero la buena noticia es que esto no les va a funcionar. El conocimiento no es igual que el Capital. Está en las personas y no se puede fácilmente privatizar. El conocimiento requiere circulación e intercambio amplio (como hace UpT). Las leyes de propiedad intelectual inhiben este intercambio.

· El conocimiento se valida en su aplicación social, no en su venta. El uso amplio de los productos del conocimiento es lo que los potencia.

· La creatividad del trabajador en la Economía del Conocimiento requiere motivación. La apropiación privada de los resultados choca de frente con la motivación creativa.

· Fue lo que predijo Carlos Marx. La apropiación privada del trabajo social va a frenar tarde o temprano, el desarrollo de las fuerzas productivas.


7.-Los procesos sociales y económicos en el Socialismo, a diferencia de otras sociedades, son CONSCIENTES. El Socialismo no surge, “se construye”. Tenemos entre otras muchas tareas, la de construir una Economia Socialista basada en el Conocimiento. El tema de esta mesa redonda (La Universidad para Todos) es un importante componente de esa batalla.

· Entonces, y aquí va el ultimo mensaje, resulta que estamos en una posición de ventaja y oportunidad en la Economía del Conocimiento, no solamente porque tenemos un elevado nivel cultural en la población y muchos profesionales y técnicos capaces, sino también y diría que principalmente, porque tenemos EL SOCIALISMO.

· Porque no permitimos que las fuerzas del mercado lo decidan todo y desvíen el esfuerzo alejándolo de las necesidades sociales

· Porque no permitimos que la propiedad privada distorsione y corrompa las relaciones entre los seres humanos, incluyendo el libre intercambio de conocimientos.

· Porque vinculamos muy directamente los esfuerzos científicos (entre ellos los productos de la Biotecnología) con programas sociales.

· Porque no caemos en la tontería neoliberal de poner a nuestras instituciones a competir unas contra otras

· Porque la evolución de la Sociedad Cubana es un acto consciente, que los cubanos conducimos, no un fenómeno espontáneo y ciego que nos conduce.

Esas son las oportunidades creadas por el Socialismo en Cuba.

Pero pienso que debemos concluir alertándonos todos de que las oportunidades no se conquistan solas: hay que conquistarla con mucho trabajo, sabiduría y dirección consciente.

El Socialismo no es algo que SURGE,… es algo que SE CONSTRUYE.

Las oportunidades están ahí. Ahora tenemos que saber conquistarlas, bien y rápido, porque los problemas del mundo también evolucionan muy rápido.

Tenemos que ser eficaces en la creación, la asimilación y la divulgación de nuevos conocimientos y también tenemos que ser eficaces en la conexión de este esfuerzo de desarrollo cultural y educacional, la conexión directa de este esfuerzo con nuestro desarrollo económico.

Estamos celebrando un buen comienzo, pero nos queda mucho por andar.





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El Che y la Cultura

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Por Esther Pérez

El socialismo y el hombre en Cuba está escrito en un momento histórico concreto del proceso revolucionario. El presente que el Che describe es nuestro pasado de veinte años; el futuro inmediato que prefigura es nuestro presente; la meta última a la que apunta tiene que seguir, sigue siendo, nuestro futuro. (1)


En él, el Che describe la situación de aquel presente, previene contra peligros y hace prefiguraciones del futuro. En cuanto a lo primero, señala la división entre "domesticados totales" y los demás, que "revolucionarios o no", emprenden el camino abierto por la Revolución.

En cuanto a lo segundo, apunta dos peligros fundamentales: de un lado, el hecho de que la autoridad revolucionaria e intelectual no esté siempre encarnada en las mismas personas en una etapa en que los individuos, sus pronunciamientos, sus actitudes, desempeñan un papel aun tan importante; del otro, el dirigismo en la cultura, que condujera en otras experiencias socialistas a la congelación de lo existente o a la exaltación de lo pasado como la expresión de lo nuevo, lo revolucionario.

En este sentido, el realismo socialista se caracteriza con tanta exactitud que sorprende que hayan existido después entre nosotros, durante un tiempo largo, ideas sobre la imposición de esta forma de reflejo mecánico de la realidad en el arte.

En lo referente a las prefiguraciones del futuro, el Che predice que en el comunismo el hombre nuevo entonará su canto "con la auténtica voz del pueblo". Y previene: "Es un proceso que requiere tiempo". Su estrategia para el mismo es la generalización de la educación. (2) Pero la educación a la que se refiere el Che no se reduce, de ningún modo, a la educación formal, la educación académica (aunque esta sea en el socialismo parte importante de ella y no pueda, so pena de profundas desviaciones, ir por un camino diferente al de la más comprensiva), sino que incluye a la que producen todos los agentes revolucionarios de la sociedad.

El Che afirma que "las taras del pasado se trasladan al presente en la conciencia individual". (3) Es pues, sobre esta, que hay que actuar con un trabajo continuo, de modo que desaparezca el egoísmo del culto frente al inculto, del hombre frente a la mujer, del capataz frente al aprendiz; de modo que los hábitos del trabajo y del tiempo libre, ambos, se transformen, quebrantando la sujeción de que son objeto cuando no se modifican los mecanismos de vinculación de los individuos a la colectividad.

Implícito en el análisis del Che está el reconocimiento de la especificidad de la cultura artístico-literaria y sus vías: esta tiene que gozar de plena libertad de creación, tiene que nutrirse de toda producción cultural, tiene que pasar por los individuos y su subjetividad. Es precisamente, entonces, el cambio de las personas en el marco de la gestación de la nueva cultura del socialismo y el comunismo —y no las presiones, subvenciones, camisas de fuerza o buenas intenciones— lo que ensanchará y profundizará el campo de la creación cultural para sacarla del culto al pasado (lo no problemático) o la angustia del artista (el individuo) cortado de su entorno.

Este nuevo arte se tiene que ir —se va— haciendo, sin embargo, precisamente en el tránsito, en el tiempo. Una lectura actual nos permite ver, de inmediato que, hoy por hoy, cuenta en su haber en Cuba con la alfabetización, la extensión masiva de la educación, la multiplicación numérica de la intelectualidad y la incorporación valiosísima de al menos una generación de creadores jóvenes cuya preocupación explícita es ser revolucionarios en todas las esferas de su actividad. Pero ni es un cambio sin sobresaltos, ni se puede limitar a ciertas esferas, ni sus etapas se pueden prefigurar con exactitud.

Estamos hoy abocados a problemas que previera el Che. Los requerimientos actuales de nuestra cultura artístico-literaria desbordan sus propios límites: forman parte de las necesidades de transformación cultural general que la Revolución, el socialismo, el comunismo, nos plantean.(4)

El debate planteado por el Che y Fidel sobre la cuestión de la cultura del socialismo no ha terminado. En nuestro país, una juventud culta, inquieta, revolucionaria, decidida a plantearse problemas propios, identifica en Fidel y el Che a quienes proponen un camino de creación revolucionaria. En el mundo del socialismo, que cuestiona y revisa sus valores, el pensamiento del Che tiene mucho que aportar. En el mundo subdesarrollado, donde el reformismo parece haber dado todo de sí, las ideas del Che vuelven a ser estudiadas y atendidas.

Convertir en carne y sangre del pueblo la cultura revolucionaria, los valores de un hombre y una mujer distintos y opuestos a los que hasta ahora han existido, convertir esta meta, cada vez más, en el contenido de la vida diaria de todas las personas: ese es el reto.

Partir de la cultura popular —real, actuante, existente— para enriquecerla y transformarla; participar y reflejar la realidad —con todos los medios y formas específicos de cada campo de trabajo—, lo que quiere decir hablar contradictoriamente de nuestra contradictoria vida de la transición. Esa es la línea del Che, ese es el pensamiento que lo entronca con nuestro presente, ese es el camino que nos conducirá con trabajo, imaginación y valentía, como él hubiera pedido, al futuro, que es nuestro.


(fragmento)

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Notas:

1. Digo esto para prevenirnos contra la glosa de la obra del Che. La vigencia de su pensamiento está en la ortodoxia revolucionaria para el análisis de la realidad.

2. El último período de Lenin revela su extrema preocupación por estos temas. En "Más vale poco y bueno" señala la necesidad de "primero, estudiar, segundo, estudiar, tercero, estudiar": Se trata de eliminar la separación entre trabajo intelectual y trabajo manual, entre la intelectualidad y los otros. Para Lenin y el Che, que encarnaban la posibilidad real de esa no separación, el hecho tenía la mayor entidad.

3. Ernesto Che Guevara. "El socialismo y el hombre en Cuba". Obras (1957-1967). Ed. Cit., t. II, p. 371

4. En su discurso en el IV Congreso de la UNEAC, Fidel se refiere a lo logrado, a los valores del internacionalismo, la cultura política y la conciencia revolucionaria del pueblo. Y se refiere también a nuestras carencias, vinculando, como el Che, todas las esferas de la vida social: economía, educación, cultura, etc. Y a la posibilidad de superarlas en la renovación revolucionaria, la solidaridad, la creencia en el hombre, la conciencia.

Tomado de la Ventana

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El pensamiento del Che y los desafíos de hoy

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Por Fernando Martínez Heredia

Ernesto Che Guevara ha tenido una posteridad difícil, como suele ser el destino de los grandes transformadores de la sociedad y del pensamiento social. Ellos logran volverse tan autónomos respecto a la reproducción usual de la vida material e ideal que son capaces de ejercer una acción revolucionaria que desnuda y condena lo que parecía normal o inevitable, que exige o crea nuevas realidades, que hace nuevas preguntas y formula nuevos proyectos.

Hasta cierto punto coinciden con las necesidades sociales, pero su grandeza personal reside en que, además de expresar esas necesidades, en buena medida son capaces, al satisfacerlas, de abrir nuevos caminos y plantear nuevas necesidades, desafíos y metas. Sobre tantas cualidades se levanta su conducción, su fascinación y su influencia duraderas.

La humana tendencia a volver a la normalidad —tan aprovechada por las formas nuevas de dominación— se vuelve en algún momento posterior contra esas grandes personalidades, y las considera molestas, ilusas o anticuadas. Vienen entonces los nuevos períodos de las sociedades y del pensamiento a echarlas a un lado y a roer su memoria, hasta que nuevas necesidades humanas y sociales agobiadoras se presentan, y exigen echar mano a lo valioso.

Entonces vuelven los grandes, mientras se disuelven lo efímero y las modas; pero sólo pueden volver si existen nuevos actores y pensadores capaces de utilizarlos como base y como fuerza espiritual para llevar adelante tareas nuevas e ideas nuevas.

José Martí dijo una vez que el único hombre práctico es aquel cuyo sueño de hoy será la ley de mañana. Para ser realmente práctico, el Che elaboró y lanzó una propuesta de mucho mayor alcance que la estrategia revolucionaria ligada a las circunstancias inmediatas en que vivió. Como en el caso de Martí, la unión de su vida y su obra ha resultado, entonces, de un doble valor: son líderes políticos revolucionarios de su tiempo y son pensadores del orden futuro que debe lograrse mediante la praxis revolucionaria.

La combinación es fulgurante; les asegura su grandeza permanente y su fuerza de convocatoria, pero también puede hacerlos peligrosos o molestos. Son demasiado revolucionadores frente a la mayoría de las perspectivas visibles o representables, pero, a la vez, son paradigmas de la revolución. Son poco aceptables para el reclamo de orden, viabilidad y respetabilidad que avanza después de las grandes conmociones sociales, para intereses de grupos que quieran predominar. Pero son, al mismo tiempo, piezas maestras del arsenal simbólico de la revolución y de su proyecto de futuro de mejoramiento humano.

Este es el año del 40º aniversario de la caída del Che. A la mitad de este camino que hemos andado, el día del 20º aniversario —8 de octubre de 1987—, Fidel tuvo que traer al Che al ámbito de la política viva, en su discurso tremendo de Pinar del Río, una de esas piezas maestras suyas sobre las cuales es tan provechoso volver periódicamente.

La primera etapa de la revolución en el poder —la que va de 1959 a inicios de los años 70— tuvo en el Che uno de sus protagonistas, siempre junto a Fidel en la defensa y la profundización del proceso. La segunda etapa fue muy contradictoria, lo que puede ilustrarse con el masivo avance constituido por una niñez sana y educándose, que todas las mañanas prometía llegar a ser como el Che, mientras el pensamiento del Che había dejado de estudiarse en los planteles de un país que no cesaba de estudiar. Su ejemplo sí estuvo siempre presente y actuante, en las virtudes del pueblo trabajador, en la entrega solidaria de los internacionalistas y en todo lo esencial de la estrategia socialista que mantuvo la dirección de la revolución.

Cuando hace veinte años el Che apenas pugnaba por salir de las sombras, se discutió un criterio, a mi juicio erróneo, que sintetizo aquí.

El Che fue un hombre muy grande, se dijo, pero limitado por dos realidades: era un hombre de su tiempo, y su circunstancia es irrepetible; y era un hombre muy bueno, de ideas tan altruistas que sólo tendrían suelo para realizarse en un futuro no previsible. Si se cree esto, se castra el contenido revolucionario del Che, y queda listo para ocupar el inocuo lugar de muertos ilustres en el que la burguesía y la socialdemocracia pusieron a Carlos Marx, como afirmó Lenin en 1917, al inicio de su libro El Estado y la revolución.

En 1997, con el imperialismo ya en una fase de extrema centralización, rapiña financiera parasitaria y agresiva recolonización del mundo, muertos la URSS y los regímenes de dominación levantados en Europa en nombre del socialismo, derrotados la mayor parte de los esfuerzos por alcanzar el desarrollo en el Tercer Mundo y desprestigiada la idea misma del socialismo, el Che estaba claramente de regreso en el mundo, en ámbitos mucho más amplios que los de aquellos combatientes, militantes y seres esperanzados con los que siempre anduvo. Desde entonces nos acompañan la imagen, el ejemplo y el legado del Che, que cuando van juntos son más fuertes y no pueden ser despojados de su contenido profundamente subversivo.

Desde que Fidel lanzó el proceso de rectificación de errores y tendencias negativas hasta hoy, el pensamiento del Che ha vuelto, miles de cubanos lo conocen y otros muchos lo buscan y estudian, pero falta mucho para que sea efectivamente un instrumento intelectual y político plenamente aprovechado.

Abordo dos temas en esta intervención. Uno es el de las ideas del Che, que no pueden ser comprendidas mediante frases suyas o separadas entre sí, sino como aspectos de una concepción orgánica, a la que el Che pensador arribó y continuó desarrollando mientras pudo. Me inspira este ámbito en que estamos y la necesidad, que entiendo urgente, de aplicarnos, con dedicación y sistemáticamente, al estudio de su pensamiento. El otro tema que toco es el que este Coloquio llama “permanencia del Che”, el cual entiendo como algo vivo, sujeto a avances, problemas y quebrantos. No es algo fijo —que sería una manera de matar al Che—, es una acción respecto a las cuestiones de hoy y, sobre todo, respecto a la actividad nuestra, porque somos nosotros los llamados a mantener al Che actuante, a forjar o no, y a sacar mayor o menor provecho, a la permanencia del Che.

Ernesto Guevara avanzó desde el estudio a la pertenencia a una organización y a la guerra revolucionaria. Tras el triunfo, participó en el poder revolucionario y en el impulso de los cambios más profundos de las personas y la sociedad. Y otra vez marchó a la guerra revolucionaria. Durante ese período, su pensamiento logró comprender problemas fundamentales, plantearlos y, hasta cierto punto, elaborar una concepción teórica que fuera un instrumento capaz de: a) servir a las prácticas necesarias y b) restituir al pensamiento revolucionario su función, indispensable para guiar las transformaciones y proyectar e imaginar el futuro. Al mismo tiempo, el Che libró una batalla intelectual que él entendía indispensable, no sólo para la práctica, sino también para el desarrollo de la teoría.

El pensamiento y la actuación del Che tienen nexos muy profundos, que no debemos apreciar solamente como vínculos entre teoría y práctica, porque son muy valiosos para el análisis de su posición teórica y para el provecho que podamos sacar de ella. Además, el Che sigue siendo un fértil territorio y un lugar de combate para el pensamiento que pretenda contribuir a la liberación de las personas y las sociedades y a la creación de una nueva cultura. He organizado un grupo de comentarios desde mis criterios acerca de la concepción teórica y la batalla de ideas del Che, con el fin de contribuir en alguna medida a la reflexión y al debate.

En la misma medida en que la revolución triunfante en Cuba en 1959 tenía la necesidad de romper los límites de una democratización política que permaneciera dentro de los límites del capitalismo neocolonial, y debía abrirle paso al pueblo como protagonista, el pensamiento revolucionario, para serle útil, debía romper dos cárceles: la del democratismo previo sin justicia social y sin proyecto nacional viable, y la del marxismo reformista y dogmático. En la gran revolución de los hechos y las ideas que se desató en Cuba entonces, Fidel fue la figura central, como líder político supremo y como educador popular.

El Che, protagonista junto a él, emprendió también una tarea teórica que debía dar frutos mucho más avanzados que los correspondientes a la reproducción espiritual esperable de la vida social.

Desde el inicio, el Che se vio ante la necesidad de hacer la más profunda crítica de la modernidad, mientras luchaba junto a todos los demás cubanos en lograr que el país funcionara bajo el nuevo poder, y en poner al alcance de todos la satisfacción de las necesidades básicas más sentidas y otros avances que, en conjunto, pueden llamarse "modernizadores".

La ideología y las teorías más en boga durante los años 60 en el llamado Tercer Mundo respecto a proyectos nacionales eran las del desarrollo, basadas en que la economía del país en cuestión alcanzara un determinado grado de suficiencia respecto a indicadores más o menos análogos a los de los países centrales del sistema capitalista. Por otra parte, la URSS proclamaba el mismo objetivo para ella, aunque expresado a su escala: "alcanzar y superar a los Estados Unidos". Su política respecto al Tercer Mundo estaba determinada por sus intereses estatales, y ese país obtenía algunos beneficios del intercambio internacional desigual; consignas como la de "democracia nacional" eran ropajes para el trato con los sectores dominantes de algunos países.

En 1961, Estados Unidos lanzó un plan para América Latina: la Alianza para el Progreso; "es un intento de buscar solución dentro de los marcos del imperialismo económico, será un fracaso", dijo el Che en Punta del Este. Era también una maniobra contra el ejemplo subversivo que constituía Cuba.

Lograr el desarrollo era, sin embargo, el anhelo de muchos millones de personas que estaban viviendo la descolonización en África y Asia, o el fortalecimiento del Estado y ciertos sectores de la economía en países de América Latina.

"La técnica se puede usar para domesticar a los pueblos, y se puede poner al servicio de los pueblos para liberarlos", les dice el Che a los profesores y estudiantes de Arquitectura en 1963. Esa es una disyuntiva fundamental. El crecimiento económico no traerá por sí solo ningún avance social para las mayorías, y las modernizaciones bajo un régimen de dominación traen consigo, en el mejor caso, la modernización de la dominación. Lo decisivo es la actividad liberadora, ella es la que será capaz de darle un sentido positivo a las fuerzas sociales económicas.

Esa afirmación del Che tiene consecuencias trascendentales, define una posición dentro del campo de las ideas. El carácter de una revolución no está determinado por la medición de la estructura económica de la sociedad, como creían tantos en la izquierda, sino por la praxis revolucionaria. Ella es la única que puede ser creadora de condiciones para el cambio social, y establecer realidades nuevas. La mundialización del imperialismo está acompañada en la segunda mitad del siglo XX por la mundialización de la conciencia revolucionaria, y eso modifica el alcance de la revolución posible en cualquier país, escribe el Che durante el gran debate de 1963-1964.

Movilizar y concientizar a los oprimidos, luchar con medios y modos radicales, tomar el poder y utilizarlo con nuevos fines son las tareas de la época, para que sea posible conquistar un desarrollo de las personas y la sociedad que no consistirá en el desarrollo, sino en la liberación. Esas ideas son centrales en textos fundamentales del Che como "Sobre el sistema presupuestario de financiamiento" y "La planificación socialista, su significado".

Al hacerse socialista de liberación nacional, la revolución cubana estaba descubriendo, a través de sus prácticas, que en las condiciones desventajosas de la mayoría de los países del mundo la transición socialista y el proyecto de sociedad a crear están obligados a ir mucho más allá de lo que su "etapa del desarrollo" supuestamente le permitiría, y deben negar que la nueva sociedad sea el resultado de una evolución progresiva que ya no cabría en el capitalismo, y que con sólo expropiar sus medios de producción se puede "superarlo". Es decir, es imprescindible trabajar por la creación de una nueva cultura, que implica una nueva concepción de la vida y del mundo, al mismo tiempo que se empeña uno en cumplir con las prácticas más inmediatas, urgentes e ineludibles.

El socialismo factible no depende, por consiguiente, del llamado "crecimiento de las fuerzas productivas en correspondencia con las relaciones de producción", ni de un desarrollo social que será consecuencia del económico; depende de un cambio radical de perspectiva por parte de los que actúan, y de las revoluciones sucesivas que experimente su propio proceso. A Cuba, la primera revolución socialista autóctona de Occidente, forjada en un medio capitalista neocolonial ligado íntimamente a la mayor potencia material, política y cultural imperialista del mundo, le tocaba un papel importante en esta nueva fase de la mundialización de la revolución contra el capitalismo.

El Che tomó plena conciencia de lo anterior, cuando apenas comenzaba a desplegarse el problema en Cuba, y emprendió una extraordinaria labor intelectual para identificar y formular las preguntas y los problemas principales, ayudar a fundamentar o a modificar las estrategias y las medidas y, a la vez, generalizar y conceptualizar. Se dedicó a formar una concepción teórica en medio de un mar de actividad, en un proceso cuyos dirigentes habían sido rechazados por la teoría al uso y con razón sentían prevenciones frente a ella, y cuyos cuadros y miembros de fila tenían muy escasa preparación. En 1964 dice: "nosotros no podemos ser hijos de la práctica absoluta, hay una teoría (.) inventar la teoría totalmente a base de la acción, solamente eso, es un disparate, con eso no se llega a nada".

"Pero hay una cierta pereza mental para entrarle en el fondo al problema y para saber qué es lo que estamos haciendo y por qué. Hay excesiva disciplina en seguir la línea y falta de una disciplina consciente de buscar los por qué." A pesar de que la muerte interrumpió bruscamente su producción de madurez, la concepción marxista del Che es uno de los mayores aportes al pensamiento revolucionario en el siglo XX.

Marx logró plantear bien e impulsar la idea de que la política debe ser lo central en la actividad de la clase proletaria. Lenin y el bolchevismo produjeron un formidable avance al establecer un poder anticapitalista en un enorme Estado y darle un alcance mundial al movimiento. Medio siglo después, el Che formuló las líneas fundamentales de una política comunista eficaz.

Resalto dos de esas líneas: esa política debe ser realmente internacionalista; y debe responder bien a dos exigencias: que el individuo es lo primordial y que es necesario un nexo íntimo entre política y ética.

"El hombre es el actor consciente de la historia. Sin esta conciencia, que engloba la de su ser social, no puede haber comunismo", dice el Che en uno de sus textos principales. Un punto central de su concepción —reiterado en sus textos— es el vínculo entre la revolución que deben experimentar en sí mismas las personas involucradas y la revolución a llevar a cabo en cada país y en el mundo.

Además de poseer una capacidad autocrítica sorprendente y ejemplar, el Che les demanda al dirigente y al militante revolucionario una entrega total y numerosas cualidades, y hace una rigurosa exposición de los rasgos que debe tener la organización política de vanguardia. No se trata sólo de la necesaria eficiencia; es que su existencia y su actuación constituyen un servicio vital para la causa de la liberación, que les da fuerza y sentido a los esfuerzos y sacrificios de todos. Al mismo tiempo, la vanguardia política debe constituir una prefiguración de conductas y relaciones que aún están lejos de ser mayoritarias en la sociedad.

El Che no valora con el mismo rigor al conjunto de los trabajadores y ciudadanos de la revolución, ni a los que no simpatizan con ella.

Lejos de utilizar recursos discursivos para atraer y conducir, el Che analiza las representaciones, motivaciones, intereses, hábitos y niveles de conciencia, la subjetividad predominante en diferentes grupos sociales que están participando en el proceso o viviendo en él.

En sus memorias siempre es agudo y nunca es despectivo cuando aborda a la gente humilde que sirve al enemigo. Esos materiales suyos son un notable ejemplo de análisis de clase que parte de las personas, despojado de clichés prejuiciosos y dictámenes abstractos. Su objetivo es comprender para valorar y actuar, o para ayudar a otros a hacerlo.

Una permanente actividad educacional rige su actuación y su concepción; ellas quieren contribuir a un complejo real de elementos modificadores de la conducta, que va desde la coerción social y estatal hasta la autoeducación.

Che no cree que exista una naturaleza humana dada previamente, que solamente puede ser entendida; al contrario, el trabajo fundamental consiste en desarrollar las relaciones y los medios de transformación y mejoramiento humano: "haremos el hombre del siglo XXI, nosotros mismos." Este y los fragmentos que siguen son de El socialismo y el hombre en Cuba.

El proceso comienza desde el primer momento: "En la actitud de nuestros combatientes se vislumbraba al hombre del futuro (.) Encontrar la fórmula para perpetuar en la vida cotidiana esa actitud heroica es una de nuestras tareas fundamentales desde el punto de vista ideológico" Y sobre la transición socialista: "Para construir el comunismo, simultáneamente con la base material hay que hacer al hombre nuevo (.) La sociedad en su conjunto debe convertirse en una gigantesca escuela". Precisamente para sacar adelante estos propósitos tan ambiciosos, Che no olvida nunca las enormes insuficiencias, los errores y las deformaciones generadas en el propio proceso, los cuales critica sin ambigüedades y sin descanso.

En ese campo, como en otros, veo tanta profundidad en sus indicaciones, análisis puntuales y reproches como en el contenido y la articulación de sus conceptos y en sus frases famosas. El Che es, en una gran medida, el hombre de los cómo.

Sin descuidar sus deberes de dirigente político y estatal —y también durante su nueva etapa guerrillera—, el Che trabajó sistemáticamente la teoría, conciente de los problemas y necesidades de esta, y del lugar histórico que él ocupaba. Desde una posición opuesta al capitalismo, el colonialismo y el neocolonialismo, produjo una interpretación latinoamericana de las cuestiones fundamentales del mundo; y concibió una visión de las conductas, acciones, cambios y objetivos necesarios para la liberación de las personas y las sociedades desde una posición comunista.

La concepción filosófica del Che privilegia el papel de la acción consciente y organizada como creadora de realidades sociales y humanas. Esta filosofía de la praxis recupera el papel central de la dialéctica en el marxismo. Sin desconocer las realidades existentes y su funcionamiento discernible —y la formulación de leyes atinentes a lo que esas realidades "pueden dar de sí"—, Che estima que el nivel de conciencia alcanzado a escala mundial permite que en cualquier lugar se organicen vanguardias revolucionarias, influidas por la ideología marxista, que prevean, hasta cierto punto, cómo actuar y violenten las relaciones vigentes a través de las acciones colectivas que susciten y guíen, al menos dentro de ciertos límites.

Su posición marxista es ajena al determinismo social y al dilema central especulativo de "materialismo o idealismo", pivote filosófico de las corrientes que eran dominantes en el marxismo. Para el Che, la conciencia no es la antítesis de la "economía" o de "la materia": es el instrumento principal para lograr que las fuerzas productivas y las relaciones de producción dejen de ser medios para perpetuar las dominaciones.

La conciencia es una fuerza potencial decisiva para que avance la praxis revolucionaria; ella tiende a desarrollarse y crecer si el trabajo intencionado que se realiza es eficaz, por lo que urge encontrar y aplicar reglas que lo propicien. El proceso de creación de nuevas realidades en los individuos, las relaciones sociales, las instituciones y la sociedad como un todo contiene un enfrentamiento dialéctico de los aspectos favorables y opuestos al triunfo del socialismo, que deben ser manejados a través de las formas de organización revolucionaria y de la transición socialista, y de sus instrumentos. En esta concepción dialéctica no hay lugar para la primacía de la "materia" del marxismo que permanece dentro de la problemática estalinista y postestalinista. Para el Che, el factor subjetivo debe ser el dominante durante toda la época de los cambios revolucionarios.

El Che defiende el valor permanente del humanismo filosófico del joven Marx.

Expone, a su vez, el suyo, que parte de la experiencia vivida y del conjunto de la teoría marxista. No es un humanismo a secas: requiere una acción humana organizada que revolucione las condiciones de existencia y la reproducción que se considera "normal" de la vida social, una práctica que sea una palanca eficaz para transformar las realidades conocidas en otras realidades, conquistadas o nuevas, creadas. Es en esos sentidos que "lo objetivo" puede ser transformado y superado por el factor subjetivo. Para el Che, la lucha de clases es central en la teoría y en la historia, y el individuo es expresión viviente de las luchas de clases.

Nadie más ajeno que él, insisto, a ideas como la de la innata bondad de la naturaleza humana. "Para cambiar de manera de pensar" —dice— ­"hay que sufrir profundos cambios interiores y asistir a profundos cambios exteriores, sobre todo sociales".

El poder revolucionario sobre la economía, la política y la ideología es necesario para enfrentar un triple reto: 1- el poder del capitalismo, que va desde su enorme fuerza material y sus controles a escala mundial hasta su vigoroso complejo cultural, que es capaz de recuperar modos de vida y mentes que un día fueron rebeldes; 2- el de la mercantilización y el subdesarrollo que padecen las sociedades en transición socialista, y las combinaciones de ambos; y 3- las nuevas realidades que hay que crear. Sin esa concentración de fuerzas, sin unidad política y cohesión ideológica, el poder revolucionario tendría las manos atadas y, tarde o temprano, caería.

La vanguardia política, basada en la ejemplaridad, la unión de ideas y voluntades, la organización y la disciplina, debe lograr los difíciles objetivos de dirigir, guiar, educar, prefigurar los pasos sucesivos que se alcanzarán y proyectar la transición socialista. Pero sólo cumplirá esos fines si se compenetra con la situación de la población, sus intereses y aspiraciones, su concepción del mundo y de la vida, si comparte los rigores de su vida cotidiana y sabe interactuar con ella, y no teme aprender también de ella y sacar provecho de sus saberes. Y, sobre todo, si la población participa cada vez más en el poder real.

El Che no deja lugar para el mito de una falange infalible, para la sustitución del poder de las clases que habían sido dominadas en el capitalismo por el poder de un grupo ejercido en nombre del socialismo y el predominio de ideologías que disfracen la dominación.

En todas las circunstancias, la fraternidad, la entrega a la causa y demás valores morales del revolucionario contribuyen a la creación de personas nuevas, tanto en la vida cotidiana como en los eventos cruciales. Pero cuando se tiene el poder, la formación de personas nuevas adquiere nuevas cualidades: debe ser intencionada y llegar a ser planeada, y debe tender a abarcar o influir en toda la actividad social. A pesar de los cambios tan profundos que implica la transición socialista, el trabajo sigue vinculado a presiones sociales, a retribuciones y a la misma condición especial de ser trabajador.

El Che reconoce esa realidad, pero no se rinde a ella; al contrario, la enfrenta con un manejo conciente y organizado de todo el poder de que se dispone, en busca de que el trabajo se vaya convirtiendo en un deber social, una actitud y un hábito nuevos, en un largo proceso en que deberá llegar a ser un "reflejo condicionado de naturaleza social", un "engranaje conciente" y "la completa recreación individual ante su propia obra".

La economía debe ser gobernada por el poder revolucionario y el proyecto de liberación total. El poder no es más que un instrumento privilegiado del proyecto. Para el Che, el plan es un producto de la conciencia organizada y con poder, que conoce en cierto grado los límites de la voluntad, los datos de la realidad y las fuerzas que operan a favor y en contra. El plan no es un diagnóstico de la economía y una previsión de su comportamiento futuro: "para eso no es necesario el pueblo", dice. El plan será socialista si a través de él, las masas tienen "la posibilidad de dirigir sus destinos".

Se debe combinar la centralización con las iniciativas, y desarrollar un proceso de descentralización progresiva, con participación masiva en la dirección y una acción política organizada y concretada contra el burocratismo. Los avances del nuevo modo de vivir diferente y opuesto al del capitalismo irán creando un cambio cultural radical que abarque desde las relaciones económicas hasta cambios muy íntimos del individuo y sus relaciones interpersonales. La sociedad debe volverse capaz de trabajar cotidiana y eficazmente en esa dirección, de manera planeada y con rigor técnico; el sistema debe combatir sus propias tendencias contrarias a la liberación, medir los avances y declarar con valentía los retrocesos.

El Che planteó nuevamente la utopía del comunismo marxista, sin ingenuidad ni paternalismo. Su experimento del Sistema Presupuestario de Financiamiento, que abarcó a un sector importante de la economía y de los trabajadores del país, funcionó bien, y consistió en mucho más que gestión, producción y control económicos. Fue un combate diario por la opción comunista. Combinó en la práctica a individuos, masa, dirigentes, conciencia, trabajo asalariado y voluntario, política, producción, plan, educación, estimulaciones, subdesarrollo, coerción social, relaciones mercantiles, poder estatal, macroeconomía y relaciones internacionales.

Esos materiales y experiencias sirvieron mucho al Che para tejer su trabajo teórico, pero fue mucho más allá, tanto en sus puntos de partida intelectuales como en la formación de un sistema conceptual propio —que incluye en ciertas definiciones lo que debe llegar a ser—, y en desarrollos temáticos parciales pero vigorosamente articulados. Explicitó su tipo de ortodoxia marxista y refirió a ella su creatividad. Sus prácticas y sus ideas resultaron sumamente polémicas. El Che las debatió públicamente en las revistas de la época y las defendió activamente como parte de una lucha política e ideológica en el seno de la revolución.

Por su vida ejemplar, su tajante honestidad y la concordancia total entre sus dichos y sus hechos, el Che es asociado a la palabra ética.

Eso es muy justo, pero opino que lo político es el centro de su actividad y lo que articula su pensamiento. Che pretende una revolución de lo político y propone una gigantesca elevación del contenido y los objetivos del movimiento histórico de liberación humana.

Ese es el marco real de frases como "...el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor", "el socialismo económico sin la moral comunista no me interesa. Luchamos contra la miseria, pero al mismo tiempo contra la alienación (...) si el comunismo descuida los hechos de conciencia puede ser un método de repartición, pero deja de ser una moral revolucionaria". Y de ideas como la de que se debe trabajar desde el inicio mismo en la realización práctica del proyecto comunista, "aunque pasemos toda la vida tratando de construir el socialismo".

Se deben utilizar todo los logros obtenidos bajo el capitalismo que sea conveniente y factible, pero hay que crear una nueva cultura a través de las transformaciones de los seres humanos y las relaciones sociales, que sea, al mismo tiempo, un polo de atracción para los pueblos frente a la dominación y la cultura del capitalismo mundial.

El capitalismo actual es incapaz, por su naturaleza, de resolver ninguno de los graves problemas que afectan a la mayoría de las personas y los países del mundo, ni de defender el medio en que vivimos. Su promesa de progreso material y democracia era mentirosa y se ha desgastado, pero conserva un enorme poder en muchos terrenos y lo ejerce en una escala colosal para mantener la situación a favor suyo, privilegiando una sistemática guerra cultural.

El pueblo de Iraq está demostrando que es posible rechazar la recolonización imperialista. En América Latina y el Caribe, el continente más cargado de contradicciones potencialmente peligrosas para el capitalismo, el campo popular y diversos tipos de opositores han salido del foso de derrotas y desesperanza de la década pasada. Se han combinado la capacidad de protesta social organizada de muchos pueblos con el uso del voto universal que servía a los sistemas llamados democráticos para mantener su incierta hegemonía, y se han obtenido victorias populares en varios países.

La revolución bolivariana de Venezuela produce de nuevo en América el escándalo de un gobierno para el pueblo y con el pueblo, y contribuye de manera decisiva a la creación de un polo de independencia continental, mediante la integración de poderes populares y alianzas que fortalecen la autonomía económica latinoamericana. En el marco del ALBA, Cuba multiplica el valor de su ejemplo y su sagacidad como revolución liberadora, su internacionalismo ejemplar, sus fuerzas productivas sociales y las inmensas capacidades adquiridas por nuestro pueblo a partir de casi medio siglo de gigantesca y sistemática inversión educacional.

En esta coyuntura, promisoria y difícil a la vez, se torna cada vez más clara la procedencia y la necesidad de asumir todo el Che. Ante todo, para seguir su modo de ser práctico, que implica alzarse —los individuos y el pueblo entero— por encima de las condiciones de reproducción de la vida material y política que parecen normales y esperables, por encima incluso del sentido común. Y hacerlo tanto en lo inmediato como en la elección del rumbo, el planeamiento y el aferramiento tenaz al proyecto.

El Che puede ayudarnos más, por ejemplo, a combatir la corrupción, que tiene tantas formas y tentáculos, desde una ética profundamente ligada a la política, pero, a la vez, ayudarnos a examinar sus causas y sus modalidades, para ir a su raíz. Puede ayudarnos contra la añoranza por el capitalismo, que entre nosotros disfraza su condición de vuelta al pasado con esa pérfida impresión que brinda de ser un paso hacia el futuro, sea como un supuesto avance que puede hacer Cuba, o sea como un destino inevitable para este pequeño país.

El pensamiento del Che ayuda a fundamentar el anticapitalismo sin concesiones, que sabe asumir las realidades más duras u opuestas a nuestros ideales, para conocerlas bien, pero sin dejarse vencer por ellas, para trabajar con el pueblo en vez de intentar donarle el socialismo, para fiar el esfuerzo principal, la sagacidad y todos los factores con que se cuenta en dos direcciones fundamentales que estén íntimamente relacionadas.

Una es la labor socialista práctica, creadora y distribuidora de bienes y servicios, y sobre todo creadora de relaciones sociales nuevas, que es decisiva para la formación de las personas y las relaciones sociales en el predominio de la solidaridad frente al egoísmo, en el fomento de la laboriosidad y de hacer que los méritos personales sean el rasero social principal para medir a los individuos, y la defensa del aporte y la eficiencia frente a los intereses individualistas y de grupos, y contra el afán de lucro.

La otra es una concientización permanente y sistemática que no consista en un discurso lleno de frases hechas y vacío de contenidos, sino en el aprendizaje entre todos y a partir de las situaciones concretas, de por qué, para qué y cómo es la sociedad organizada la que debe manejar los recursos del país en bien de toda la población del país; de cómo instrumentar el conocimiento del pueblo acerca de las cuestiones fundamentales y cómo lograr que cada vez más el pueblo participe en las decisiones acerca de esas cuestiones; de discernir lo que es positivo y lo que no lo es, qué actitud es moral y cuál no, qué es lícito y qué es ilícito, cómo hacer que los instrumentos de formación y de difusión que posee la sociedad sirvan cada vez mejor a la expresión de la rica diversidad de las ideas y las motivaciones de las personas, y al arraigo y profundización de vínculos solidarios socialistas.

Me siento universitario, siempre. Por eso me hacen feliz los logros de nuestras universidades y me duelen mucho sus insuficiencias. Que la universidad se pinte de negro, de mulato, de obrero y de campesino, que se pinte de pueblo, decía el Che en la Central de Las Villas, un año después de haber pasado por ella camino del fuego, de la sangre y de la victoria en la batalla de Santa Clara.

Hace pocos años tuvimos que volver a plantearnos el cumplimiento de aquel reclamo del Che, a pesar de los inmensos avances obtenidos después de 1959, y volver a atender a la composición social del alumnado. Eso brinda una enseñanza y tiene, a mi juicio, un significado doble: el de nuestras deficiencias y el de nuestra capacidad de avanzar una y otra vez. La batalla de estos años recientes por defender y ampliar la continua y sistemática redistribución de la riqueza social y las oportunidades entre todos los cubanos y cubanas, que es uno de los rasgos fundamentales de nuestro socialismo, continúa hoy con la misma decisión con que la inició Fidel, pero también con los obstáculos formidables que Cuba ha encontrado siempre para llevar adelante su proceso revolucionario de liberación.

Opino que hoy no les basta a las universidades y a las demás instituciones del país con pintarse de negro, de obrero y de pueblo. Ellas, y cada uno de nosotros, tenemos que entender el papel que nos toca cumplir, y, a la vez, debemos tener iniciativa y empeño para encontrar y asumir nuevas tareas y papeles que la revolución necesita.

Apoyar y ayudar de maneras concretas en la acción, en la eficiencia y en la necesaria creación, porque por los caminos trillados que se limitan a modernizaciones sólo se logra finalmente modernizar la dominación, y si estamos limitados por una estrechez de miras que nos lleve a repetir lo que ya ha servido antes para sobrevivir y mantenerse, no se podría forzar el cerco del capitalismo en la actualidad y en el futuro próximo.

A los jóvenes sobre todo quisiera decirles —porque los jóvenes vuelven a ser la carta decisiva de la revolución— que la juventud no puede seguir siendo tímida ante el estudio de la obra del Che. Hay que apoderarse de su pensamiento, como hay que apoderarse de la historia entera de la revolución, tan llena de maravilla y de momentos angustiosos, para unir a la emoción, que es determinante para actuar, el conocimiento que multiplica las posibilidades del que actúa. "La juventud tiene que crear. Una juventud que no crea es una anomalía, realmente", les dijo el Che a los jóvenes reunidos para conmemorar el segundo aniversario de la integración de las organizaciones juveniles, la víspera misma de la Crisis de Octubre.

Los que fuimos jóvenes de la revolución y seguimos siendo revolucionarios, tenemos el deber —difícil e importante— de evitar la lejanía y mantener abierta la puerta de la continuidad revolucionaria, de trasmitir todo lo que pueda ser valioso, sin temor a no ser los protagonistas. De no traicionar los ideales y la vida que hemos vivido, por cansancio, por cobardía, por intereses mezquinos o por torpeza insondable. Tenemos el deber de ser honestos, aun si nos faltaran capacidades y habilidades, para al menos dar testimonio de la moral y la grandeza de la causa de todos, y ser con eso ejemplos de conducta.

Si lo logramos, garantizaremos lo que sólo nosotros mismos podemos lograr: la permanencia del Che. Y haremos que ella no sea un dato, más o menos valioso, sino un arma de creación, uno de los nombres del futuro. Y haremos que crezca el Che también, en la medida en que crezca y se profundice el modo de vivir socialista y el proyecto de liberación plena y bienestar de su pueblo, íntimamente ligado a la ampliación de la conciencia y de la solidaridad a escala internacional, que crezcan el campo revolucionario, la lucha de los pueblos y los poderes populares en la América Latina.


Que crezca, en fin, la oportunidad de hacer de este siglo que comienza un campo superior del desenvolvimiento humano, de las capacidades de las sociedades de salvar el planeta en que vivimos y cambiar entre todos la vida, y de brindar a cada uno y a todos más justicia y más libertad. Es decir, para hacer realidad los sueños y el pensamiento del Che.

Tomado de la Ventana

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Contra adversarios ortodoxos

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Por Aurelio Alonso

Demoramos 20 años en descubrir al Che, y no podemos olvidar aquel reclamo dramático de Fidel en su discurso conmemorativo del vigésimo aniversario de su caída, en octubre de 1987, cuando pedía que se le estudiara al menos, que se le conociera. Él lo conoció como nadie. Lo conoció desde México —«en casa de María Antonia»— y se dio cuenta desde el primer encuentro de que andarían juntos para siempre.


Juntos, incluso después de que cayera en combate, en defensa de una certeza que compartían: la Revolución Cubana no podría ver plenamente realizados sus objetivos sin un cambio radical a escala continental que rompiera con la sujeción a la dominación imperialista.

Washington no solo nos dejó sumidos en un bloqueo implacable sino que extremó sus estrategias y empeñó su poder en impedir que el resto del continente se liberara de los lazos de dependencia neocolonial. Aquella máquina infernal también le arrancó la vida.

El legado del Che lo tuvimos que asimilar entonces por etapas. Después de su muerte, y de inmediato, el legado ético fue incorporado en términos prácticos. En el ejemplo de su entrega en la lucha, de su conducta de vida, y en los valores que defendió. «Seremos como el Che», enseñamos a proclamar a nuestros pioneros, para que no olvidaran cómo debemos ser, más que como un vaticinio. Incluso, a partir de los 70, en la adopción inevitable de las fórmulas económicas que él había criticado, nos aferramos a aquellos valores y ellos contribuyeron también a mantener latente la diferencia del proyecto socialista cubano. Su huella se hizo indeleble.

Pero fue a los 20 años de su muerte que comenzamos en realidad a recuperar su legado teórico. Las críticas que había formulado al sistema soviético se hicieron evidentes por las debilidades que le condujeron a la desintegración. Los debates publicados en 1963 y 1964 contienen sobre todo la parte expositiva de su propuesta de sistema frente al modelo soviético, basado en el cálculo económico.

Pero su mirada remontaba la discusión de las fórmulas, como le aclaró al periodista francés Jean Daniel, en 1963: «El socialismo económico sin la moral comunista no me interesa. Luchamos contra la miseria pero al mismo tiempo luchamos contra la alienación». En El socialismo y el hombre en Cuba se sintetiza claramente esta perspectiva crítica, humanista, antidogmática, que advierte que se puede salir hacia el comunismo y no llegar. «La tarea de la construcción del socialismo en Cuba debe encararse huyendo del mecanicismo como de la peste», nos alertó.

Solo ahora han podido aparecer los Apuntes críticos a la Economía Política, que recopilan sus críticas al Manual de Economía Política de la Academia de Ciencias de la Unión Soviética, actas del Ministerio de Industrias, y comentarios de lecturas, que permiten una mejor aproximación a la lucidez herética que le objetaban sus adversarios ortodoxos.

El Che pudo constatar la inexistencia de una economía política del socialismo en la banalidad misma de su planteo. Criticó las incongruencias forzadas en la evaluación de un «capitalismo agonizante» que no agoniza, una «vía no capitalista de desarrollo» que no se puede precisar, una «clase obrera dirigente del movimiento de liberación nacional» donde prácticamente no existe clase obrera, y otras similares.

Y vio con claridad que el futuro ansiado sería irrealizable si no se cambia radicalmente también la visión del poder en la nueva sociedad: «Las masas deben tener la posibilidad de dirigir sus destinos, resolver cuánto va para la acumulación y cuánto al consumo, la técnica económica debe operar con estas cifras y la conciencia de las masas asegurar su cumplimiento». Es el debate del socialismo a reinventar el que subyace en estas líneas. La parte de su legado que solo hemos sabido interiorizar a partir del derrumbe que predijo. Y lo que esencialmente faltó a aquella construcción lamentablemente fracasada.

Otra parte del legado del Che la hemos comenzado a confirmar a partir de este siglo, y tiene que ver con la armazón de un orden internacional diferente. La encontramos sobre todo en sus discursos de 1961 en Punta del Este, 1964 en Ginebra y 1965 en Argel. Aquí se encuentran las propuestas y las reflexiones que sustentan el proyecto de integración que el cambio que ha comenzado a materializarse en América Latina ha plasmado en el ALBA.

Se percibe en la coincidencia de las 29 propuestas formulada en Punta del Este en 1961 contra la Alianza para el Progreso introducida por Estados Unidos, y en juicios de tanto alcance como el que expresó en Ginebra en 1964: «Si todos los pueblos que viven en condiciones económicas precarias, dependientes de potencias extranjeras en algunas fases vitales de su economía y de su estructura política y social, son capaces de resistir las tentaciones y ofrecimientos hechos fríamente, pero al calor de las circunstancias, e imponen aquí un nuevo tipo de relaciones, la humanidad habrá dado un paso adelante». La humanidad ha movido ya un pie.
La humanidad ha comenzado a luchar también por la democracia, en los iluminados términos que el Che nos la ayudó a despejar en Guerra de Guerrillas: un método, cuando advertía:


«No debemos admitir que la palabra democracia, utilizada en forma apologética para representar la dictadura de las clases explotadoras, pierda su profundidad de concepto y adquiera el de ciertas libertades más o menos óptimas dadas al ciudadano. Luchar solamente por conseguir la restauración de cierta legalidad burguesa sin plantearse, en cambio, el problema del poder revolucionario, es luchar por retornar a cierto orden dictatorial preestablecido por las clases sociales dominantes: es, en todo caso, luchar por el establecimiento de unos grilletes que tengan en su punta una bola menos pesada para el presidiario».
No en balde subrayaba Fidel, hace 20 años, en el discurso que cité al inicio, que «los escritos del Che, el pensamiento político y revolucionario del Che, tendrán un valor permanente en el proceso revolucionario cubano y en el proceso revolucionario de América Latina». Hoy podemos confirmarlo ya a plenitud. Y el futuro seguramente nos llevará a descubrir ángulos que no se nos revelan aún.



Tomado de la Ventana

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miércoles 10 de octubre de 2007

Los medios forman parte de la auditoria de la razón socialista. Parte 1.

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Por: René Lazo Ochoa

A lo largo de la historia los medios de difusión han servido para despreciar las culturas más pobres e imponer las ansias y necesidades del capital dominante; dejando como fruto la transculturación y la muerte ideológica de millones de ciudadanos enajenados. Han sido precisamente la televición, la prensa, la radio y el cine los que han provocado un baluarte de engaño continuo a pueblos enteros, contribuyendo a esconder la historia de la humanidad de sus principales creadores.

El uso de estos por parte del capitalismo salvaje a favor de su mercado ha llegado incluso a la desfachatez de llamarle santa a la muerte y solidaridad a la guerra.
Precisamente esta revisión del uso al que ha sido sometido estos, es lo que nos da una alerta de la necesidad de estudiarlos, comprenderlos y conquistarlos nosotros mismos, los pobres, los desposeídos, los que no tenemos otro derecho divino que el de hacernos revolucionarios marxista para subsistir como especie o morir en el intento de hacer nuestra revolución con todos y para el bien de todos. Es pues en estos medios donde se vislumbra un instrumento de emancipación y de ruptura de las cadenas que nos ata en la ignorancia, para una vez libres poder conquistar nuestras tradiciones y nuestra historia, cosa que nos permitirá recobrar la razón y convertirnos en guerreros creadores de ideas, de ética humanista, de ideología solidaria, en revolucionarios socialistas.

Marx nos aviso que en los países capitalistas altamente desarrollados las contradicciones entre la el capital y la clase obrera iban agudizarse y devenir en una revolución socialista y este seria la muerte del capitalismo prepotente. Puede ser, pero los capitalistas han aprendido a salvar una distancia entre lo que se roban y lo que entregan, y los medios le sirvieron para embrutecer a sus explotados y encantarlos con porquerías mercantiles, para arrancarle el derecho de pensar por sin mismos y por los demás y admirar su raza, en fin les imposibilito sentirse masa obrera y los embauco en sus fetiches para mantenerlos dormidos en los laureles del consumo e incapaces de hacer la historia que le conviene y no la que les imponen.

Lenin por su parte demostró otra forma de hacer una revolución socialista y desarrollo teorías para la construcción de su revolución, devenida en un país prácticamente feudal, con un atraso económico inmenso, su tesis de que las condiciones objetivas de explotación y pobreza, junto con condiciones subjetivas maduradas al calor del desarrollo de pensamiento y las ideas, podrían llevarnos a la revolución socialista en cualquier país sin importar su desarrollo tecnológico o no es rica, pero no suficiente; los momentos actuales necesitan desarrollo de teorías que complementen o den nuevos instrumentos de lucha para la construcción del socialismo, sobre todo en la aceleración de la maduración de las condiciones subjetivas, muchos son los ejemplos que existen hoy de condiciones objetivas de pobreza y explotación suficientes como para hacer una revolución, sobre todo después de mas de una década de neoliberalismo, pero la falta de conciencia y de cultura de los pueblos embrutecidos por los mecanismos del capital y los medios de difusión con que cuenta lo imposibilitaron, una razón mas para ver la importancia de estos en la construcción de una revolución socialista. El tiempo correo y las esperanza de una gran parte de la izquierda se vino abajo con el derrumbe del muro del Berlin y el socialismo de Europa del este, factores son muchos los que influyeron en esta debacle, desde un estalinismo dogmatico, incapaz de dejar que las ideas fluyeran y la creación formara parte de la revolución, hasta métodos de intimidación y culto a la personalidad, es cierto, son varios los factores que influyeron a que el socialismo europeo cayera, mas yo pregunto, que uso se le dio a los medios de difusión, que paso con su cine, su televisión, su arte, que les permitió olvidarse de sus tradiciones, de su historia, y hasta de su conciencia de masa y de su responsabilidad para con el mundo, que paso con esos medios que no les permitió lanzar alertas y educar al pueblo que el socialismo andaba lejos de su escancia; he aquí una asignatura pendiente, que pasaría con esa política cultural y con sus medios que los pies del gigante se convirtieron en pies de yeso sin que nadie se enterara o se haya querido enterar porque la conciencia estaba dormida, apuntemos otra enseñanza de la historia.

Pero me gustaría dar un saltico mas, Fidel ha expresado en su ideario que existen varias formas de llegar al socialismo, porque el socialismo por su escancia esta ligado a la supervivencia y el hombre nunca ha estado más amenazado que como ahora de desaparecer. Que mejor medio de llegar a una revolución socialista sino a través de la cultura y el conocimiento, como dejar de ser socialista utópico para convertirnos en socialistas científicos, sino por medio del conocimiento y el estudio.

Hagamos una revisión del caso Cuba, que papel juegan los medios en esta empresa, citemos algunos ejemplos, “Yo si puedo” un método de alfabetización por radio y televisión que hoy extermina la ignorancia en varios países del área y que ya cuenta con millones de personas alfabetizadas listas para comenzar aprender y prepararse para la lucha, “Festivales de Cine Latinoamericanos”, principales defensores de nuestras culturas nacionales y de sentimiento de hermandad e integración entre las naciones del área, ”Festivales de libro” una demostración de decirle a un pueblo “Yo te digo lee, no cree”, una “Televisión” educativa, sin comerciales que embrutecen, una “Prensa Nacional”, sin culto a los fetiches y al consumo, ni a la personalidad, parecería que fuese suficiente, pero no lo es, el hombre ha evolucionado mucho y necesita mas intercambio con su exterior, necesita discutir para buscar nuevos elementos, necesita sobrepasar su dimensión nacional o continental para sobrevivir en la globalización del mundo moderno, y allí viene mi pregunta, ¿Qué le falta a los medios de difusión cubanos que posibiliten una herramienta mas potente y fortísima de educación y perfeccionamiento de su socialismo¿, En la segunda parte de este articulo listo un número de propuestas que en mi opinión deben ser resueltas en la realidad de los medios cubanos. No debemos olvidar que una ves educados y consientes de nuestras tareas, una ves despiertos de la enajenación del capitalismo, es que se puede avanzar en la construcción del socialismo, la revolución cubana luchó mucho para desterrar una cultura neocolonial impregnada de vicios e individualidades, de racismo e ignorancia, pero ahora necesita no solo mantenerse despierta, sino evolucionar en sus concepciones, y acercar mucho mas sus medios a la gente, la década del 90 introdujo un grupo de transformaciones en la sociedad cubana que debilitó mucho la educación y la conciencia social de gran parte de sus ciudadanos, es hora de desintoxicarse y de competir con los bancos particulares, con las películas de factura Hollywood, es hora de vencer las revistas de factura enajenantes que se circulan y alquilan en muchas ciudades, es necesario que la ciencia sociales y el marxismo llegue con mejor eficacia al lenguaje y los intereses de la juventud, sino el relevo podría ser engañado por el capitalismo, que no solo es mas viejo como sistema, sino mas poderoso en recursos y la única forma de enfrentarlo es estar claros de hacia donde vamos y como iremos, sin traicionar los principios que iniciaron esa revolución, porque esos principios están ya validados y correctamente identificados, podrán ser agregados otros, mejorados estos, pero su núcleo ya trascendió la historia. Otro aspecto que debilita muchísimo la revolución cubana es el fenómeno de la corrupción administrativa, la demagogia y la burocracia, sin embargos estos podrían muy bien ser atacados y auditados por los medios de difusión nacional, aun mas de los pequeños intentos que se han comenzado hacer, dígase la radio, la televisión, la prensa, el Cine, solo hay que abrirse y arriesgar la audacia, por ello dejo un grupo de propuestas en la segunda parte de este articulo para que sirvan al debate y la reflexión, que es la única forma de desarrollar el socialismo y toda empresa que se trate de construir en colectivo. Yo sigo pensando que una revolución socialista sin los medios en su poder esta en constante peligro de morir, preguntémosle a Venezuela, y es que soy de los que cree que sin duda los medios pueden ser parte de la auditoria de la razón socialista.
Continuara parte 2

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martes 9 de octubre de 2007

La tarea intelectual de Ernesto Che Guevara

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Por Graziella Pogolotti

El rostro del Che perdura, como encarnación viviente de la utopía posible en generaciones de jóvenes nacidos después de su caída. Sus detractores tarifados se han esforzado inútilmente por desarmar el mito. En otra orilla, se reconoce al guerrillero, al combatiente internacionalista, al organizador, al estadista. No suele valorarse en igual medida al intelectual oculto tras el hombre de acción.

En aquella larguísima noche mexicana, el médico y fotógrafo argentino Ernesto Guevara estaba empezando a convertirse en Che. Por caminos aparentemente distintos, Fidel y el Che convergían en un mismo lugar. Ambos habían atravesado un fecundo aprendizaje, estimulado por los libros y por el riguroso empeño por tocar con las manos la realidad de nuestra América. El recorrido del Che por buena parte del Continente le permitió conocer el múltiple rostro de los excluidos.

Luego, en Guatemala tuvo la vivencia personal del zarpazo imperialista que marcó una generación entera en esta parte del mundo. La experiencia de vida se inscribía en la formación de un pensador de raigambre humanista, lector infatigable de filosofía, de historia y también de poesía.

Como José Martí, Ernesto Guevara no abandonó la escritura en los momentos más difíciles del combate guerrillero. Capturar la palabra era un modo de fijar la experiencia, de ir eslabonando el análisis de la realidad a través de un proceso dialéctico de ininterrumpido desarrollo del pensamiento. La atenta lectura de los apuntes apresurados, esbozos surgidos en la continuidad del día a día, revelan la dimensión íntima del autor, pudorosamente oculta tras su imagen pública. Muestran la vitalidad de un pensar siempre activo, antidogmático por naturaleza, afianzado en la recepción crítica de fuentes diversas.

Integrados al conjunto de su obra, los diarios evidencian el propósito último de su acción revolucionaria. Enfrentar la explotación humana, borrar el rastro de la miseria, socavar el dominio del imperio eran las vías indispensables para alcanzar el pleno crecimiento de la persona, protagonista de la historia, hechura de sí mientras vive, trabaja y lucha.

Por eso, tal y como lo atestiguan sus colaboradores más cercanos, el Che fue ante todo, un educador. En la Sierra Maestra, joven todavía, se rodeó de quienes tenían menos edad, apenas salidos de la adolescencia. La instrucción militar, vital en aquellas circunstancias, se complementaba con la alfabetización de los iletrados, con la iniciación a los temas históricos y sobre todo, con la siembra de valores éticos fundada, más que en la prédica, en la rigurosa observancia de los principios de ejemplaridad. No permeada de moralina pequeño-burguesa, la eticidad se sustentaba en valores de solidaridad, de equidad, de respeto por el trabajo, en la práctica de una esencial honestidad.

El método implantado en las precarias condiciones de la guerrilla se convirtió en programa sistemático cuando asumió la dirección del Ministerio de Industrias. En medio de peligros inminentes, soslayando obstáculos de toda índole, la Revolución imponía ahora un gigantesco desafío intelectual. La mayoría de los técnicos formados por la burguesía siguió el camino de sus patrocinadores. Preparar dirigentes para el desarrollo industrial del país era una prioridad de primer orden.

Pero tenía que hacerse eludiendo la tentación de un enfoque tecnocrático. En medio de la tensa faena cotidiana, el Che encabezaba el imprescindible estudio sistemático. A las siete de la mañana recibía clases de matemática del profesor universitario Salvador Vilaseca. Junto a sus colaboradores más cercanos, se enfrascaba en el análisis crítico del Capital de Marx. Era un ejercicio del pensar, a la antípoda de la incorporación mecánica de un recetario de fórmulas. Solitario en Praga, en vísperas de la partida hacia Bolivia, llevó a cabo una lectura implacable del manual de economía política de la URSS.

El gran proyecto humano inspiró dos textos fundamentales, los Pasajes de la guerra revolucionaria y El socialismo y el hombre en Cuba. A pesar de lo que pudiera sugerir el título, el primero no se detiene en la descripción de los combates. En el contexto de situaciones extremas, entre el riesgo y la precariedad, diseña perfiles transidos de humanidad, en constante crecimiento y autosuperación. El heroísmo y la disposición al sacrificio supremo no provienen de una gracia recibida de Dios. Nacen de la refundación de una cultura para la cual cada gesto, en lo grande y en lo pequeño, está cargado de sentido. En la equidad del pan compartido y en el arrojo sin límites del Vaquerito se forja la más alta expresión de la solidaridad, porque de la conducta de uno depende la supervivencia de todos.

Los personajes de sus relatos no son figuras renombradas. Casi anónimos, han surgido del pueblo para hacerse semilla de una memoria fecunda. Lejos de constituir un conjunto informe, los grandes movimientos masivos resultan de la conjunción de rostros reconocibles, dotados de una biografía personal y portadores, como cada uno de nosotros, de un héroe potencial. La conciencia se ilumina cuando el existir descubre una razón de ser.

En Pasajes de la guerra revolucionaria, el relato se estructuraba a partir del estrecho entrelazamiento entre teoría y praxis, en un pensar hecho de intensas lecturas y la insustituible vivencia personal. Así ocurre también con El socialismo y el hombre en Cuba ensayo libérrimo en forma de carta dirigida al director de Marcha. Constituye el testamento político del hombre que había protagonizado la lucha insurreccional y los prolegómenos de la construcción del socialismo en Cuba, eslabones primarios de un proyecto de mayor envergadura.

Transcurridos más de cuarenta años desde su publicación, el texto conserva una vigencia estremecedora. Despojado de afeites retóricos adopta, a pesar de su destino público, un tono confidencial. Imantado por la voz confesional, por la afirmación del sentimiento de amor que mueve al revolucionario, el lector se sumerge en los meandros de un discurso atravesado por interrogantes fundamentales en torno al desafío planteado por la edificación consciente del socialismo.

Sujeto de la historia, el ser humano modela su espíritu a la vez que se empeña en modificar el mundo que lo rodea. En ese bosque de incógnitas e incertidumbres, puede desviarse de un camino que va trazando sobre la marcha. Formulada a mediados de la década del sesenta en el pasado siglo, momento de auge de las fuerzas de izquierda, la advertencia parece hoy, después del derrumbe de la Europa del este, singularmente premonitoria. Resulta, pues, un documento indispensable para los protagonistas del cambio en las condiciones de la contemporaneidad.

A los cuarenta años de su caída, el pensamiento del Che permanece, palpitante de vida, generador de inquietudes. Urge rescatar, en su correspondencia, en sus trabajos de ocasión y en las polémicas que animó las piezas de un conjunto forjado en el calor de la batalla y en la decantación de la experiencia práctica. Como su mirada en la célebre foto de Korda, esos textos traspasan el horizonte.

Tomado de la Ventana

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Introducción a Oda al Pensamiento

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Por Miguel Sancho

Estas glosas pretenden exaltar la «Revolución de la reflexión», que nos recordó Vitier rememorando a Martí, un canto a la crítica, la razón, las ideas, la verdad, lo diverso, lo plural, lo auténtico, lo genuino. Presenta el pensamiento crítico como un valor esencial del socialismo, indispensable para su desarrollo y para alcanzar como una de sus finalidades la emancipación: la superación del modo de vida y la cultura capitalista.

Partiendo del supuesto de entender el socialismo como una teoría viva, inacabada; que no cuenta con un referente práctico que podamos tomar como modelo de nuestro sistema. En su construcción y puesta en práctica una y otra vez se han cometido errores, inherentes a su condición de obra humana, algunos de los cuales han tenido importantes costos políticos y sociales. Considerando adicionalmente que cualquiera de nuestras equivocaciones entran en resonancia con la política imperial de destruir la revolución, encontrar los resortes que permitan que los errores sean minimizados, o lo que es más importante, que una vez que aparezcan sean diagnosticados y reconocidos con rapidez, es decisivo para conservar la Revolución. En este sentido tratamos de abordar a modo de pinceladas la necesidad del «desarrollo del pensamiento».

La dialéctica solamente puede ser soportada por una generación de ideas constante y una gestión adecuadas de ellas que pueda vincular de manera efectiva la teoría y la práctica socialista. Su desarrollo no puede ser una producción exclusiva de unos pocos, en la que intervengan solo centros de estudio y revistas especializadas, es una teoría que pertenece a la totalidad social, donde todos debemos participar, sin esperar convocatoria relevantes, en la que campesino, obrero, estudiante, intelectual, ciudadano de a pie, pueblo en general, sean participe del proyecto.

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sábado 6 de octubre de 2007

Las tardes de Vargas Llosa Júnior y el Che Guevara

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Por Nestor Kohan

Un hijo de un conocido escritor peruano, es decir, un portador de apellido, Álvaro Vargas Llosa (en adelante Júnior) acaba de publicar en el periódico norteamericano The New Republic un libelo contra el Che Guevara (1). Circuló por todo el mundo. En Argentina lo levantó el diario La Nación, la derecha de la derecha más tradicional. En España lo mismo hizo el suplemento "Domingo" de El País (cara progresista de la derecha o derecha del progresismo, ya cuesta distinguirlos). En Internet numerosos sitios, principalmente de derecha, lo han reproducido y difundido.

Portando como muleta el apellido de su padre, el autor se hizo conocido por un pasquín digno de infradotados titulado, cual si fuera literatura autobiográfica, Manual del perfecto idiota latinoamericano. Superficial, desinformado, pretendidamente “provocador”, muy a tono con las —¿ideas?— de los grandes banqueros y promocionado mediáticamente hasta el hartazgo. En suma: Un típico producto de la ideología neoliberal.

El artículo sobre el Che repite el esquema como un calco sólo que, afortunadamente para el lector, en un tamaño menor. A pesar de su cinismo, el autor conserva algo de piedad, debemos reconocerlo.

¿Vale la pena responder estos pasquines, donde se mezclan tergiversaciones históricas, manipulación política, axiomas comunes de la extrema derecha y filosofía de sala de espera de peluquería o de dentista? Tengo mis serias dudas. Algunos amigos, a los que respeto y aprecio, me siguen insistiendo... pero yo conservo mis dudas.



¿Por qué atacan de nuevo al Che?



Primera pregunta que me surge. ¿Por qué de nuevo contra el Che? Primera respuesta. Les sigue molestando, sino, no se tomarían el trabajo. Los sigue incomodando. Cuando la mediocridad ha entrado en crisis junto con la ideología neoliberal que la promovió en los años ‘90, el ejemplo del Che se extiende cada vez más. ¡Qué ilusos si pretenden conjurarlo con un par de insultos y tres o cuatros manipulaciones históricas!

Uno de los supuestos motivos que impulsan a Júnior a encabezar su cruzada contra el Che se origina en la película Diarios de motocicleta (dirigida por Walter Salles y producida por Robert Redford), pero su rabieta tiene un alcance mayor (2). Con sabor amargo en la boca, reconoce que: “Las manifestaciones del nuevo culto al Che están en todos lados”. Como eso lo incomoda, a continuación, derrochando elitismo, agrega: “Una vez más, el mito provoca el entusiasmo de gente cuyas causas, en su mayoría, representan exactamente lo opuesto a lo que era Guevara” para terminar rematando, como novio despechado, que: “cuán engañados están tantos de nuestros contemporáneos con respecto a tantas cosas”. Hasta aquí, Júnior no aporta ninguna novedad a las quejas seniles de esos “demócratas” que el pueblo, dándoles la espalda, no reconoce como tales.

Entonces Júnior agrega un balance global, con indisimulable desprecio por los millones de jóvenes que hoy quieren y admiran al Che en todo el planeta: “Es habitual entre los seguidores de una secta no conocer la historia real de la vida de su héroe, la verdad histórica”. ¿La verdad histórica? Pero si de eso se trata, precisamente. Si hay algo que Júnior no conoce es la vida histórica real y el pensamiento real del Che.



La rebeldía hecha imagen



Pasando de las quejas seniles, formuladas en abstracto, a las supuestas impugnaciones particulares, Júnior arremete de entrada contra la proliferación de la imagen del Che. Haciendo gala de un pensamiento dicotómico, esquemático, más propenso al golpe de efecto que a un razonamiento meditado sobre el pulso de las contradicciones actuales (nada nuevo por cierto, dada la aridez intelectual que nos ofrece la derecha contemporánea si la comparamos con pensadores clásicos, que han sido críticos del marxismo pero al menos con altura y erudición), Júnior señala que el Che se ha difundido en millones de imágenes. Muchas veces esas imágenes no escapan al lucro mercantil. Júnior se topa con una contradicción y se detiene frente a ella. No avanza ni penetra. Se paraliza. Se limita, dejando caer su mentón y abriendo la boca con sorpresa, a señalarla con el dedo. Cree haber descubierto algo nuevo. En realidad se tropieza con algo ya conocido y analizado en numerosos lugares.

Y sí, es contradictorio lo de la imagen del Che. Es cierto que el mercado quiere no sólo ganar dinero con su rostro sino también frivolizarlo, neutralizarlo, domesticarlo, fagocitarlo y convertirlo en objeto de consumo pasivo. Es innegable. Pero también es cierto —una mente corta y repleta de resentimiento como la de Júnior no alcanza a comprenderlo— que millones de jóvenes en todo el mundo se encuentran a la búsqueda de ideales y de símbolos que representen una nueva forma de vida. Un alternativa distinta y hasta opuesta a la rutina cotidiana, mediocre y sin proyectos, que el capitalismo neoliberal ha logrado —por ahora— instalar en casi todo el globo.

En esa búsqueda de “otro mundo posible” no es casual que millones de jóvenes se encuentren con el Che Guevara. No es aleatorio que, en forma entusiasta, lo adopten como propio. Quizás sin conocer sus reflexiones sobre El Capital de Karl Marx o sus lecturas de Hegel y de los Manuscritos económico filosóficos de 1844 (En eso no cometen, en todo caso, ningún “pecado”... ya que evidentemente Júnior, a pesar de su fama, tampoco ha estudiado estos textos...). Pero esos millones de jóvenes, aun careciendo de toda la información necesaria sobre la vida real del Che, sobre su internacionalismo militante en varios continentes, sobre su marxismo revolucionario en varios procesos sociales, se encuentran con el ejemplo de vida del Che y lo asumen como un camino posible a seguir.

Partimos entonces de la misma constatación de Júnior. El Che se difunde a través de su imagen. Y a partir de allí preguntamos: ¿por qué los y las jóvenes de todo el orbe no utilizan una remera-camiseta con la cara de Bush o de sus miserables torturadores en Irak y Guantánamo? ¿Por qué los y las jóvenes de todo el mundo no utilizan remeras y camisetas con la imagen de Ratzinger o de los que dirigen el FMI y el Banco Mundial?¿Por qué será? Esas preguntas no se las hace Júnior, quien se limita a constatar una verdad evidente y a quejarse sobre ella.

Creemos que el Che se ha convertido en un modelo atractivo y seductor para la juventud que está harta del neoliberalismo pues porque expresa precisamente algo que ni Júnior, ni Milton Friedman, ni von Hayek, ni Karl Popper ni George W. Bush ni ninguno de estos personajes mediocres ha logrado representar: OTRA FORMA DE VIVIR. Aunque es obvio que el mercado hace dinero con su rostro, también es cierto que esos millones de jóvenes no apelan a remeras y camisetas con un signo del dólar o una imagen del euro. Eso le duele a Júnior, pero más le duele a sus patrones, a los que pagan sus ensayitos y artículos.



El Che y “los jóvenes argentinos”



No sé donde vive Júnior (dicen por allí que, aunque nacido en Perú, fue educado en Londres). Tampoco me interesa. Pero evidentemente no vive en Argentina, el país donde nació el Che. Por eso en su libelo hace una fácil y superficial referencia cuando dice que “los jóvenes argentinos que han creado una expresión que rima perfectamente en castellano: «Tengo una remera del Che y no sé por qué»".

No sé de qué galera mágica extrajo Júnior semejante conejo. Pero sí sé que en la rebelión popular argentina del 19 y 20 de diciembre de 2001, donde miles y miles de jóvenes rebeldes salieron a la calle y le pusieron el pecho a las balas de la policía asesina (que liquidó en un par de días más de 30 personas), muchos de ellos y ellas se aferraban a la imagen de Guevara. En medio de las manifestaciones, de las barricadas, de las piedras, del fuego y de toda la bronca popular, flameaban muchas banderas con la imagen del Che.

Júnior enumera muchos ejemplos puntuales donde Guevara asoma su cabeza en el mundo contemporáneo (algunos interesantes, otros completamente intrascendentes y hasta quizás inexistentes como aquel donde dice que un supuesto “oficial de la policía mexicana que combate el narcotráfico” utiliza una muñequera del Che...). Pero aunque hace de pasada referencia a “los jóvenes argentinos”, no menciona la rebelión popular del 2001. Si no fuera tan soberbio y petulante, Júnior podría preguntarse: ¿por qué en medio de semejante rebelión aparecía el Che Guevara en su país natal del lado de las barricadas? ¿Era ese Guevara un producto comercial y un objeto mercantil —como se desprende del panfleto de Júnior — o por el contrario sintetizaba un abanico muy grande de rebeldías que intentaron vanamente ser aplastadas con balas de plomo, varios asesinatos, gases lacrimógenos y carros de asalto?

En lugar de disparar frases efectistas carentes de fundamentos históricos, Júnior podría al menos invertir tan sólo una tarde viendo, para informarse, algún documental de esas jornadas. Hay muchos y allí intervienen estos mismos “jóvenes argentinos” a los que él hace equívoca referencia. ¡Una tarde, Júnior, una sola no es mucho pedir!


La Cuba previa a 1959



Si Júnior patina en la desinformación cuando hace referencia a “los jóvenes” de Argentina, la cuna inicial de Guevara, no menos sucede cuando habla de Cuba, la tierra donde el Che dio lo mejor de sus energías revolucionarias maduras. Resulta grosera, por no decir, escandalosa, la descripción que hace Júnior de la Cuba pre-revolucionaria, la del prostíbulo y la mafia, la del analfabetismo y la monoproducción. Aquel país donde sobraban casinos pero faltaban médicos y maestros. Sin vergüenza ni decoro, la describe sencillamente como “uno de los cuatro países de mayor éxito económico de Latinoamérica desde antes de la dictadura de Batista”. Hasta los gusanillos más encumbrados de Miami reconocen el cambio cualitativo que significó en términos de educación y salud la revolución cubana, de la misma manera que hasta la burguesía más rancia y escuálida de Venezuela no desconoce los notables cambios que el proceso bolivariano y sus misiones han introducido en la vida de las barriadas humildes de Venezuela. Pero Júnior es más papista que el papa... para lograr eco en la “prensa seria”, tiene que lucir como el gusano más radical de los gusanos. Sino, no cobraría su cuota y nadie le abriría sus páginas.

¿No podría haber invertido aunque sea una sola tarde, nada más que una segunda tarde, leyendo los índices económicos y sociales, en salud y educación, antes de 1959 y luego de esa fecha de las instituciones internacionales tradicionalmente reconocidas? ¿Era mucho pedir apelar a las tablas y estadísticas de la UNESCO, de la CEPAL, de la OMS? Sí, parece que era mucho pedir. No hacía falta. ¿A quién le importa la verdad si lo que está en juego —en palabras de Chomsky— es la manufactura industrial del consenso?



¿Un Robespierre tropical?



Después regalarnos una brillante teoría semiológica sobre la imagen del Che, de afirmar falsedades sobre la juventud argentina y de demostrar una ignorancia olímpica sobre los datos socioeconómicas de América Latina, Júnior nos proporciona una aguda reflexión “filosófica” sobre una conocida frase del Che acerca del odio.

Teniendo en mente los horrores de EEUU en Vietnam, el NAPALM y los soldados estadounidenses que arrojaban guerrilleros del Viet Cong vivos desde los helicópteros —método que luego utilizaron sus alumnos argentinos en el Río de la Plata—; los métodos salvajes de Francia en Argelia (con centenares de miles de torturados y mujeres violadas) y el modus operandi de los paracaidistas de Bélgica en el Congo, Ernesto Guevara escribe esta frase: “un pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutal”. Intentando sintetizar sus reflexiones Júnior caracteriza esta frase como una “idea homicida de justicia”.

En este rubro Júnior no inventa nada. Repite y recicla calumnias viejas, con la única ventaja de ser portador de apellido prestigioso y escribir en inglés, la lengua franca (como la llamó Fredric Jameson) del dinero y los monopolios de la (in)comunicación. Únicamente por eso su libelo tiene más suerte y difusión que sus predecesores sudamericanos que publican en español.

Mucho antes que Júnior se lanzara a filosofar sobre el Che Guevara y el odio, en Argentina otros dos eximios pensadores habían aportado elucubraciones de idéntico tenor.

Primero fue José Pablo Feinmann, filósofo mediático supuestamente “progresista”, quien en el artículo “El Che y las Torres Gemelas” [Página 12, Buenos Aires, 8 de octubre de 2002] le llegó a atribuir a Guevara un “fundamentalismo terrorista”, comparándolo sin ningún escrúpulo ni reparo, con Osama Bin Laden. [Véase mi respuesta a Feinmann, que el periódico argentino Pagina 12 se negó a publicar, titulada “El humanismo del Che Guevara” –24/10/2002- en la Cátedra Che Guevara de REBELIÓN: http://www.rebelion.org/argentina/kohan241002.htm].

Antes de ese artículo que adelanta casi textualmente los argumentos de Júnior, el mismo Feinmann había caracterizado al Che como un “implacable jacobino”, “un extremista”, “un Superman con kryptonita en los pulmones”, “un Jesucristo superstar” y hasta “un Principito de la izquierda”, en su lamentable libro de ensayo titulado La sangre derramada [Buenos Aires, editorial Ariel-Planeta, 1998]. En aquel libro, Feinmann remataba su visión “progresista” del Che —que también se expresó en una promocionada obra de teatro— preguntándose, sin rubor en el rostro: “¿Quién puede no pensar que Ernesto Guevara es uno de los grandes responsables [sic] de las masacres de nuestro continente?”.

Al igual que Feinmann, Mario Pacho O’Donnell, otro pensador descollante de estas latitudes (ex ministro de cultura del presidente neoliberal Carlos Saíul Menem) también se le adelantó con los argumentos al promocionado Júnior. En una biografía mercantil, tramposamente titulada Che, la vida por un mundo mejor [Buenos Aires, editorial Sudamericana, 2003] que vendió en supermercados y otros locales de alta cultura decenas de miles de ejemplares, O’Donnell se queja de la influencia de Guevara sobre la izquierda marxista continental, a la que habría conducido “hacia la violencia terrorista”. Allí, apelando a una caricatura del psicoanálisis O’Donnell intenta profundizar en el armado de un Che Guevara salvaje, frío ejecutor, déspota, hombre de acero, fusilador sanguinario y cruzado del medioevo. En suma… un ángel exterminador. A su vez, Feinmann y O’Donnell se apoyan en el ex funcionario estatal mexicano Jorge Castañeda...

Es decir que Júnior se hace eco de toda una cadena previa, donde cada nuevo ensayista o biógrafo que llega, sube la apuesta a ver quien dibuja un Guevara más asesino y perverso. Quienes le pagaron a Júnior por su libelo deberían descontarle un porcentaje porque muchos de sus “argumentos” son prestados de otros autores. Como esta gente tiene el corazón en los números y en los billetes no vendría nada mal que hicieran ese cálculo para que el ensayista no les facture un precio por encima de su valor real.

Y entonces Júnior vuelve a hacer malabarismos con las cifras de los fusilamientos revolucionarios. A medida que pasa el tiempo, los panfletistas a sueldo contra el Che van aumentando las cifras de fusilados... ¿será esa la famosa inflación? Cosa rara en un neoliberal que seguro debe predicar una moneda fuerte y salarios bajos para controlarla... ¿O cada artículo se paga más a medida que aumenta el número de supuestos fusilados por la Revolución Cubana y el Che Guevara?

A la hora de contabilizar los “asesinatos” del Che Guevara... Júnior utiliza como fuente documental, para que nadie dude de su “objetividad” e “imparcialidad” como ensayista, los informes de la embajada estadounidense en Cuba y los del Departamento de Estado norteamericano. Ni siquiera tiene el tino y la mínima cordura de dejar de lado los testimonios de la CIA. ¡No! Júnior hasta apela al testimonio personal de Félix Rodríguez, reconocido asesino profesional de la CIA —que en varios documentales se ha vanagloriado de sus “hazañas” a sueldo de EEUU como el asesinato del Che en Bolivia y sus operaciones de “limpieza” de rebeldes en la selva de El Salvador—.

A Júnior no le falta nada.

Pero, con una mano en el corazón, nos preguntamos: ¿no hay algún amigo cercano de este autor que al menos le aconseje no ser tan bruto en sus escritos? ¿Tenía necesidad de mencionar a la CIA —una institución absolutamente neutral y objetiva, por cierto— como fuente documental? ¿No hay nadie que se acerque al oído de nuestro ensayista y le susurre la necesidad de ser un poquito más sutil? Si no fuera patético y grotesco, daría sencillamente risa.

No obstante, más allá de la grosera y torpe manipulación de la que hace gala Júnior, nos interrogamos: ¿No es justo fusilar a un tirano? ¿Está mal haber fusilado a Benito Mussolini, por ejemplo? Al militante partisano que lo fusiló luego, la “gran democracia italiana” lo consagró como diputado. ¿Estuvo mal? ¿Estuvo mal el ajusticiamiento de Somoza? ¿Cuántos horrores se le hubieran evitado a esta humanidad si hubieran sido efectivos los intentos frustrados de ajusticiar a Adolfo Hitler? ¿No es justo fusilar a los torturadores, a los que violan prisioneras y prisioneros indefensos? Repito: ¿No es justo?

¿La democracia argentina no gozaría de mejor salud, por ejemplo, si en lugar de garantizar la impunidad de los militares vernáculos —sobre los cuales Júnior, defensor de “la libertad individual”, no emite palabra alguna— se hubiera fusilado al general Videla y al almirante Massera, quienes no mataron a 50, 100 o 179 personas... sino a 30.000? Independientemente de esta fantochada impresentable y a sueldo que Júnior nos entrega en bandeja, esa pregunta nos ronda la cabeza desde hace muchos años.

Júnior, como muchos de los hipócritas que defienden las invasiones norteamericanas de nuestros días y se hacen los tontos frente a las evidentes muestras de torturas sistemáticas llevadas a cabo por los “defensores de la libertad” en Abu Ghraib, se horroriza frente al fusilamiento que la Revolución Cubana hizo en el momento del triunfo de algunos pocos torturadores, violadores uniformados y represores institucionales... pero no le molesta en lo más mínimo los miles de niños palestinos o irakíes masacrados a diario e impunemente. Tampoco dice una palabra de los miles y miles de desaparecidos en Guatemala, Perú, Chile o Argentina. Para ellos, los escribas de la derecha, los muertos del pueblo siempre son datos intrascendentes. No cuentan para su curioso y selectivo “humanismo pacifista”. Los “derechos individuales” que Júnior y quienes le pagan dicen esgrimir se apoyan en un criterio demasiado unilateral y sesgado.

¡¡HI-PO-CRE-CÍA pura!!, digámoslo con todas las letras. HIPOCRESÍA. Exactamente la misma hipocresía de Woytila (y de su ideólogo de cabecera, hoy nombrado papa, Ratzinger) cuando predicaban la paz... para los guerrilleros salvadoreños y otros rebeldes similares de este continente mientras al mismo tiempo bendecían al general Videla y a otros genocidas latinoamericanos.



El Che Guevara y la izquierda tradicional



Otra de las tantas tergiversaciones que Júnior difunde impunemente tiene que ver con las relaciones de los principales dirigentes de la Revolución Cubana y el comunismo tradicional. Júnior afirma: “Durante la lucha armada en Cuba, [Guevara] forjó una fuerte alianza con el Partido Socialista Popular (el partido comunista de la isla) y con Carlos Rafael Rodríguez, un elemento clave de la conversión al comunismo del régimen de Castro. Esta tendencia al fanatismo convirtió al Che en un eje vital de la «sovietización» de esa revolución que tantas veces se había jactado de su carácter independiente”.

Mucho se ha escrito y se seguirá escribiendo sobre este tema. Pero lo que ningún historiador serio ni ningún ensayista riguroso hoy discute es que el Partido Socialista Popular se sumó a la lucha armada tan sólo tardíamente. Carlos Rafael Rodríguez se entrevistó en la Sierra Maestra, durante la lucha armada, con Fidel Castro —el máximo líder de los rebeldes—, no con el Che Guevara. Y en todo caso, luego del triunfo, a la hora de decidir el rumbo estratégico de la revolución entre el Che y Carlos Rafael no hubo una alianza sino, por el contrario, una conocida discusión polémica. Entre compañeros, es cierto. Ambos eran partidarios del liderazgo de Fidel y ambos optaban por el socialismo, pero al mismo tiempo polemizaban. Obviamente Júnior, orgulloso de su ignorancia y soberbio en su desconocimiento, ni siquiera se ha tomado el trabajo de estudiar esos debates encendidos y esas discusiones acaloradas. Tan sólo con una tarde le hubiera bastado para husmear en el índice de la polémica. ¡Una tarde, una tercera tarde, Júnior!. Pero bueno. ¿a quién le interesa profundizar si de lo que se trata es de repartir infundios y tratar de ensuciar todo lo posible y a cómo dé lugar?


Guevara y la economía política



Sócrates decía: “Sólo sé que no sé nada”, como preámbulo para luego comenzar a aprender. En cambio, quien está seguro en su falta de conocimientos, no sólo no aprende sino que se desbarranca por la pendiente. Aprieta el acelerador barranca abajo. Por eso Júnior se engolosina a la hora de denostar al Che y se despacha afirmando, apoyándose en Ernesto Betancourt, que “ [Guevara] Ignoraba los principios económicos más elementales".

Si al menos hubiera invertido tan sólo una tarde, una cuarta tarde, podría haber entrevistado —dinero no le debe faltar para comprarse un grabador, ya que ha recogido el testimonio, según nos relata, de agentes de la CIA— a algunos integrantes de los seminarios de lectura de El Capital que compartieron junto con el Che el estudio de la economía política. Uno de ellos es Orlando Borrego, quien ha escrito sobre el tema un libro entero [Véase Orlando Borrego: El camino del fuego (Buenos Aires, Edit. Hombre Nuevo, 2002). Véase también la entrevista que le hice a Borrego, titulada “Che Guevara lector de El Capital”, en http://www.rebelion.org/argentina/030702kohan.htm e incorporada en nuestro Che Guevara: El Sujeto y el poder (Buenos Aires, Nuestra América, 2005)].

Guevara invirtió varios años de estudio de El Capital en un seminario en el cual se reunía semanalmente. Pero, además de polemizar con el célebre economista de La Sorbona Charles Bettelheim, leyó y estudió a Paul Sweezy, a Paul Baran, a Oscar Lange, a Ernest Mandel, a Eugenio Preobrazhensky, a Nicolás Bujarin, a Kalecki y Bobrowski, entre muchos otros economistas. Seguramente esta tradición de pensamiento no sea del gusto de un neoliberal como Júnior, pero eso no equivale a decir que el Che no sabía de economía política...


La Unión Soviética, el Che y la alegre ignorancia




Ya que Júnior le atribuye alegremente al Che la responsabilidad por la “sovietización” de Cuba —vaya uno a saber qué entiende un neoliberal por “sovietización”...— bien podría haber invertido una tarde, tan sólo una quinta tarde, en leer aunque sea por arriba los escritos del Che donde cuestiona explícita y expresamente los métodos soviéticos de construcción del socialismo. El Che hizo públicas sus cuestionamientos en algunos discursos famosos, pero en sus notas críticas al Manual de economía política de la Academia de Ciencias de la Unión Soviética Guevara se explayó largamente —no sólo en el terreno económico, sino también en el político— sobre sus divergencias con el “modelo” soviético. Intentó fundamentar las respuestas desde un punto de vista analítico y teórico. Que Júnior no quiera tomarse el trabajo de investigar esos materiales no lo exime ni lo legitima para atribuirle a una cuestión pasional o coyuntural sus reconocidas distancias frente a la URSS. Si Júnior se hubiera tomado aunque sea una tarde (¡sólo una quinta tarde!, querido Júnior...), desde cualquier computadora podría haber husmeado por internet y allí habría encontrado, por ejemplo en el sitio de la cátedra Che Guevara de REBELIÓN (http://www.rebelion.org/argentina/notas190902.pdf) materiales en los cuales Guevara somete a crítica implacable a la URSS y al mundo cultural que la acompañó. No desde la derecha sino desde la izquierda, no desde la mugre de las bolsas de valores y las grandes firmas capitalistas, sino desde el punto de vista de los pueblos rebeldes y de aquellos que entregan su vida luchando por la revolución mundial. Si quisiera, podría haber consultado las notas críticas del Che a las concepciones económicas de la URSS y sus antiguos socios de los países del Este.

Vinculado precisamente con este cuestionamiento de Guevara a la URSS, resulta incomprensible la sorpresa de Júnior frente al tremendo atractivo del que goza el Che en el mundo contemporáneo luego de lo que nuestro articulista denomina el “colapso político e ideológico de todo lo que Guevara representaba”. Por más superficial, ignorante o bruto que uno sea, esa tesis que asimila al Che al mundo que colapsó con el derrumbe del muro de Berlín no se puede sostener en lo más mínimo.

Si se iba a dedicar a escribir un libelo contra Guevara, lo mínimo que podría haber hecho Júnior es informarse.

La derecha siempre es impiadosa y despiadada... ya lo sabemos. Estamos acostumbrados. Pero al menos podría ser ilustrada, ¿no? Como mínimo podría informarse. ¿Siempre tendremos que lidiar con ignorantes? (Todavía nos acordamos de la ignorancia mayúscula de Francis Fukuyama y su triste artículo sobre “el fin de la historia” en el cual se confundía los libros de Hegel que citaba...). ¿Para cuándo una derecha lúcida e informada?

Cualquier lector de filas, mínimamente informado, sabe que el Che no era apreciado en ese mundo que colapsó en 1989... A la hora de emitir juicios superficiales sin el menor respaldo documental o científico no hace falta “perder tiempo” aportando pruebas o estudiando aquello que se va a criticar. Júnior sabe de antemano que su libelo será igualmente difundido a troche y moche por ese inmenso aparato de desinformación masivo y censura sistemática que hoy defiende al capitalismo. ¿Para qué tomarse entonces el trabajo de invertir una sola tarde de lectura?


Júnior y su poco creíble elogio de la disidencia



Tratando de presentar al Che como un totalitario, Júnior escribe: “«Contrarrevolucionario» es el término que se aplicaba a cualquiera que se desviara del dogma. Era el sinónimo comunista de «hereje»”... Interesante observación sobre la disidencia. Al oponerse a quienes estaban en contra de la Revolución Cubana (en contra, incluso con medios armados), el Che se convierte automáticamente en un partidario del totalitarismo. No permite la disidencia radical.

¿Qué opinaría Júnior del monopolio violento que los grandes aparatos de propaganda de EEUU ejercen sobre la opinión pública norteamericana? ¿Habrá invertido aunque sea una tarde —una sexta tarde— en leer las denuncias de Noam Chomsky? ¿Habrá en EEUU, país admirado por Júnior y sus amigos, mucho margen para la disidencia radical? Hoy en día los poderosos del planeta no utilizan los términos “Contrarrevolucionario” ni “hereje”. No... peor aún. Los denominan lisa y llanamente “terrorista”. Cualquiera que disienta con el poder mundial del capital se convierte en un “terrorista”. No hace falta llevar un fusil en el hombro ni andar a los saltos por alguna selva del mundo para ser considerado como tal. Un maestro, un sindicalista e incluso un tímido sacerdote que cuestione dentro de Estados Unidos el poder omnímodo de la plutocracia empresarial que dirige los destinos de la primera potencia del planeta se convierte, automáticamente, en un sospechoso de “terrorismo”. Jamás los medios de comunicación publicarán sus opiniones.

Se le impondrá, en el mejor de los casos, un silencio a la fuerza y, por supuesto, se le vigilará hasta en los detalles más íntimos de su vida cotidiana (por ejemplo qué libros retira de la biblioteca... o qué correos electrónicos envía a sus amigos).

¿Invierte aunque sea media línea Júnior en denunciar semejante totalitarismo que haría sonrojar a Mc Carty y palidecer las antiutopías más sombrías de Ray Bradbury, George Orwell o Aldoux Huxley? La pregunta es, obviamente, retórica. Se contesta por sí misma. Los patrones no pagan por escribir sobre esos temas.

Además ningún medio “serio” —es decir, domesticado por el poder y financiado por el gran empresariado— lo publicaría. Si no estuviera cegado por el odio a los revolucionarios y el amor a los billetes, Júnior podría invertir aunque sea una sola tarde (una séptima tarde) en husmear en la polémica pública donde el Che participó en la “totalitaria” Cuba. En dicho debate, el Che le publicó en sus propias revistas (por ejemplo en Nuestra Industria económica) a sus adversarios ideológicos que lo criticaban con nombre y apellido, tanto a los de origen cubano como a los extranjeros. Curioso déspota este Guevara que publica a quienes lo critican y debate públicamente y por escrito con quienes no piensan como él. ¡Una tarde, Júnior, una séptima tarde! Es todo lo que le pido.


¿Libertad = propiedad privada?



La que sí resulta hilarante es la identidad que plantea Júnior entre libre albedrío y propiedad privada. El Che habría atacado ambas al mismo tiempo, ya que son lo mismo. Si promovió la expropiación... vulneró la libertad. Un lugar común de la ideología liberal. Pero hoy en día los liberales ilustrados, los que han leído un poquito, los que “han perdido” un par de tardes en las bibliotecas para poder hablar con mayor sutileza, presentan ese mismo argumento de manera más fina. No es el caso de Júnior, que arremete contra el Che porque... Guevara no respetaba la propiedad privada. No vale la pena peder tiempo en contestar este lugar común, que cualquier persona analfabeta —de esas muchas que lamentablemente nos deja el capitalismo— podría expresar mejor que nuestro articulista.





Hablemos de campos de concentración




Júnior trata de homologar a Cuba con la URSS stalinizada y para ello trae a colación de manera injustificada el temible nombre de Laurenti Beria. Sin embargo se “olvida” que la Revolución Cubana goza de un consenso que Stalin se ocupó de hacer trizas en su época no sólo con sus campos de concentración sino también con su aniquilamiento de la mayor parte de los revolucionarios que hicieron la revolución de 1917. Falsa analogía, entonces. Forzada, caricaturesca. Basta leer los informes desclasificados de la CIA sobre la Cuba de los ’60 (aquella donde vivió el Che) para apreciar la distancia abismal entre ambas sociedades. Muchas veces hasta los agentes “técnicos” de la CIA se animan a reconocer en sus informes y descripciones aquello que los políticos norteamericanos no pueden reconocer en público: el enorme consenso popular de Fidel, el Che y su revolución. Por supuesto que lo hacen destilando veneno, pero aún así, tienen que reconocerlo.

Si Júnior está tan interesado en reflexionar sobre los campos de concentración como dejaría traslucir su libelo, bien podríamos conversar sobre los campos de concentración que en Argentina permitieron aplastar toda disidencia radical aniquilando a 30.000 personas, incluyendo dentro de esa cifra a miles de jóvenes seguidores y seguidoras de las ideas del Che.

Pero si usted me responde, estimado Júnior, que “eso quedó en el pasado” y “a lo pasado, pisado” –como suelen decir los que legitiman al poder—, entonces podríamos intercambiar opiniones sobre los campos de concentración y tortura que HOY existen en territorio cubano. No en la Cuba de Fidel y el Che sino en la parte de Cuba ocupada ilegalmente por sus amigos, querido Júnior. Las fotos han recorrido el mundo... Ya nadie lo discute. Si usted invirtiera tan sólo una tarde, una octava tarde, podría consultar los testimonios gráficos irrefutables de ese inmenso e ignominioso crimen contra el género humano que se levanta en Guantánamo.

¿Conversamos Vargas Llosa Júnior sobre estos temas? Lo invito cuando quiera. Por la tarde o, ya que evidentemente las tiene ocupadas, por la mañana. Como usted prefiera.



Buenos Aires, 3 de agosto de 2005




NOTAS:



(1) El panfletito fue originalmente publicado en inglés por la revista The New Republic bajo el titulo de “The Killing Machine: Che Guevara, from Communist Firebrand to Capitalist Brand”, en sus ediciones del 11 y 18 de julio de 2005.



(2) Casi tan sofocada como Júnior por la aceptación popular que tuvo el film Diarios de motocicleta está la celebérrima y nunca suficientemente ponderada escritora Zoé Valdés, quien en su notita “Las locas y el Che” lo describe como un “guerrillero y terrorista” utilizando el típico lenguaje de cualquiera de nuestros militares, los más fachos. ¡No iba a ser menos! Esta escritora elegante, culta y exquisita como pocas —casi, casi, casi parangonable por su sabiduría a Júnior— dice estar muy preocupada por la persecución a homosexuales y lesbianas, pero curiosamente nunca he leído una sola línea suya ni una sola declaración solidaria en defensa de las compañeras travestis o prostitutas que en Argentina tortura la policía o encarcela el gobierno “progresista” de Kirchner por oponerse al código de convivencia urbana y al código contravencional. Más simpático aún resulta su defensa de las minorías en un escrito donde se le escapa una incomprensible y bochornosa nota despectiva contra los “negociantes judíos” [sic] de París. ¡Qué amplitud de miras! ¡Qué pluralismo tolerante!

La notita de Zoé no tiene la pretensión del libelo de Júnior. El inmenso aparato de propaganda del sistema realiza una división del trabajo. A cada cual lo suyo. Si Júnior posa de politicólogo, a ella le toca la república de las letras. Y desde ese ángulo apuntala la misma leyenda truculenta del Che fusilador. ¡Pero ella es cubana! Aunque quiera olvidarse o renegar de ese pasado, no puede con su genio. Entonces elabora una divertidísima y colorida pintura del despiadado Guevara. En la caricatura de la guerra fría que nos propone Zoé Valdés sobre el Che (típica de esas series norteamericanas que en Argentina veíamos durante la infancia los sábados a la tarde) el malo ya no es un frío y calculador asesino sino... un apasionado latino que descarga el peine de su pistola en un iracundo y desenfrenado ataque de enojo...

Después de todo los estereotipos de la guerra fría deben “aggionarse” cuando se los ubica en una pintura caribeña, aun cuando la autora sea una cubana con simpatías por Miami como es el triste caso de Zoé Valdés.

Y ya que estamos en una nota al pie, permítasenos una pequeña digresión, de esas que tanto le gustan a Zoé... Al recorrer su notita contra el Che Guevara me divierte leer el refinamiento impostado y artificial con que Zoé describe “su” barrio parisino... —“Vivo en El Marais, bohemio barrio parisino”, nos aclara al comenzar— de la misma forma que lo haría cualquier escritor provinciano y colonial que se siente en “el cielo” por llegar a la metrópoli... Pobre muchacha del tercer mundo, hay que sentir un apabullante complejo de inferioridad para escribir de esa manera.

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miércoles 3 de octubre de 2007

La Rutina

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Por Miguel Sancho

Enemiga del más genuino de los sentimientos, el amor. Es también para la política un cáncer que terminar desvirtuando su real sentido. Dejemos que las palabras del escritor uruguayo Eduardo Galeano nos ilustre de manera precisa esta disfunción:

«Sixto Martínez cumplió el servicio militar en un cuartel de Sevilla. En medio del patio de ese cuartel, había un banquito. Junto al banquito, un soldado hacía guardia. Nadie sabía por qué se hacía la guardia del banquito. La guardia se hacía porque se hacía, noche y día, todas las noches, todos los días, y de generación en generación los oficiales transmitían la orden y los soldados la obedecían. Nadie nunca dudó, nadie nunca preguntó. Si así se hacía, y siempre se había hecho, por algo sería. Y así siguió siendo hasta que alguien, no sé qué general o coronel, quiso conocer la orden original. Hubo que revolver a fondo los archivos. Y después de mucho hurgar, se supo. Hacía treinta y un años, dos meses y cuatro días, un oficial había mandado montar guardia junto al banquito, que estaba recién pintado, para que a nadie se le ocurriera sentarse sobre la pintura fresca »

De la rutina nacen los esquematismos y estos más temprano que tarde terminan desvirtuando las razones que dieron sentido en su momento a una determinada práctica, terminando descontextualizada. Por eso- y otras razones-, no podemos desconocer la historia, sin ella podemos sorprendernos haciendo algo que no sabemos ni por qué, ni tan siquiera para qué lo hacemos, no es raro de quien olvida terminar haciendo lo que no tiene sentido de ser. La inercia provoca una dinámica o mejor una «estática» -con perdón de los físicos-, que nos mantiene inmaculados a la «contaminación» de los nuevos tiempos.

Hay quienes con razón llaman a la rutina institucionalizada: burocracia.

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